Si algo anuncia el otoño para mi es la Galaxia de Andrómeda. La luz que llegó a mi cámara ha tardado más de dos millones de año en llegar: no existíamos ni como especie. Si te fijas, arriba hay una galaxia satélite de ella, también espiral, y abajo hay otra con forma elíptica. Todo el conjunto puede disfrutarse las noches de otoño con un pequeño telescopio desde cielos oscuros. Es nuestra vecina en el Cosmos y se acerca a 300 kilómetros por segundo a nosotros. Una preciosa parte de la historia de la Astronomía la tiene como protagonista y es que, no es para menos, ¿verdad?
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miércoles, 18 de septiembre de 2019
La Galaxia de Andrómeda y el Otoño
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domingo, 23 de septiembre de 2018
Equinoccio
Equinoccio, palabra que procede del latín y que significa "noche igual". Hoy día 23 de septiembre, a las 01h54 en Tiempo Universal (03h54 en el horario peninsular español) es la fecha para el equinoccio de otoño. El día tendrá, matemáticamente, la misma duración que la noche, el Sol sale exactamente por el Este y se pone exactamente por el Oeste. Tendremos otoño durante 89 días y 20 horas.
Hay que hacer una matización al respecto de la igual duración del día y la noche cuando se ha indicado en el párrafo anterior matemáticamente. Debido al diámetro aparente del Sol, treinta minutos de arco, la luz solar se prolonga como mínimo un minuto en los equinoccios que sería, aproximadamente el tiempo que habría de diferencia entre que sale el limbo solar y el centro del Sol. Por otra parte la refracción atmosférica actuando como una lente, hace posible que la luz se expanda en todas las direcciones cuando el Sol aún no ha salido. Este último efecto supondría unos 3 o 4 minutos de diferencia. En España el día en el que la duración de la noche y el día es la misma es el 26 de septiembre.
Hay que hacer una matización al respecto de la igual duración del día y la noche cuando se ha indicado en el párrafo anterior matemáticamente. Debido al diámetro aparente del Sol, treinta minutos de arco, la luz solar se prolonga como mínimo un minuto en los equinoccios que sería, aproximadamente el tiempo que habría de diferencia entre que sale el limbo solar y el centro del Sol. Por otra parte la refracción atmosférica actuando como una lente, hace posible que la luz se expanda en todas las direcciones cuando el Sol aún no ha salido. Este último efecto supondría unos 3 o 4 minutos de diferencia. En España el día en el que la duración de la noche y el día es la misma es el 26 de septiembre.
Precisamente hoy, los observadores situados en el ecuador terrestre verán el Sol en el punto más alto del cielo, justo encima de sus cabezas, lo que conocemos como el cenit. Los equinoccios ocurren dos veces al año: una entre el 20 y el 21 de marzo y la otra, en otoño, entre el 22 y el 23 de septiembre. En el hemisferio norte, el equinoccio de septiembre supone el paso de la estación veraniega al otoño, mientras que en el hemisferio sur se pasa de invierno a primavera.
Como aparece en la figura, en el equinoccio, se produce la intersección del ecuador celeste y el plano de la eclíptica. En primavera el equinoccio coincide con un punto bastante importante desde el punto de vista astronómico y que se denomina Primer Punto de Aries (¡situado en Piscis!), mientras que en otoño la posición del Sol es el Primer Punto de Libra (¡situado en Virgo!). En éste último caso, el de hoy, el Sol parece pasar de la posición norte al sur del ecuador celeste y, desde el punto de vista de las coordenadas astronómicas, su declinación pasa de ser positiva a negativa. En el punto de Libra, en el equinoccio de otoño, la ascensión recta del Sol es 12 horas y la declinación 0 grados.
Para un observador situado en el ecuador celeste, el Sol describirá una trayectoria vertical desde que amanece por el Este hasta que se pone por el Oeste, alcanzando al mediodía el cenit. Desde los polos, en cambio, el Sol no se levanta sobre el horizonte. Desde cualquier otro lugar la altura a la que culminará el Sol será el resultado de restar 90º a la latitud de lugar.
Lo que si está claro es que ahora podremos disfrutar también de magníficas constelaciones con objetos astronómicos preciosos que servirán de antesala al espectacular cielo de invierno. Nada mejor para ambientarlo que disfrutar de la música que Jean Michel Jarre creara en 1978 publicada en un trabajo denominado Equinoxe.
