martes, 24 de enero de 2017

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais...

Fotografía de la Nebulosa de Orión desde el centro de la ciudad de Sevilla. 10 segundos de exposición ISO1600

A raíz de una publicación que hice el pasado sábado 21 en mi muro personal de facebook, se me ha ocurrido escribir esta entrada mostrando los contaminados cielos de mi ciudad: Sevilla. Todas las fotografías están mostradas sin tratamiento alguno, es decir, tal y como salen de la cámara.

Realizadas con una exposición de pocos segundos a ISO1600,. en solo esos segundos nos damos cuenta de como nuestros hijos se están perdiendo uno de los mayores espectáculos que ofrece la Naturaleza: la observación del Firmamento. Lo mejor de la situación es que podríamos volver a conseguir que pudieran ver las estrellas con una iluminación urbana razonada y eficaz. Y lo peor es que a las "autoridades competentes" no les interesa. Cabría preguntarse si sus objetivos están dirigidos a tener entretenidos con otras cosas más "interesantes" a la población o cuales son los intereses para no cumplir la Ley que regula la contaminación lumínica.


LA CONTAMINACIÓN LUMÍNICA

El Cinturón y la Espada de Orión desde el centro de Sevilla. Exp: 4 segundos ISO1600


En Astronomía la contaminación lumínica se traduce como un aumento ostensible de claridad en el fondo del cielo nocturno y una pérdida de visibilidad de los objetos celestes en general. Todo ello se debe a la reflexión y difusión de la luz artificial en los gases y en las partículas de polvo presente en el aire de las ciudades. En la actualidad, la mayoría de los cielos de las ciudades nos ofrecen la Luna, los planetas y las estrellas más brillantes con una total desaparición de la Vía Láctea y sin posibilidad alguna de disfrutar de objetos de cielo profundo. Incluso con el empleo de instrumental pequeño la merma de oscuridad se hace evidente.

Pero la contaminación lumínica no solo afecta a la Astronomía, perjudica a los ecosistemas nocturnos, a la salud de humanos y animales y a sus modos de comportamiento. Es más, quizá no seamos aún conscientes de los efectos negativos que pueda tener. Eso sin contar el desperdicio energético y el coste económico que supone malgastar esa cantidad de energía mal gestionada.

Venus y Marte. 2 segundos de exposición. ISO1600


Obviamente no se trata de prescindir de la iluminación nocturna, por supuesto que no, pero sí sería fundamental que se evitara la iluminación directa a la atmósfera gestionando correctamente dichas emisiones. Se habla mucho de seguridad en las ciudades pero resulta difícil de comprender que cañones de luz dirigidos al cielo sirvan como motivo disuasorio para cualquier actividad delictiva.



PROPUESTAS Y LEGISLACIÓN







Aunque no existe una conciencia social destacada sobre el tema, si existen leyes que la regulan, otra cosa es que su cumplimiento sea efectivo.La legislación procede del año 2007 y puede encontrarse integramente aquí. Se promulgó la Declaración de la Palma por el derecho de la humanidad a la observación del cielo estrellado, declaración esta que quedó amparada con el apoyo de la UNESCO. 

Con una serie de acciones básicas se podría mejorar la eficiencia de la iluminación en las áreas urbanas. Dirigir la luz donde sea necesaria impidiendo el derroche en la dirección vertical sería lo fundamental. Es decir iluminar aquellas áreas que realmente se necesiten. Para ello se presentan como una buena alternativa el uso de luminarias apantalladas. Dichas lámparas, además, deberían ser de espectro poco contaminante, de vapor de sodio a baja presión o a alta presión pero en este último caso con una regulación adecuada de la potencia empleada. 

En cuanto a la iluminación dedicada a la ornamentación de lugares monumentales, lejos de estar en contra de ellos, se presenta una necesidad de cierta regulación, en potencia, dirección de los cañones de luz y tiempo de encendido. También los paneles publicitarios podrían emplear luces menos intensas y menos contaminantes. Algunos de ellos resultan verdaderamente estridentes.



Dos cañones de luz simultanean el cielo tras "iluminar" dos zomas monumentales de la ciudad de Sevilla



MIDIENDO LA CONTAMINACIÓN LUMÍNICA

Personalmente suelo medir la contaminación lumínica un par de horas antes o después de ponerse en Sol los días en los que la luz de la Luna no molesta. Uso dos métodos. El primero consiste en medir la oscurudad del cielo usando un fotómetro de alta sensibilidad diseñado por la casa Unihedron y llamado Sky Quality Meter que en una escala de 16 a 22 nos muestra la calidad del cielo nocturno. Lo dirijo al cenit y nos muestra una cifra que nos indica las magnitudes por arco segundo al cuadrado (magnitudes/arcseg^2) que es la forma de medir la oscuridad del cielo. La escala de medida se encuentra en un intervalo entre 16 y 22 magnitudes/arcosegundo^2, de tal forma que el número 16 indica un cielo pésimo y el 22 un cielo excelente. 

