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miércoles, 18 de septiembre de 2019

La Galaxia de Andrómeda y el Otoño



Si algo anuncia el otoño para mi es la Galaxia de Andrómeda. La luz que llegó a mi cámara ha tardado más de dos millones de año en llegar: no existíamos ni como especie. Si te fijas, arriba hay una galaxia satélite de ella, también espiral, y abajo hay otra con forma elíptica. Todo el conjunto puede disfrutarse las noches de otoño con un pequeño telescopio desde cielos oscuros. Es nuestra vecina en el Cosmos y se acerca a 300 kilómetros por segundo a nosotros. Una preciosa parte de la historia de la Astronomía la tiene como protagonista y es que, no es para menos, ¿verdad?

domingo, 23 de diciembre de 2018

10 Objetos para observar con prismáticos en Navidad







La Navidad es una época donde, en el hemisferio Norte, los cielos son muy limpios. Hace frío sí, pero la belleza del cielo de invierno supera las inclemencias del tiempo. Si a eso le unimos que podemos observar a una hora más temprana que en verano y durante más tiempo, que quizá tengamos la posibilidad de disfrutar de vacaciones, nos encontramos con muchas posibilidades de disfrutar del firmamento. Entonces, ¿para qué vamos a desperdiciar la oportunidad? ¿Tienes unos prismáticos? Pues bien, sácalos, desempólvalos y pasa a tu jardín, sube a tu azotea o disfruta en medio del campo. Vamos a observar diez objetos durante esta Navidad que puedes ver desde cualquier lugar, ya sea de la ciudad, desde el campo o la montaña. 





Existe un punto en la Luna cuyo brillo se distingue del resto. Recibe el nombre de uno de los astrónomos más grandes de todos los tiempos: Aristarco. Un sabio griego que intuyó los verdaderos movimientos del Sistema Solar. 

El cráter es la zona más brillante de todo el disco lunar y puede observarse incluso a simple vista. Aparece como un diamante en la oscura tierra del Océano Procellarum, el Océano de las Tormentas.  Qué nombre tan tenebroso pero a la vez tan bello. El cráter Aristarco tiene unos 42 kilómetros de diámetro con paredes que casi llegan a los 4000 metros de altura y un pico central de 500 metros de altura. Su brillantez hace que sea conocido como  "el faro de la Luna". 

El mejor momento para su observacíón es la undécima noche en la edad lunar, y destaca perfectamente cuando se observa con prismáticos, incluso puedes observarlo a simple vista. Busca la Luna y encuentra su faro. ¡Te encantará descubrirlo!


Puedes encontrar más información en este enlace del blog.









El cielo está lleno de curiosidades y de asterismos a los que nuestra imaginación les ha ido poniendo nombre a lo largo de toda la existencia humana. Hemos imaginado cazadores, osas, flechas, leones, balanzas...e incluso personajes del cine como el cariñoso extraterrestre de la película de la década de los 80 "E.T." Es el caso del cúmulo NGC 457 (objeto 457 del New General Catalogue), también llamada "cúmulo de la libélula" o "cúmulo del Búho" pero conocido más cariñosamente por los aficionados como "Cúmulo E.T."






LOCALIZACIÓN Y OBSERVACIÓN



El cúmulo localizado dentro de la constelación de Cassiopea




El cúmulo se sitúa en la constelación de Casiopea, a dos grados al sur-sureste de la estrella Delta (Ksora) que forma parte del asterismo quebrado de la constelación y que brilla con magnitud 2.7.
Su observación es muy asequible con cualquier prismático o con cualquier pequeño telescopio, incluso, como he señalado antes, desde las ciudades. Eso sí, si vamos a trabajar con prismáticos necesitaremos un trípode para que la observación resulte lo más cómoda posible. Con unos prismáticos 10x50 he podido ver desde Sevilla una docena de estrellas de este cúmulo. Viajemos por el cúmulo observando su forma.



NGC 457 - Fotografía del autor
Los "ojos" lo forman las estrellas Phi Cassiopeia (de magnitud 5.0) y la estrella HP 6229 (de magnitud 7.0) separadas algo más de dos minutos de arco pero, curiosamente, estas dos estrellas no pertenecen realmente al cúmulo y su situación en él no es más que un efecto de perspectiva.

Podemos ver los "brazos", el izquierdo (tal y como lo vemos en la foto) puede observarse como una pequeña hilera de estrellas de novena y décima magnitud con la "mano" levantada. De la misma forma, el derecho parece ligeramente más corto y formada por estrellas también un poco más débiles (en torno a la décima magnitud). Destaca aquí una preciosa estrella anaranjada desde donde arranca la hilera de este brazo. 