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jueves, 9 de agosto de 2018
Como disfrutar observando a las Perseidas 2018
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| (Archives Gallimard) |
Si hay alguna actividad astronómica que no pasa desapercibida en cualquier verano esa es la lluvia de estrellas fugaces conocidas con el nombre de las Perseidas. Para este año, la Luna Nueva el día 11 de agosto facilitará muchísimo la observación. Deberíamos aprovechar un cielo oscuro para disfrutar de esta lluvia de meteoros que puede superar, en promedio, los 80 meteoros por hora (si el cielo es muy bueno aún más). Según la International Meteor Organization el máximo está previsto para este año 2018 entre las 20hTU del domingo 12 de agosto y las 08h00TU del lunes 13 (dos horas más tarde para el horario peninsular español). Conviene recordar que los meteoros pertenecientes a las Perseídas se observan de manera más acusada desde varios días antes y después del máximo. En cuanto al número de meteoros por hora, a pesar de lo que suele decirse en muchos medios de comunicación (con cierto tono sensacionalista) en unas condiciones óptimas de cielo y sin que la Luna molestara suelen detectarse unos 100 meteoros por hora en promedio. También los bólidos (meteoros muy brillantes) se hacen presentes en estos días y suelen ser llamativos para el observador por su alto brillo. Las condiciones de observación este año son muy buenas y pueden resultar muy agradables cuando se disfrutan en compañía. Si tenemos oportunidad, ¡no nos la perdamos! ¡No todos los años llueve a gusto de todos, pero este sí!
LAS PERSEIDAS
La lluvia de meteoros de las Perseidas está relacionada con el cometa 1862 III conocido también como 109/P Swift Tuttle. Cuando este cometa pasa por las cercanías del Sol su superficie se activa merced a la acción del viento solar quien logra que se desprendan gases y partículas del cometa que suelen quedarse en una zona del espacio como si de un recuerdo del paso del cometa se tratara. Esa acumulación de polvo gira también alrededor del Sol, a modo de nube, formando lo que se llama un enjambre de meteoros.
La Tierra, a lo largo de su traslación anual alrededor del Sol, cruza en ocasiones esos enjambres de meteoros, residuos de material cometario, interaccionando con ellos y produciéndose lo que conocemos como lluvia de meteoros o lluvia de estrellas fugaces. Cuando uno de estos residuos de polvo (del tamaño de un grano de arena) toma contacto con la atmósfera terrestre la partícula produce un destello luminoso conocido como meteoro. Este fenómeno se produce a unos 100 kilómetros de altura, pero a veces las partículas son mayores y logran alcanzar la superficie terrestre en cuyo caso reciben el nombre de meteoritos. Por tanto, una cosa es un meteoro y otra, un meteorito.
Estas zonas de partículas que la Tierra cruza tienen su contrapartida en la esfera celeste. Así, en el caso de las Perseidas, cuando nuestro planeta atraviesa la zona residual dejada por el cometa Swift Tuttle los meteoros parecen salir de una zona situada entre las constelaciones de Perseo y Casiopea, esa zona es lo que se conoce como radiante. Cuando un radiante está en la constelación de León, por ejemplo, la lluvia originada por el mismo recibirá el nombre de Leónidas; otro situado en Géminis originará las Gemínidas y así de manera general.
Existe un parámetro que define la actividad de una lluvia de meteoros, es el conocido como THZ o Tasa Horaria Zenital. Se trata del número de meteoros por hora que podría observarse en unas condiciones óptimas de cielo y con el radiante en el cenit. Normalmente se da el número de meteoros por hora para hacernos una idea de la actividad de la lluvia, dicho número abreviado como THZE es en el caso de las Perseidas de unos 100-120 meteoros por hora. Obviamente ese número variará -y mucho- si observamos desde el centro de una ciudad contaminada o desde la cima de una alta montaña. En el año 2016 se alcanzaron casi 200 meteoros por hora y el pasado 2017, pese a haber Luna Llena en las fechas del pico de actividad se llegaron a contabilizar 80 meteoros por hora.
LA OBSERVACIÓN
Aunque el máximo se da la noche del 12 al 13 de agosto, los cuatro días previos y posteriores también suelen resultar muy interesantes como hemos mencionado en la entrada de este post Es más, durante esos días también podremos observar la presencia de bólidos los cuales son unos meteoros muy brillantes y más consistentes físicamente. Partiendo del análisis de las observaciones de anteriores años, el máximo este año se daría, como hemos indicado, el 12 de agosto entre las 20:00 y las 08:00 horas del día 13 en Tiempo Universal (dos horas más para la península Ibérica y una más para las Islas Canarias). Por tanto, desde la medianoche podremos comenzar a realizar observaciones de interés, antes, también pero el número de meteoros se verá mermado.
La primera recomendación de todas es ir con ilusión a un lugar que sea oscuro acompañado de buen ambiente. De lo contrario perderemos muchísimo de lo que puede dar de sí esta lluvia. La segunda es proveerse de abrigo y de comida porque la noche puede ser larga y las condiciones ambientales y fisiológicas variarán. La tercera, y no menos importante, es poner nuestro reloj en hora desde la tarde antes coincidente con alguna emisora de radio o a través de alguna web que nos lo permita. Yo aconsejo las señales horarias indicadas por Radio Nacional de España o las ofrecidas por alguna web como las del Observatorio Naval de los Estados Unidos. La última recomendación es situar el radiante en el cielo. En la siguiente imagen, procedente de la International Meteor Organization todo un referente mundial en el estudio de meteoros, podremos ver como se va desplazando a lo largo de todo el período de observación de las Perseidas.