Por ejemplo,desde una zona céntrica de la ciudad de Sevilla  suele indicar una cifra entre 17 y 18, lo que significa que las estrellas más débiles que puedo ver a simple vista tendrían una magnitud media de 3.5. Por otra parte desde una zona muy limpia en la Sierra de Huelva alcanzo, como mínimo, 21 magnitudes/arcseg^2, es decir, las estrellas más débiles que veo a simple vista son inferiores a la sexta magnitud.





La otra forma que tengo de medir el cielo que puedo "disfrutar" de manera regular es participando en el proyecto Globe At Night. Es una forma más subjetiva pero nos puede dar una idea de la calidad del cielo del que disponemos para realizar nuestras observaciones. Es una campaña mundial que consiste en comparar, en unos días concretos del mes donde la luz lunar no moleste, unas cartas de una serie de constelaciones con lo que vemos en el cielo. Aquí se pueden encontrar instrucciones en español sobre el proyecto cuyas observaciones pueden enviarse online. Este mes aún se está a tiempo de participar pues hasta el día 28 de enero, para ello se puede comprobar cual es la calidad de nuestro cielo (medido en magnitudes de las estrellas visibles a simple vista) comparando las cartas de la constelación de Orión que ofrece el proyecto con lo que realmente observamos.


NO PERDAMOS LA ESPERANZA DE DISFRUTAR DEL CIELO

La Vía Láctea fotografiada desde la Sierra de Huelva y perdida en los cielos urbanos

La mayoría de nuestros hijos no pueden ver la Vía Láctea desde donde viven. He tenido oportunidad de hablar con niños de 7 u 8 años que no la han visto jamás. Nunca. Desde cualquier núcleo urbano es realmente difícil distinguir constelaciones completas salvo aquellas cuyo asterismo principal esté formado por estrellas brillantes. Las estrellas fugaces que podemos ver tienen que ser realmente destacadas reduciéndose muchísimo el número de estrellas fugaces visibles en alguna lluvia de meteoros importante.

En mi caso, que no siempre puedo marchar a buscar cielos realmente oscuros en mi sitio preferido de la Sierra de Huelva, tengo que conformarme con observar el cielo desde una azotea de una muy contaminada ciudad como Sevilla. Adecuo las observaciones que puedo hacer al cielo que tengo. Creo que eso es imprescindible. Por otra parte, el uso de cámaras fotográficas instaladas en pequeños telescopios con monturas de seguimiento portátiles me ayuda a seguir disfrutando de la Astronomía. También sigo observando estrellas variables, eso sí, aquellas que son brillantes y que además suelen estar poco seguidas. Mi panorama es desalentador pero no pierdo la esperanza en seguir observando el cielo mientras pueda. Es lo que he vivido desde pequeño. Es más, mientras existan niñas de 15 años como Alyssa Carson que quieran viajar a Marte, yo seguiré subiendo a la azotea a fotografiar el cielo y a hacer las observaciones que pueda. Y con mis niños, por supuesto, esperando que su generación pueda seguir disfrutando el cielo y no le tengan que decir a mis nietos aquella memorable frase que el replicante Roy Batty le dijo a Deckard en la fantástica película Blade Runner: "Yo he visto cosas que vosotros no creeríais..."

3 comentarios:

José Mª Piña dijo...

Buenos días

Indicais que un valor entre 17 y 18 equivale a una magnitud visual de 3,5 y que un valor de 21 equivale a una magnitud visual de 6.

Me interesa conocer la fórmula, que relaciona esos valores entre 16 y 21 con sus magnitude visuales equivalentes

Agradecido

José Mª Piña
jmp@astropractica.org

ASTRONOMÍA PRÁCTICA y EXPERIMENTAL
http://www.astropractica.org

José Mª Piña dijo...


Me interesa conocer la fórmula, que relaciona esos valores entre 16 y 21 con sus magnitude visuales equivalentes

Agradecido

José Mª Piña
jmp@astropractica.org

ASTRONOMÍA PRÁCTICA y EXPERIMENTAL
http://www.astropractica.org

Francisco Rodriguez Bergali dijo...

Buenas José María. Por supuesto. Las fórmulas son las siguientes:

MALE = 7.93 - 5 * log ( 10 ^ (4.316 - MPSAS / 5 ) + 1 )

MPSAS = 21.58 - 5 * log ( 10 ^ (1.586 - MALE / 5 ) - 1 )

Donde MALE es la Magnitud límite estelar y MPSAS magnitudes por arcosegundos al cuadrado. Te paso el enlace de Unihedron con más aplicaciones prácticas sobre conversiones facilitadas por la misma casa fabricante del instrumento.

http://unihedron.com/projects/darksky/NELM2BCalc.html

Saludos y muchas gracias por escribir