El "torso" de "E.T." es más difuso pero no por ello no discernible. Una decena de estrellas de la décima magnitud le dan la forma y en la que destaca un par cerrado de estrellas débiles en el centro más apropiado para instrumental mediano. Una zona oscura da paso directamente a los "pies", destacados sobre tres estrellas de la novena y la décima magnitud.

Puedes encontrar más información en este mismo enlace en el blog.







Si hay un objeto que me gusta del cielo, ese es el cúmulo abierto de Las Pléyades. Son un conocido grupo de estrellas situado en la constelación de Tauro, del Toro. Se sitúan a doce grados al norte de la estrella principal de la constelación, la roja Aldebarán. En estas fechas, si miras al cielo del Este las encontrarás como una pequeña nubecilla de la que cuesta discernir las estrellas pero perfectamente visibles en el campo y en las ciudades.


Localización de Las Pléyades. Hemos de situarnos mirando al Este





¿Qué son Las Pléyades? Se trata de un grupo de unas 500 estrellas muy jóvenes concentradas en 11 años luz de diámetro que viajan unidas por el espacio y están situadas a unos 425 años luz de la Tierra. Recordemos que la luz viaja a 300.000 kilómetros por segundo; un año luz es la inmensa distancia que recorrería la luz, a esa velocidad, durante un año. Las Pléyades conforman lo que se llama un Cúmulo Abierto y prácticamente podría ser el prototipo de todos ellos.


Las Pléyades en el Sidereus Nuncius de Galileo
Tomemos ahora los prismáticos o un pequeño telescopio. Su parecido con la Osa Menor o Mayor es notable. ¿Cuántas estrellas observamos ahora con nuestro instrumento? Galileo en su magistral obra Sidereus Nuncius contó y dibujó 36 estrellas con su rudimentario telescopio. Alineaciones, brillos dispares,... Normalmente desde la ciudad, con unos prismáticos 10x50 suelo contar unas 20 estrellas. Las Pléyades constituyen un objeto celeste para llevarse un buen rato observándolo. Disfrutándolo. Es un objeto realmente bello al que merece la pena dedicarle tiempo. Las Pléyades son una joya perteneciente al romanticismo que tiene la Astronomía.



Más información puedes encontrarla en este enlace del blog.









El "Doble Cúmulo de Perseo" puede localizarse fácilmente desde el hemisferio norte. Su tamaño es destacado, casi dos veces el tamaño de la Luna Llena. Si a eso le sumamos que se sitúa inmerso en una preciosa zona del cielo atravesada por la Vía Láctea, el Doble Cúmulo se convierte en uno de los objetos celestes más bellos para ser observado con unos prismáticos.

Con una magnitud conjunta de 4.3, está compuesto por dos cúmulos abiertos. Uno denominado NGC 869 (al que se le conoce con el nombre de "h") de magnitud 5.3 y el otro es NGC 884 (al que el astrónomo Bayer asignó como Xi Perseii) de magnitud 6.1. Son objetos fácilmente asequibles a instrumentos de poco diámetro. Se supone que ambos objetos están situados a una distancia media de unos 7500 años luz (7000 y 8000 años luz respectivamente).


Desde un lugar con cielo oscuro el Doble Cúmulo se ve a simple vista recorriendo una línea imaginaria entre Alfa de Perseo y Delta Casiopea. A medio camino entre ambas estrellas puede encontrarse con facilidad. Ya el astrónomo griego Hiparco de Nicea (c. 190 a.C. - c. 120 a.C.) lo incorporó en su catalogo de estrellas en el año 130 a.C. Su visión con prismáticos es excelente, fantástica, con ambos cúmulos dentro del campo de visión. Incluso empleando un telescopio con pocos aumentos pueden entrar ambos cúmulos en el campo y disfrutar de la altísima concentración estelar de ambos cúmulos.



Si, por el contrario, estamos observando desde lugares contaminados lumínicamente podemos recorrer la línea imaginaria indicada en el párrafo anterior con los prismáticos. Nos detendremos en un "asterismo" con forma de T en el que estarán situados los dos cúmulos: uno en el punto de intersección de las dos líneas de la letra y el otro en la punta este de la línea superior. La observación con unos simples prismáticos de 7x50 ó 10x50 nos revelará su estructura como si fuera una estrella "hinchada".

Sin duda el Doble Cúmulo nos ofrece espectáculo garantizado , si nos adentramos seriamente en su observación, cada vez nos seducirá más. Puedes probarlo en estas noches de invierno. Te sorprenderá.



Puedes encontrar más información en el blog en este enlace.


Algol es una estrella que varía su brillo y cuyos cambios pueden observarse perfectamente a simple vista y, por supuesto, con prismáticos. Es el prototipo de las estrellas que se conocen como binarias eclipsantes. Precísamente hoy día 28 de diciembre tendrá lugar un eclipse que puede observarse a simple vista, iniciándose al ponerse el Sol (en España) y alcanzando su máximo en la medianoche. También habrá otro en el último día del año momentos antes de la cena de Nochevieja.