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| Desplazamiento del radiante de las Perseidas (IMO) |
Pues bien, ya tenemos localizado el radiante en el cielo. Ahora seleccionaremos una zona situada a unos treinta grados del radiante, lugar desde donde parecen provenir los meteoros y como mínimo a una distancia igual de altura sobre el horizonte. (Para recordar como medir ángulos en el cielo podemos visitar esta entrada). Los meteoros que parezcan provenir del radiante serán perseidas y los denominaremos PER, los que no, les llamaremos esporádicos (SPO). Muchos observadores se centran en la constelación de Pegaso o de Cefeo para la observación de esta lluvia, personalmente, lo haré en la segunda.
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| Simulación del radiante de las Perseidas con Stellarium |
Se trata de contar el número de meteoros que observemos. Para ello observaremos la zona del cielo a intervalos de 5 minutos. Registraremos el meteoro indicando la magnitud del meteoro en una libreta o, mejor aún, en una grabadora. Si la del móvil aguanta, pues más fácil aún.
Pero antes de todo eso tendremos que saber la magnitud límite que podremos observar en el cielo que tenemos, la cobertura nubosa y por supuesto el centro de visión que hemos elegido, en el caso del ejemplo Pegaso o Cefeo. Pero, ¿cómo se hace todo eso?
- MALE
MALE es el acrónimo de Areas de Magnitud Límite Estelar. Se trata de zonas determinadas que nos permiten conocer la magnitud más débil de las estrellas que podemos observar en el cielo. Es fundamental el conocimiento de MALE si queremos hacer un trabajo serio. Esta estimación la realizaremos al comienzo de la noche de observación.
Seleccionaremos una carta de la zona del cielo que vamos a observar de las ofrecidas por la International Meteor Organization y que componen el Atlas Brno, o usando esta aplicación aquí. . Vamos a tomar como ejemplo la zona de Cefeo, la cual puede ser muy útil y es la que mas uso y que triangula la zona entre las estrellas Alfa, Beta y Delta de Cefeo:
Contaremos ahora las estrellas que podremos ver dentro de ese triángulo y le sumamos las tres más brillantes que lo componen. Podemos repetir esta operación varias veces y hacer la media. Por ejemplo, si hemos observado 13 estrellas en la tabla, anotaremos "Triángulo 7, 13 estrellas" Al día siguiente podremos comprobar en las tablas que siguen en esa página la magnitud límite estelar que hemos podido observar será 5.95 lo cual no está nada mal si prestamos atención al hecho de que las estrellas más débiles que podemos observar a simple vista son de la sexta magnitud.
No hay que ceñirse a un solo triángulo, es conveniente iniciar la noche con la estimación del MALE en varios triángulos para tomar una medida más exacta y científica. Siguiendo con los ejemplos de zonas de observación dados anteriormente, la carta 6 equivaldría a la zona de Pegaso.
- Cobertura Nubosa
La estimación de la cobertura nubosa del cielo consiste en saber el porcentaje de cielo que está cubierto de nubes. Personalmente empleo el método de las octas. Es decir, divido el cielo en ocho partes y calculo cuantas partes -entre ocho- estan cubiertas. Así, si estimo dos octas, el cielo estará cubierto un 25%, si lo está cuatro octas un 50%, etc.
- El Centro de Visión
Para la zona de observación indicaremos alguna estrella de referencia o algún triángulo como el de Cefeo o el de Pegaso, o si queremos elegir alguna zona del Cisne. Solo se trata de hacer referencia a la zona. Recordemos que tiene que estar alejado unos treinta grados del radiante y una distancia igual o superior a la altura sobre el horizonte.
Ya está ahora tenemos determinados los parámetros básicos al inicio de la observación. Continuemos.
¡VAMOS A CONTAR PERSEIDAS!
¡Ya estamos listos! Ahora vamos a ponernos cómodos, dirigir nuestra vista al centro de visión que hemos elegido y a intervalos de cinco minutos iremos anotando,o mejor, grabando los meteoros que vemos. Insisto, si se ve un meteoro procedente de la zona del radiante indicaremos PER de Perseidas, de lo contrario (o ante la duda) SPO de esporádico.
La magnitud del meteoro la podremos comparar con alguna estrella brillante del cielo que pueda servirnos de guía, si no sabemos su magnitud en ese momento, ya la consultaremos a la mañana siguiente, lo importante es la referencia. No es necesario afinar mucho con decimales, podemos hacer un cálculo de media en media magnitud a la hora de elegir las estrellas. Por ejemplo:
VEGA - (Alfa Lyrae) - 0.0;
CAPELLA - (Alfa Aurigae) - 0.7;
ALTAIR - (Alfa Aquilae) - 0.8;
DENEB - (Alfa Cygni) - 1.2;
Beta Tauri - 1.7;
Alpha Persei - 1.8;
Alpha Arietis - 2.0;
Alpha Cassiopeiae, - 2.3;
Alpha Cephei - 2.4
Alpha Pegasii - 2.5
Podemos conseguir más estrellas de referencia en la red o en cualquier libro básico de Astronomía como los que expongo aquí.