Las causas de su variación son extrínsecas a ella. Se trata de un sistema de dos estrellas cercanas entre sí en el cual una estrella gira alrededor de la otra, de tal suerte que nuestra línea visual coincide con el plano de traslación de una estrella alrededor de la otra, lo que permite que sea observado desde la Tierra un eclipse cada vez que una pasa delante de la otra. Es la única forma de saber que el sistema está compuesto por dos estrellas pues su distancia es tan pequeña, observada desde la Tierra, que no podemos separarlas visualmente o con fotografías (aunque con espectroscopía si). 

Algol sufre un eclipse de luz cada 2 días y 21 horas aproximadamente. Transcurrido ese tiempo, su luz baja desde la magnitud 2,1 (magnitud con la que la solemos ver habitualmente en los cielos) hasta la 3,4 en algo menos de cinco horas, empleando otras tantas en recuperar su brillo normal. Desde núcleos urbanos poco contaminados estos cambios son perfectamente visibles convirtiéndose en una curiosa observación. Estamos acostumbrados a los eclipses de Luna y de Sol pero en el cielo también las estrellas se eclipsan entre sí.

Durante estas navidades tendremos dos oportunidades "cómodas" de ver un eclipse Algol. La primera será el dia 28 de diciembre, el eclipse comenzará hacia las 19h17 hora local peninsular española (18h15 Tiempo Universal), el máximo, es decir, cuando la estrella esté lo menos brillante posible se producirá a las 00h06 y acabará muy entrada la madrugada. No obstante, no será necesario, ni mucho menos, quedarse hasta la medianoche para observar la caída de brillo.

El segundo eclipse podremos observalo el último día del año, el 31 de diciembre. Comenzará a las 16h06 hora peninsular española luego aún de día, en cambio el máximo tendrá lugar a las nueve de la noche, momentos antes de iniciar la cena de Nochevieja. El eclipse acabará enla segunda hora del recién estrenado año 2019.

Todas las instrucciones de cómo observarlo, los métodos, la localización y muchos más datos de este interesante sistema, puede encontrarse en este enlace del blog.

Uno de esos fantásticos objetos que impregnan nuestro firmamento en general y los cielos de otoño e invierno en particular, es la Galaxia de Andrómeda. Desde núcleos urbanos poco contaminados puede verse a simple simpla vista, con prismáticos prácticamente desde cualquier lugar  y nos devuelve una maravillosa imagen cuando se observa con un pequeño telescopio desde el campo. La luz que recibimos de ella partió hace dos millones y medio de años, cuando sobre nuestro planeta no había seres humanos y el salvaje Smilodon hacía estragos con sus dientes de sable. Una preciosa galaxia, paisana en nuestra ciudad del Universo y con la que nos encontraremos dentro de muchos millones de años. No debemos dejar pasar la oportunidad de observar nuestra galaxia vecina, incluso desde la ciudad, ¡quien sabe si una noche cualquiera nos depara la sorpresa de encontrar una supernova en ella!

LOCALIZACIÓN

Aunque puede localizarse desde cielos poco contaminados sin ayuda óptica, intentaremos llegar a ella primero haciendo un reconocimiento general de la zona y luego usaremos unos binoculares de cualquier tamaño para verla con más detalle..

Localización de la Nebulosa de Andrómeda (M31). (Carta extraída de http://freestarcharts.com/)

Localicemos primero el gran cuadrado de la constelación de Pegaso, claramente visible las noches otoñales e invernales, situándonos en la estrella que ocupa el vértice noroeste del cuadrado. Esta estrella, denominada Alpheratz ("el ombligo del caballo") es la estrella Alfa de la constelación de Andrómeda que brilla con magnitud 2.1 y forma parte del cuadrado de Pegaso.  Si continuamos ahora hacia el este veremos como  nos encontramos a tres estrellas más formando una hilera, la Delta de Andromeda (de magnitud 3.3 y más débil de la hilera), Beta (Mirach) y Gamma Andromedae (Almach) ambas de segunda magnitud. Bien, ya hemos reconocido la hilera. Ahora es el momento de coger los prismáticos y de situarnos en su punto central, en la estrella Beta Andromedae. Centrados en ella subiremos unos ocho grados al noroeste encontrándonos primero una estrella y luego otra (ambas de la cuarta megnitud) y finalmente ¡ahí está! Una nubecilla compuesta por millones de soles a lo largo de sus 110.000 años luz de diámetro.

La Galaxia de Andrómeda brilla con una magnitud de 4,4 y tiene un tamaño aparente de 3 x 1 grado. Es decir, es seis veces mayor que la Luna Llena en un eje,  y dos veces en el otro. Lamentablemente ese tamaño solo se aprecia en las fotografías de alta resolución y, desde nuestros lugares de observación, se observa con un tamaño menor aunque nada desdeñable.

Ahora podremos dedicarle el tiempo que queramos. Si observamos con unos prismáticos apoyados en un trípode podremos distinguir una mancha elíptica con un centro brillante que se hace cada vez más difuso hasta llegar a los límites de la elipse. Obviamente no distinguimos estrellas en su interior. Y si afinamos bien la vista desde un cielo bien oscuro o empleamos un telescopio mediano podremos ver que la Galaxia de Andrómeda está acompañada por dos galaxias satélites bien visibles a ambos lados de la galaxia. 

Lo que si está claro es que, mires desde donde mires, la observación de la Galaxia de Andrómeda no nos defraudará.

Más información en este enlace del blog.





Si bien esta entrada está destinada para objetos que puedan ser observados con prismáticos, he decidido incluir a la estrella Sirio que puede observarse desde cualquier lugar ya sea con o sin instrumental. Sirio es preciosa, si la observas un rato con prismáticos te deleitará ante el silencio de la noche. Y si la observas desde la ciudad, vengas desde donde vengas, te parecerá apasionante solo por el hecho de mirarla. No en vano, es la estrella más brillante de cuantas podamos observar en el cielo y es la estrella principal de la constelación invernal del Can Mayor. Una brillante luminaria de las noches navideñas en el cielo sureste.

Resulta visible en el horizonte Sur desde las latitudes medias alcanzando no demasiada altura sobre el horizonte. Desde España, Sirio suele ser visible durante buena parte del invierno y la primavera, siendo el período comprendido entre finales del mes de enero y mediados del mes de marzo el intervalo de tiempo más destacado para su observación.






Sirio se encuentra a 8.6 años luz de distancia de nuestro Sol y a lo largo de la historia, la estrella Sirio ha desarrollado un papel importante en el conocimiento básico de los seres humanos. Siempre he pensado que tras la Polar, la estrella que más ha aportado al desarrollo de los antiguos habitantes del planeta ha sido Sirio.

Los antiguos habitantes del Valle del Nilo encontraron una relación entre las oportunas crecidas del río Nilo y la primera aparición en el horizonte de la estrella Sirio poco antes del amanecer (lo que se conoce como orto helíaco). De hecho, en la elaboración de su calendario, los egipcios intercalaron un mes más llamado Thoth cuando la estrella Sirio -a la que ellos llamaban Sotis- tenía su orto helíaco en el doceavo mes de su calendario común. Los griegos también hicieron uso de la observaciones de las apariciones de Sirio para la elaboración de calendarios, muy probablemente, eso sí, inspirados por esas primeras observaciones comentadas.

También Sirio fue la protagonista de la primera determinación de la distancia de una estrella, aunque tosca, pero primera al fin y al cabo. Como primera y más brillante estrella hay en los cielos para que podamos disfrutar de ella.

Más información sobre Sirio aquí y sobre su compañera aquí.





















En esta ocasión volvemos a los prismáticos para localizar al primer planeta descubierto con telescopio por William Herschel en 1781. Desde cielos realmente limpios Urano puede verse a simple vista aunque situado en la frontera límite de la observación visual. Durante estos días podrá observarse en la constelación de Piscis cerca de la estrella omicrón. Su aspecto con prismáticos es un pequeñísimo disco verdoso, delicadamente cián diría yo. Lamentablemente, salvo el aspecto cromático, Urano no muestra ningún detalle cuando se observa con instrumental modesto. Lo que si puede resultar llamativo es su posición cambiante en el cielo en virtud de su movimiento aparente a lo largo de las semanas. Desde su descubrimiento estamos observando ¡su tercera revolución alrededor del Sol!, traslación que realiza cada 84 años.

Ubicación general de Urano en la constelación de Piscis


Localización más detallada de Urano

Más información sobre Urano, su observación y su descubrimiento puede encontrarse aquí.



Si la constelación de Orión es reconocida como la catedral del cielo, la Nebulosa de Orión es, indiscutiblemente, su joya más preciada. Incluso desde la ciudad la nebulosa puede observarse sin problemas en noches limpias y desde fuera de las ciudades a simple vista. Su observación con medios modestos es totalmente asequible. Sea cual sea el instrumento que usemos vamos a disfrutar muchísimo con la observación de este precioso criadero de estrellas.


LA OBSERVACIÓN

La Nebulosa de Orión fotografiada desde el centro de Sevilla
La Nebulosa de Orión podemos observarla con cualquier instrumento. Rodea a la estrella Theta Orionis con una intrigante apariencia neblinosa y aparece entre medio de la doble 42-45 Orionis (al Norte de la imagen) y de Iota Orionis (al Sur de la imagen). Su visión es fantástica con unos prismáticos, aún desde la ciudad, al entrar en el campo de visión toda la "espada" de Orión. Nada más usemos un pequeño telescopio podremos ver muchos detalles de la nebulosa con multiples tonalidades grisáceas y diversos claroscuros. 