Si no tenemos experiencia no es necesario indicar la magnitud pero sí cuántos meteoros hemos observados y la estimación de la MALE y de la cobertura nubosa. También indicaremos si el paso del meteoro deja un rastro nebuloso que conocemos como estela. Todo eso en cinco minutos, anotaremos el tiempo, descansaremos y vuelta a empezar. Son importantes los períodos de descanso pues afrontaremos un nuevo período de observación con mejor intensidad.
Podremos estar así dos o tres horas o toda la noche pero ¿qué hacemos con nuestras observaciones? Pues en primer lugar no abandonarlas. Si hemos tenido en cuenta el valor de la MALE, la cobertura nubosa, el centro de visión y hemos contado el número de meteoros en los períodos de observación que hemos establecido, ya tenemos el trabajo bien hecho. Si además hemos perfilado nuestras observaciones incluyendo la magnitud o si era visible o no estela en ellos, mucho mejor. Os sugiero que entreguéis vuestras observaciones a la IMO referida antes y entrar en este enlace o también que os pongáis en contacto con SOMYCE una entidad española realmente buena dedicada al estudio de los meteoros y cometas que he seguido durante toda mi afición desde su creación y que me transmite la máxima seriedad.
FOTOGRAFIAR PERSEIDAS
Pues tampoco es mala idea fotografiar perseídas. Se puede usar cualquier cámara digital reflex que disponga de posición B y al menos permita disparar con una ISO800 o superior. Lo idóneo son exposiciones de 15-20 segundos a ISO1600, incluso aumentar el tiempo de exposición si podemos disfrutar de un buen cielo pero no sobrepasando los 40 segundos.
Es aconsejable usar un objetivo que de el mayor campo posible y con la menor focal posible. Por ejemplo un objetivo básico de 50mm a 2.8 dará buenos resultados. Cuánto menor sea la focal mejores resultados obtendremos. Podemos hacer un buen seguimiento de la lluvia si dejamos a la cámara fotografiar continuamente. Aunque requeriremos una buena batería cargada y algunas tarjetas de memoria. Es siempre aconsejable fotografiar en el formato de archivo RAW si no podemos, al menos en JPG a la máxima resolución. Luego podremos usar el programa Startrails para superponer las imágenes y hacer preciosas y útiles composiciones de nuestra noche de seguimiento.
NOTA FINAL
En esta entrada se han dado los aspectos básicos para que la observación contenga utilidad científica. No debemos dejar la oportunidad de colaborar. No creamos que todo está descubierto, nuestra afición puede ayudar a conocer más una lluvia de meteoros que necesita ser estudiada. Su estudio, de hecho, ha sido más intenso desde la década de lo setenta del pasado siglo XX. Pero si no quieres participar tan "activamente", no importa, disfruta del cielo, de los buenos momentos que te dará y de la ilusión que genera su observación, y si quieres, te animo a que compartamos tus impresiones, observaciones o fotografías en este blog. El cielo te muestra el espectáculo, no lo desperdicies ¡disfrútalo!
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viernes, 3 de agosto de 2018
Un verano lleno de planetas
Seguro que tras el eclipse de Luna del pasado viernes 27 de julio tuvimos oportunidad de recorrer el cielo mientras nos admirábamos con el espectáculo que nos ofrecía la Luna. Observaríamos objetos brillantes que no titilaban como lo hacen las estrellas. Los aficionados a la Astronomía saben identificar a los planetas pero quienes no lo son, pueden aprender a identificar a nuestros vecinos del Sistema Solar en estas noches de verano. No necesitas más que tus ojos para saber cual es cada uno. En tus paseos nocturnos, en tu lugar de vacaciones o en tu ciudad, los planetas formarán un bonito arco en el cielo que te servirá para aprender a identificarlos.
VENUS
En primer lugar vamos a comenzar por situarnos en el lugar donde se pone el Sol, el oeste. En esa zona, al anochecer, destacará sobremanera el objeto más brillante que podrás ver en el cielo tras el Sol y la Luna: el planeta Venus. Los astrónomos miden el brillo de los objetos celestes en una escala
cuya unidad de medida se llama magnitud. De acuerdo con esta escala, cuanto menor sea el número de la
magnitud más brillante será el astro. Así, las estrellas
más débiles que puedes ver a simple vista en una zona alejada de las
luces de las grandes ciudades son de magnitud 6; las más brillantes que
ves en las ciudades son de magnitud 2, 1, 0 y hasta números negativos.
La estrella Polar, por ejemplo, tiene magnitud 2 y Venus -4.3. ¡La Luna
llena -12 y el Sol -27!
Fíjate en Venus. ¡Es espléndido! Su color blanco destaca sobre el fondo del cielo con su gran brillo, es un objeto precioso. Si viajamos hacia el este (hacia la izquierda) comprobaremos que hay una estrella brillante de primera magnitud. Se llama Spica y es la estrella más brillante de la constelación de Virgo. A final del mes de agosto, Venus y Spica estarán muy cerca, como tres veces el diámetro de la Luna Llena.