Cuando la observamos comprobamos como desde su parte central, aparece una cuña oscura que parece entrar en la nebulosa y a la que se le denomina Sinus Magnus. Además la nebulosa parece disponer de "alas" a ambos lados de esa cuña, una dirigida hacia el noroeste y otra al sudeste y que reciben el nombre de Proboscis Maior y Proboscis Minor.

Con un refractor de 70mm desde Sevilla
En cuanto a las estrellas inmersas en ella llaman la atención un grupo de tres estrellas colocadas en línea y decrecientes en magnitud, se trata de Theta 2 Orionis. A su lado se encuentra Theta 1 Orionis que en realidad son cuatro estrellas y que se le conoce con el nombre de El Trapecio de Orión. Hacia el sur de la nebulosa, tras pasar por una zona más oscura, aparece otra hilera de tres estrellas de octava magnitud. Intentemos ahora sacar del campo de nuestros prismáticos o pequeño telescopio la zona central de la nebulosa. Con un poco de práctica y de paciencia y con ayuda de un cielo limpio podremos observarn los penachos que aparecen en los bordes de las alas. La visión con un telescopio mediano de estas zonas de la Nebulosa de Orión es realmente fantástica.

Más información sobre ella en este blog aquí.





Hoy solo os deseo que disfrutéis. Es un magnífico día para mi, el mejor del año y he querido cerrarlo con el Cinturón de Orión. Lo componen tres estrellas visibles desde cualquier lugar. En países centroamericanos, caribeños y algún que otro sudamericano son conocidas como los "Tres Reyes Magos" pues aparecen en los anocheceres de estos países justo en estos días próximos a la Epifanía. En España son visibles desde el atardecer en el horizonte sureste, son tres tres estrellas, Alnilam, Mintaka y Alnitak nombres árabes todos ellos que hacen referencia al cinturón del cazador que en sí simula la constelación de Orión. El Cinturón de Orión ofrece un extenso post por sí solo y tendrá cabida en el blog, pero si hoy localizáis estas tres estrellas en el cielo, recordad que nuestros hermanos americanos le llaman los Tres Reyes Magos aquellos que traen ilusión, felicidad y esperanza, algo tan imprescindible para mirar y disfrutar del cielo.





domingo, 19 de agosto de 2018

¿Qué es Astronomía? ¿Y tú me lo preguntas?

El planeta Saturno inmerso en una zona espectacular de la constelación de Sagitario


A veces te encuentras cuadros en el cielo que de repente te vuelven a recordar la razón por la cual te sientes fascinado por la Astronomía.  Estas bajo un cielo realmente oscuro, tus ojos se han adecuado a la oscuridad de la noche hace rato, la temperatura es buena y el silencio solo está roto por los sonidos de aves y ladridos lejanos que protegen sus rebaños de quienes puedan acecharle. De repente, al Sur, aparece Saturno, exultante, caminando entre unas pinturas maravillosas que ha creado el Universo en la constelación de Sagitario para que nosotros las veamos. Entonces, enfocas tus prismáticos a la zona y pierdes la noción de todo. La vista es maravillosa. Saturno visita un lugar del cielo cuyos anfitriones ya de por sí son realmente bellos. Estoy convencido que si a mi paisano Bécquer le hubiera preguntado ¿Qué es la Astronomía?, su repuesta hubiese sido la misma que la de su rima acerca de la Poesía. Y es que cuando observas cuadros así, sin prisas, detenidamente, descubres que no existe diferencia entre Poesía y Astronomía. Es fascinante.


UNA SONRISA EN EL CIELO

Carta del cielo donde se encuentra Saturno

Nos encontramos en la constelación de Sagitario una medianoche de verano. Donde la Vía Láctea se muestra en todo su esplendor y destaca por su brillo. Allí en el suroeste, aparece un objeto blanquecino bien brillante. Es el planeta Saturno. Si nos encontramos bajo un cielo oscuro, podemos observar, incluso a simple vista, como el planeta está atravesando en estas semanas una zona del cielo realmente bonita. Hacia el suroeste del planeta, podremos apreciar una zona difusa y blanquecina. ¿Qué es? Es la Nebulosa de la Laguna. Si ahora tomamos unos prismáticos por pequeños que sean veremos como un buen conjunto de estrellas se aglutinan tomando por fondo una nebulosidad. Es precioso. Ahora, siempre con nuestros prismáticos, veremos como hacia el norte de la Nebulosa de la Laguna aparece otra nebulosidad, esta vez más pequeña pero también fascinante, es la Nebulosa Trífida. Recorremos la zona y encontramos cúmulos de estrellas, globulares y abiertos, y bandas oscuras que parecen definir una sonrisa en esa zona del cielo.

Imagen de la zona realizada con el programa Stellarium

Saturno se irá acercando a esas dos nebulosas conforme pasen los días hasta mediados de septiembre donde cambiará su movimiento, volviendo hacia atrás y alejándose, con esos movimientos planetarios que tanto fascinaron a esos grandes astrónomos sonámbulos como Tycho Brahe y Johannes Kepler. Con unos prismáticos apoyados sobre trípode o con un pequeño telescopio puedes ver a su satélite más importante, Titán, el segundo más grande del Sistema Solar y que fuera descubierto por Christiaan Huygens en marzo de 1655. Es increíble ver como gira en torno al maravilloso Saturno a lo largo de poco más de dos semanas. Su magnitud en estos días está en la 8.6 luego puedes observar con instrumentos modestos sus movimientos alrededor de su planeta. ¡Síguelo! Anota sus posiciones diariamente sobre una misma cuadrícula. ¡Te sorprenderá! El único satélite del que conocemos atmósfera intuída por el astrónomo español Josep Comas y Sola allá por los primeros años del siglo XX y del que estoy seguro que dará grandes satisfacciones.


LOS OBJETOS DE LA ZONA

La Nebulosa de la Laguna y el cúmulo NGC 6544
Aunque algunos de estos objetos requerirían de un post para ellos solos, vamos a intentar definir, de manera sencilla, que es lo que estamos observando. Inicialmente, y tras observar Saturno, nos podremos detener en la Nebulosa de la Laguna, un objeto de magnitud 4.6, visible a simple vista, y también conocido como M8 (Messier 8). Se trata de una nebulosa que brilla por la excitación de sus gases debido a una o varias estrellas inmersas en ella, es lo que, a grandes rasgos, se conoce como nebulosa de emisión. Curiosamente es más ancha que la Luna Llena y tan larga como tres. Aunque esas dimensiones no las podremos ver salvo en fotografías su aspecto es considerable y de fácil observación con instrumentos de aficionado. La nebulosa está situada a 5000 años luz de nosotros, cuando la luz que acompaña esta fotografía partió de allí, los antiguos egipcios fabricaban sus primeros pigmentos. La parte de la nebulosa compuesta por estrellas aglutinadas es conocida como el cúmulo del Reloj de Arena (NGC 6530) y es un lugar donde están naciendo y están creciendo las estrellas. Estamos observando la cuna de las estrellas.

A sureste de la nebulosa de la Laguna podemos observar un anaranjado cúmulo globular, NGC 6544, conocido en algunos lugares como el cúmulo de las estrellas de mar pero, dada su bajo brillo (su magnitud es 8.0) su observación puede llegar a requerir de un telescopio, aunque yo, que no gozo de buena vista, lo he observado varias veces con prismáticos. Se encuentra situado a 9500 años luz de nuestro Sol y siempre me llamó la atención su color. Otra perla que, en otra parte del cielo, hubiese disfrutado de la atención de los observadores del cielo.

La Nebulosa Trífida y M21
Al norte de la Nebulosa de la Laguna se encuentra un objeto realmente precioso: la Nebulosa Trífida. Es una nebulosa más débil en brillo que la anterior, magnitud 6.3, y también más pequeña (20 minutos de arco, dos terceras parte del diámetro de la Luna Llena) pero no por ello resulta menos encantadora. Curiosamente, como la anterior, se descubrió a mediados del siglo XVIII aunque, personalmente, cada vez tengo más dudas sobre ello. ¡No se pueden pasar por alto tantas bellezas juntas! Situada a 5500 años luz de nuestro Sol se trata de una nebulosa que emite (como la de la Laguna) pero que también refleja radiación del exterior. Esto puede observarse en la fotografía. La zona exterior azulada es consecuencia de la reflexión de la luz de las estrellas cercanas y la rojiza (e interior) es la zona de emisión producida por la excitación de los átomos de los gases que la componen por las estrellas allí situadas. ¡Es otra cuna de las estrellas, una región de nacimiento estelar,  importantísima! Al telescopio puede verse dividida en tres partes merced a una región de polvo que impide el paso de la luz (una nebulosidad oscura). La observación, con detenimiento, sin prisas y con un telescopio por pequeño que sea sugiere un encanto realmente especial.

Al noreste de la Nebulosa Trífida nos encontramos con un cúmulo abierto de estrellas: M21 (Messier 21). El cúmulo, descubierto por Charles Messier en 1754, no resulta muy cuantioso en estrellas pese a tener un buen tamaño, 17 minutos de arco. Su brillo, magnitud 6.5, también le convierte en un cúmulo brillante y llamativo. Se encuentra a algo más de 4000 años luz de nosotros y siempre me pareció un cúmulo cuya parte central me ha resultado muy llamativa a través del telescopio. También creo que si estuviese en otra parte del cielo menos espectacular sería más reconocido.