JÚPITER
Si continuamos nuestro camino hacia el este nos encontraremos con el brillante Júpiter (magnitud -2). Su color blanco también destaca en el cielo y lo encontraremos muy cerca de una estrella de tercera magnitud Alpha 2 Librae (también llamada Zubenelgenubi, la segunda más brillante de la constelación de la Libra). Si disponemos de unos prismáticos por pequeños que sean, los podemos enfocar hacia Júpiter. Veremos sus satélites más brillantes en línea con el planeta. Es muy interesante observar como cambian su posición cada noche. Pero si dirigimos nuestros prismáticos hacia la estrella que está a su lado, podremos ver que ¡es doble! A la estrella principal le acompaña otra estrella de quinta magnitud. Es una visión preciosa. Hacia mediados de mes, Júpiter y Alpha 2 Librae se encontrarán muy cerca en el cielo, apenas tres minutos de arco, la décima parte del tamaño de la Luna Llena.
SATURNO
Prosigamos ahora en nuestro viaje, siempre al este, ahora en busca del planeta de los anillos: Saturno. Es fácil de localizar casi en línea con Júpiter y teniendo en cuenta que entre ambos planetas, se sitúa una estrella anaranjada de primera magnitud. Esta estrella es Antares y pertenece a la preciosa constelación del Escorpión. Si se dispone de un lugar oscuro con buen horizonte, Antares sería la cabeza del Escorpíón, si seguimos una línea imaginaria hacia abajo veríamos la cola del escorpión con su aguijón y arriba de Antares las pinzas del arácnido. Quizá algún día Antares se convierta en supernova... Pero sigamos con Saturno. Brilla con magnitud 0.2 y con un pequeño telescopio o unos prismáticos con aumentos, podremos ver la forma oblonga del planeta debido a sus anillos, incluso si mantenemos el telescopio o los prismáticos estabilizados con un trípode, podremos ver a su mayor satélite, Titán, un mundo abierto a todos los estudios posibles y que darán mucho que hablar los próximos años. !Ya hemos visto tres planetas en un rato! Vayamos a por el último.
MARTE
Bajando hacia el sureste y poco elevado en el horizonte tras anochecer, ahí está Marte. Inmenso, rojo, mi planeta preferido, brillando con magnitud -2.7. El pasado 31 de julio Marte alcanzó la menor distancia a nuestro planeta y durante estas semanas así estará, a nada menos que a 57 millones de kilómetros. Aunque cada acercamiento a la Tierra se produce cada 2 años y 50 días, debido a que las órbitas elípticas de los planetas están sean más o menos cerradas, las distancias no son siempre las mismas. Así, en 2003 la distancia fue mínima, 55 millones de kilómetros, y en el 2035 se situará a los 56 millones de kilómetros. Para observar un detalle de la superficie marciana es necesario un telescopio. Incluso con un telescopio pequeño puede observarse, en una noche limpia, el casquete polar y poco más. Pero la visión con un telescopio mediano es espléndida. Pero si no dispones de él, no importa, piensa que acabamos de descubrir agua bajo su superficie. Marte es un planeta inspirador de amores, guerras, viajes interplanetarios y grandes novelas de Ciencia Ficción. Fíjate bien en su color rojo, genera pasión y ganas de observar el Universo. Gracias a las precisas observaciones de Tycho Brahe y al tesón matemático de Johannes Kepler, sabemos que los planetas giran alrededor del Sol en órbitas elípiticas siendo, este, uno de los grandes descubrimientos de la Astronomía y que dio un gran argumento al desarrollo de la dinámica física.
Disfruta estas noches de verano desde tu planeta de la visión de tus vecinos del Sistema Solar. Aprende a identificarlos. Sigue sus movimientos, la precisión en ellos y la preciosidad del cielo estrellado. Tenemos muchísima suerte de vivir donde vivimos y poder observarlos. Cuidemos nuestro planeta, nos dará mejores espectáculos.
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miércoles, 25 de julio de 2018
27 de julio: el eclipse de Luna más largo del siglo.
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| Totalidad del eclipse lunar del 3 de marzo de 2007 |
¿QUÉ ES UN ECLIPSE DE LUNA?
Comencemos por saber qué es un eclipse de Luna, cuántos tipos existen y, por supuesto, cómo se producen.
Un eclipse de Luna es un fenómeno astronómico que se produce debido a la interposición de la Tierra entre la Luna y el Sol cuando los tres cuerpos están alineados o muy cerca de la línea virtual que los uniría. Cuando la Tierra ocupa la posición central, la luz enviada desde el Sol provoca un cono de sombra terrestre cuya proyección se divide en dos partes: la umbra (la zona más oscura) y la penumbra (la zona más clara).
TIPOS DE ECLIPSES
En función de que zona atraviese la Luna podremos caracterizar diferentes tipos de eclipses:
Eclipse Penumbral: Aquél que se produce cuando la Luna atraviesa la zona de penumbra, ya sea todo el disco lunar (eclipse penumbral total) o parte (eclipse penumbral parcial).
Eclipse Total: La Luna atraviesa completamente la zona de umbra terrestre. Será el caso del eclipse del 27 de julio que trataremos.
Eclipse Parcial: Una parte del disco lunar atraviesa la zona de umbra y el resto es ocultada por la penumbra.
CONTACTOS
El tiempo total de un eclipse de Luna está dividido en una serie de partes iniciadas por los momentos en que el disco lunar entra o sale de la penumbra y/o umbra. Estos momentos reciben el nombre de contactos. Pasamos a explicar cada uno de estos contactos simulándolos en un gráfico del eclipse que nos ocupa.
P1: (Primer contacto). El disco lunar toca (por su limbo) la penumbra terrestre. Es un momento muy difícil de observar.
U1: (Segundo contacto). El disco lunar toca la umbra terrestre. Comienza el eclipse parcial dejando, a partir de este momento de ocupar la zona penumbral. Este momento es relativamente fácil de observar.
U2: (Tercer contacto). Se inicia la totalidad del eclipse. El borde más externo de la Luna abandona la penumbra quedando el disco completamente en la umbra.
Máximo del Eclipse: Se produce cuando la superficie lunar se sitúa en el punto más cercano al centro de la umbra terrestre. En este momento se producirá la máxima ocultación del disco lunar. Obsérvese que en esta ocasión el centro del disco lunar recorre se aproxima mucho al diámetro de la sombra terrestre lo que conferirá una mayor duración al momento del máximo.
U3: (Cuarto contacto). Acaba de terminar el eclipse total y la Luna invierte los pasos anteriores. El borde más externo del disco lunar abandona la umbra. Este contacto es observable sin dificultad.
U4: (Quinto contacto). La Luna sale de la umbra terrestre y queda inmersa por completo en la penumbra. Acaba la fase parcial del eclipse. No es complicado determinar visualmente este contacto.
P4 (o P2): (Sexto y último contacto). Fin del eclipse. La Luna sale de la penumbra y, por consiguiente, de todo el cono de sombra proyectado por la Tierra. Como el P1 es difícil de distinguir ese momento en que se produce.
La máxima duración de un eclipse total de Luna se produce cuando el centro de la superficie lunar coincide con el de la umbra terrestre. Entonces, el eclipse lunar puede durar más de seis horas desde el primer contacto hasta el último, aunque este tipo de eclipses son extremadamente raros, en el caso que nos ocupa la duración total será excepcional teniendo el eclipse una duración de de 6 horas y 14 minutos, ¡la máxima del siglo! De ellas 3 horas y 55 minutos permanecerá la Luna en la zona de umbra. Veamos los tiempos de contacto. Recordemos que las horas están expresadas en Tiempo Universal y para el horario peninsular español hay que sumarle dos horas (una sólo en Canarias).
Al contrario que los eclipses de Sol, un eclipse lunar puede verse desde una zona geográfica extensa y su duración, como hemos visto, es mucho mayor. Como se ha comentado al principio, el fenómeno será visible en Europa, América del Sur, África, Asia y parte de Oceanía.
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| Zona geográfica (tonos claros) donde el eclipse resultará visible |
CÓMO Y QUÉ PODEMOS OBSERVAR
En primer lugar para la observación de un eclipse lunar no es necesario ningún instrumento óptico. A simple vista podemos disfrutar de este gran espectáculo que nos ofrece el cielo nocturno. Pero si queremos apreciar más detalles o hacer algunas observaciones de interés deberemos usar unos simples prismáticos o un telescopio con bajos aumentos.
Si queremos realizar algunas observaciones útiles, estas consisten en medir los tiempos de contacto reseñados anteriormente, el paso de la sombra terrestre por los cráteres y el aspecto y luminosidad de la Luna en el momento del máximo del eclipse.
¿Y para qué sirven estas observaciones? Sirven para calcular el tamaño de la sombra terrestre el cual varía de un eclipse a otro, normalmente un 2 % mayor que lo que debería ser y este valor es usado en los programas y simuladores que confeccionan efemérides de eclipses lunares. La explicación actual a este fenómeno es la aparición de capas de material absorbente en la zona superior de la atmósfera de la Tierra. Esto provocaría que existiese una correlación con las lluvias de meteoros (las cuales alimentan con su material esas mismas capas de la atmósfera) y el tamaño de la sombra. Pero parece ser que dicha correlación, sin alejarse de existir, no es del todo satisfactoria.
Tiempos de Contacto
Paratodo ello, como para todas las observaciones astronómicas, debemos tener nuestro reloj sincronizado con señales horarias exactas y en Tiempo Universal. Un magnífico sitio para poner nuestro reloj "en hora" es el que ofrece el Observatorio Astronómico de San Fernando, en concreto en este enlace. Hay que empezar observando desde cinco minutos antes de los tiempos indicados, a ser posible con un pequeño telescopio (con bajos aumentos) o unos prismáticos sobre trípode. El objetivo es medir los cuatro contactos umbrales: U1 a U4. En el U1 estaremos pendientes de que aparece una primera zona oscura en el borde iluminado de la Luna; cuando no quede ningún punto brillante en el disco lunar estaremos presenciando el segundo contacto y de la misma forma, pero en sentido inverso, haremos con el tercer y cuarto contacto.