UN CUADRO EN EL CIELO

Esta zona es un maravilloso cuadro en el cielo. De los de verdad. Fíjate bien. Después de observarlo detenidamente entiendes por qué te has enamorado de la Astronomía. Pero has de observarlo sin prisas, tengas el instrumento que tengas, relajadamente y con tranquilidad. De vez en cuando aparece un planeta por la zona, como en este caso Saturno, la joya del Sistema Solar que, en lugar de manchar el cuadro lo engrandece. Después de ver este cuadro en el cielo convertido en sonrisa, alejas tus ojos de tu instrumento, míralo a simple vista, vuelve a observarlo. Te ha contagiado la sonrisa, entonces, la Astronomía te habrá enamorado y su diferencia con la Poesía, no la encontrarás. 

Una sonrisa en el cielo



sábado, 23 de diciembre de 2017

Mi Expreso Polar en el Cielo



Existe un "objeto" en el cielo que siempre me ha llamado la atención. Una sucesión de estrellas casi en línea recta situado en la constelación de la Jirafa y que es conocido como la Cascada de Kemble. A mi siempre me pareció tener un aspecto de un tren encendido en la oscuridad de la noche donde el fuego saldría de un un cúmulo abierto de estrellas convertido en locomotora . Como, por su situación, está situado muy cercano al Polo Norte, se observa perfectamente en las noches navideñas y a mi me encantó la película "Polar Express" dirigida por Robert Zemeckis y basada en el libro homónimo de Chis Van Allsburg, siempre le llamé mi Expreso Polar en el cielo.


L. Kemble (Fotografía: Arild Moland)
La Cascada de Kemble es un asterismo (un conjunto de estrellas con una disposición especial visto desde la Tierra que sugiere formas conocidas) que se encuentra situado en la constelación de la Jirafa (Camelopardalis). Una zona del cielo que destaca por la escasez de estrellas brillantes y una constelación difícilmente visible desde las ciudades. El nombre de Kemble se le deba al fraile franciscano canadiense y aficionado a la Astronomía Lucien Kemble (1922-1999) quien en 1980 le escribió a un articulista y observador de cielo profundo de la revista Sky&Telescope, Walter Scott Houston indicándole su admiración por esta sucesión de estrellas. El religioso escribió lo siguiente:




"He observado una hermosa cascada de estrellas débiles que caen desde el noroeste hasta el cúmulo abierto NGC 1502 mientras barría el cielo con unos binoculares de 7 x 35 mm"

La fascinación de Kemble por esa hilera de estrellas hizo que el redactor Houston bautizara el asterismo con el nombre con el lo conocemos hoy, la Cascada de Kemble y así nos ha llegado a muchos hoy día.


Carta realizada con el programa Stellarium

Encontrar a la cascada no es fácil pero tampoco supone demasiados esfuerzos su localización. El problema es que hay pocas estrellas brillantes en la zona. Yo siempre sugiero hacer un triángulo de tres vértices casi equilátero, uno con la brillante estrella Capella (la más brillante de la constelación de Auriga); otro con la estrella Mirkaf, la más brillante de la constelación de Perseo y el último con la situación donde debería encontrarse la cascada de Kemble (algo así he tratado de representar en la figura). Su extensión supera los dos grados y medio de campo, algo así como cinco veces el tamaño de la Luna Llena.

La hermosa hilera está centrada por una estrella de quinta magnitud que nos servirá de referencia. Por un lado tendremos una sucesión de estrellas blancas, azules y naranjas realmente preciosas (como los vagones azules del tren de la película y la luz anaranjada que sale de sus ventanas). Por el otro lado, varias estrellas más desembocan en un asterismo triangular en uno de cuyos vértices aparece el cúmulo abierto NGC 1502 que tiene un brillo conjunto de sexta magnitud e incorpora unas 20 estrellas situadas a 3400 años luz de nosotros. En total, incluyendo "como estrella" al cúmulo abierto, podremos contar algo más de una veintena de estrellas entre las magnitud quinta y décima; de cualquier forma con unos prismáticos sencillos puedes observar, desde cielos no muy contaminados, algo más de diez estrellas.

La cascada de Kemble y el cúmulo NGC 1502 en detalle (Stellarium)

Si tienes oportunidad, no dejes de buscarla y observarla. Quedarás encantado con esa hilera realmente preciosa que parece situada en el cielo como para que la encuentres y disfrutes con ella. Forma parte del verdadero encanto del cielo y de lo ilusionante que es su observación. Quiero aprovechar con este post, para desear Feliz Navidad a todos los lectores del blog y un apasionado año 2018 repleto de cielos limpios y de felicidad.













lunes, 18 de diciembre de 2017

M2 y M15: Dos cúmulos globulares asequibles para prismáticos.