En primer lugar para la observación de un eclipse lunar no es necesario ningún instrumento óptico. A simple vista podemos disfrutar de este gran espectáculo que nos ofrece el cielo nocturno. Pero si queremos apreciar más detalles o hacer algunas observaciones de interés deberemos usar unos simples prismáticos o un telescopio con bajos aumentos.
Si queremos realizar algunas observaciones útiles, estas consisten en medir los tiempos de contacto reseñados anteriormente, el paso de la sombra terrestre por los cráteres y el aspecto y luminosidad de la Luna en el momento del máximo del eclipse.
¿Y para qué sirven estas observaciones? Sirven para calcular el tamaño de la sombra terrestre el cual varía de un eclipse a otro, normalmente un 2 % mayor que lo que debería ser y este valor es usado en los programas y simuladores que confeccionan efemérides de eclipses lunares. La explicación actual a este fenómeno es la aparición de capas de material absorbente en la zona superior de la atmósfera de la Tierra. Esto provocaría que existiese una correlación con las lluvias de meteoros (las cuales alimentan con su material esas mismas capas de la atmósfera) y el tamaño de la sombra. Pero parece ser que dicha correlación, sin alejarse de existir, no es del todo satisfactoria.
Tiempos de Contacto
Paso de la sombra por los cráteres
Consiste en ir tomando los tiempos en los que la sombra terrestre toca el centro de cráteres lunares grandes como Aristarco, Tycho, Copérnico... y, lógicamente, cuando la sombra sale de dicho punto intermedio. Es importante insistir que el objetivo es medir sobre una línea imaginaria que dividiera el cráter en dos en los momentos de inmersión y emersión, no sobre los bordes del cráter (aunque muchos observadores lo incorporan en sus observaciones para precisar más)La Asociación Americana de Observadores Lunares y Planetarios (ALPO) da una lista de 20 cráteres que pueden ser utilizados para ello y que figuran en el margen izquierdo de este párrafo. Éste enlace puede ayudarnos para la localización de los cráteres o en el mapa que se muestra al final de estas líneas.
Es importante familiarizarnos con la localización de los cráteres. Para ello podríamos ir buscándolo los días previos al eclipse. Además de irnos preparando para la observación del eclipse, aprenderemos nuevas zonas de nuestra vecina la Luna. Aunque aparentemente puede resultar difícil, si elegimos varios cráteres a nuestro antojo y usamos un pequeño telescopio (insisto, con bajos aumentos) podemos realizar un buen trabajo.
Luminosidad de la Luna en la Totalidad: Número de Danjon
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| Andrei Danjon |
Al tratarse de un efecto atmosférico depende de lo limpia que estén las capas altas de nuestra atmósfera y de las condiciones en que ésta se encuentre en los lugares geográficos en los que la luz roja se refracta en el amanecer o en el ocaso.
A finales del primer cuarto del siglo XX, el astrónomo francés André-Louis Danjon (1890-1967) ideó una escala para medir el "brillo" de la Tierra en los eclipses totales de Luna muy usada por los aficionados y profesionales y que trata de cuantificar de alguna forma lo que observamos en la totalidad del eclipse. En virtud de las apreciaciones cromáticas que hagamos, asignaremos un número simbolizado por la letra L y que se determina entre el 0 y el 4 aunque pueden usarse grados medios como 1.5, 2.5, etc.. Estas mediciones se suelen realizar a simple vista, sin la ayuda de instrumental, aunque mediciones con prismáticos o pequeños telescopios son bien recibidas. La escala de Danjon, como se le denomina, es la siguiente:
En el eclipse lunar de septiembre de 2015, mi medición para el grado de Danjon fue de 1.5 y se corresponde con la imagen que figura en el apartado de fotografía en este post.
Precísamente a través de las redes sociales, queremos que observes con nosotros el grado de oscuridad del eclipse. A través de la página que este blog dispone en Facebook, https://www.facebook.com/elojoenelcielo/, queremos que nos escribas y nos indiques que número le das en la escala Danjon así como un comentario sobre el mismo. Para ello tendremos que observar la Luna en su fase de totalidad, pero como quiera que, desde España, la Luna aún estará muy baja, mi recomendación es esperar unos minutos a que el cielo esté oscuro, hacia las 20h45 TU o 22h45 hora peninsular española. Sólo tendrás que escribir el número, la hora, y tu apreciación. Anímate, imprime la tabla y las fotografías de las "lunas" con los números y haz que los niños participen en ella. Abrirle la Ciencia a los niños es toda una garantía.
¿Y AHORA QUÉ HAGO CON LAS OBSERVACIONES?
Los tiempos de contacto del eclipse así como los de los cráteres explicados anteriormente pueden ser de utilidad si se envía a un lugar que procese esos datos correctamente. Anteriormente hemos mencionado a la Asociación Americana de Observadores Lunares y Planetarios (ALPO), pues bien, a través de su sección de Eclipses ofrece la oportunidad de enviar los datos a su coordinador, Mike Reynolds, a través de una hoja de reporte en pdf prácticamente autoexplicativa (en inglés) en la que podremos poner todos los datos que hemos observado.