En las noches de otoño figuran constelaciones que siempre me parecieron como intermedias (en su belleza) entre las que comparten con las de verano y las de invierno. Pero existe una zona del cielo, no demasiado grande, que concentra a dos cúmulos globulares que pueden observarse con instrumental pequeño.Aunque inicialmente se nos muestran como dos estrellas más, una observación atenta nos muestra su verdadera estructura. Se trata de los cúmulos globulares M2 y M15 situados, respectivamente, en las constelaciones de Acuario y de Pegaso visibles a primera hora de las noches de fin de otoño.


Situación de los cúmulos en el cielo, el superior es M15 (Pegaso) el inferior M2 (Acuario)



Durante esta época del año alcanzan una altura cómoda para la observación (entre 40 y 50 grados tras el crepúsculo) lo cual los convierte en objetos muy asequibles para su observación y fotografía.

Como comentamos alguna vez cuando nos hemos referido a los cúmulos globulares, estos objetos celestes son concentraciones esféricas de cientos de miles de estrellas en la parte final de sus vidas que se encuentran unidas entre sí gravitacionalmente y que orbitan en torno a las galaxias. De modo que M2 y M15 son cuerpos que se encuentran alrededor de nuestra galaxia situados como si en halo se tratara. Veamos con detalle cada uno de estos cúmulos.



M2





Antes que nada volvamos a recordar que la M y el número corresponden al catálogo que elaborara el astrónomo francés Charles Messier (1730-1817) publicado por primera vez en 1774. En su búsqueda de cometas, Messier trató de catalogar el mayor número de objetos en el cielo que pudieran confundirse con los cometas y así evitar errores en los descubrimientos de estos cuerpos del Sistema Solar. M2, el segundo número de un catálogo que incorpora a 110 objetos.

Fue descubierto por primera vez por el astrónomo italiano y nacionalizado francés Jean-Dominique Maraldi (1709-1788) en septiembre del año 1746. Cuando Messier la observó en 1760 la anotó en su cuaderno de observaciones como "una nebulosa sin estrellas". Alberga unas 150.000 estrellas en un diámetro estimado de 175 años luz ocupando una extensión aparente en el cielo de algo más de 6 minutos de arco (aunque a nosotros nos parecerá bastante inferior, fotográficamente alcanza hasta algo más de 15 minutos de arco). Su distancia estimada es de unos 38.000 años luz.

El cúmulo globular M2 se sitúa en la constelación de Acuario, formando un triángulo con las estrellas Alpha y Beta de dicha constelación (y a su vez las más brillantes), a cinco grados de esta última. Su localización es fácil y puede distinguirse como el final de una hilera de estrellas. Aunque brilla como de magnitud 6.5 su observación no resulta tan fácil para unos prismáticos 10x50 o un pequeño telescopio de 60 milímetros de abertura, aunque es observable si se toma un poco de tiempo.

Las estrellas que de manera individual pueden observarse alcanzan la magnitud 13 para lo cual necesitaríamos un telescopio con un diámetro moderado (150 mm o superior)



Carta de localización obtenida desde www.freestarchart.com (versión PDF)




M15


Carta de localización obtenida desde www.freestarchart.com (versión PDF)



El siguiente cúmulo globular está situado en la constelación de Pegaso a algo menos de 13 gados al norte de M2. Parece que las primeras observaciones que se publicaron de este cúmulo globular fueron realizadas por el astrónomo Jean-Dominique Maraldi (el mismo de M2) en el año 1746 mientras observaba un cometa. Posteriormente, en 1764, el nombrado anteriormente Charles Messier lo incluyó en su catálogo con el número 15 haciendo la misma indicación que M2: "nebulosa sin estrellas". William Herschel le dio la verdadera naturaleza de cúmulo globular en 1783.

M15 (o NGC 7078) se haya situado a casi 34000 años luz de nosotros, es decir, ligeramente más cercano que M2 aunque tiene un tamaño similar a este último.



La localización de M15 no es nada difícil. Usando unos prismáticos, podemos partir de la estrella Epsilon de Pegaso, una estrella roja de segunda magnitud, y a cuatro grados al noreste encontraremos una pequeña "estrella difusa". Es un objeto brillante, de magnitud 6.4, perfectamente asequible a cualquier prismático o pequeño telescopio. Si bien lo veremos muy difuso porque hay que tener en cuenta que M15 es un cúmulo por sí mismo muy denso en estrellas. Para ver alguna de ellas hay que emplear un telescopio mediano, (alcanzan la magnitud 13) yo he llegado a verlas en una noche muy oscura con un refractor de 120 mm de abertura aunque con un 200 mm la imagen es inmejorable. Por último destacar que si bien en fotografías su diámetro puede llegar a ocupar casi 20 minutos de arco, visualmente no suele pasar de varios minutos.

Aprovechemos estas noches oscuras para revisar estos dos verdaderos enjambres estelares. No nos defraudarán.