Este es un ejemplo de donde enviar nuestras observaciones. También podremos ponernos en contacto con el investigador el Dr. Richard A. Keen al que podemos enviarle el grado de Danjon observado en este eclipse. Y por supuesto, el blog está a vuestra disposición para compartir esas observaciones.
FOTOGRAFIAR EL ECLIPSE
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| Eclipse de septiembre de 2015 |
Lo primero que debemos tener en cuenta es que necesitamos un trípode sobre el que situar la cámara y un cable disparador para activarla. Son dos elementos de los que no podemos prescindir. Si no usamos teleobjetivo yo aconsejo buscar un encuadre bonito sobre el que aparezca la Luna eclipsada en cada uno de los momentos,: árboles, montañas, monumentos, zonas nubosas... Si tenemos teleobjetivo apuntar directamente a nuestro satélite.
Lo más importante ahora es acertar con los tiempos de exposición y la ISO. Como experiencia personal suelo usar una ISO de 400 (o incluso 800) pues si uso sensibilidades menores puedo obtener la imagen de la Luna movida en los instantes cercanos a la totalidad, cuando la imagen necesite de mayor exposición. No tengo muy claro si realmente los tiempos de exposición que aparecen en algunas tablas de algunas publicaciones aciertan. Normalmente uso el siguiente sistema, algo simple pero que me da buenos resultados: En intervalos de unos 5-6 minutos, voy aplicando distintas exposiciones pues la luminosidad lunar va a ser muy variable, y luego me voy quedando con la mejor. Indudablemente esa un sistema personal basado en la prueba y el error pero a la larga suele dar buenos resultados. Pero, insisto, dada la variabilidad de la imagen lunar de un eclipse a otro, al menos en mi caso, no he encontrado otro sistema más práctico.
PRÓXIMOS ECLIPSES LUNARES
Al amanecer del 21 de enero de 2019 ocurrirá otro y no podrá observarse integramente pues la totalidad casi coincidirá con el amanecer. Tendremos que esperar a la madrugada del 16 de mayo del año 2022 para poder disfrutar de un eclipse total de Luna en toda su plenitud. De manera que, como he comentado al principio, vale la pena hacer el esfuerzo y compartir nuestras observaciones. ¡Queda mucho tiempo para el próximo!
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sábado, 28 de octubre de 2017
Papá, ¿Dónde están las estrellas verdes?
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| ¿Ves alguna verde? |
El pasado verano, desde una playa de esa prodigiosa ciudad milenaria que se llama Cádiz, hablaba con mis hijos sobre los colores de las estrellas. Veían el color rojo de Antares, el blanco-azulado de Vega, ese nítido azul plateado de Spica (me encantan los colores azul y plata...) o el característico color naranja de Arturo. En la tranquilidad de la noche y después de admirar los colores de las estrellas, uno de mis hijos me dijo "Papá, ¿dónde están las estrellas verdes?" Y como no, no hay mejor inspiración para escribir que la pregunta de un niño.
LOS COLORES DE LAS ESTRELLAS
¿Por qué las estrellas son de distinto color? Los colores que percibimos de las estrellas dependen de la temperatura en la superficie de las mismas. Hagamos un simil terrestre para entenderlo. Supongamos que calentamos una barra de hierro progresivamente. Cuando la barra alcance una buena temperatura comenzará a emitir en color rojo, posteriormente lo hará en naranja, luego adquirirá un color amarillo, luego blanco y finalmente azul.
En Física, y por consiguiente en Astronomía, la temperatura se mide en grados Kelvin y su símbolo es K (273 grados K = 0 grados centígrados). Pues bien de la misma forma que en nuestra barra de hierro, las estrellas cuya superficie son más frías las verás de color rojo (aproximadamente unos 3000 Kelvin) y las azules sobrepasarán los 15000 K. Recordemos que estamos observando la superficie de las estrellas, en su interior la temperatura es de millones de grados. Todo esto está muy bien pero ¿y las estrellas verdes?
¿POR QUÉ NO VEMOS ESTRELLAS VERDES?
Bien. Comencemos aclarando que todos los objetos emiten una cantidad de luz. Ya que empezamos por Cádiz, imagínate que la luz se desplaza como las olas del mar, a la distancia entre dos crestas de las olas le llamamos longitud de la onda. Dicha cantidad de luz tendrá una longitud de onda que se diferenciarán según la temperatura a la que esté el objeto que emite dicha luz. Si el objeto está muy caliente su longitud de onda será más corta, si el objeto estuviese frío la longitud de onda será más larga. El ojo humano permite percibir colores que van desde el violeta hasta el rojo pasando por otros colores intermedios como vemos en el siguiente gráfico. Digamos que percibimos una longitud de onda entre los 300 y los 750 nanómetros. (Un nanómetro es la mil millonésima parte de un metro)
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| Espectro visible por el ojo humano |
Sabemos entonces que cada color tiene una longitud de onda asociada la cual varía respecto a la temperatura que tenga dicho cuerpo. Traslademos todo esto a la superficie de las estrellas cuya luz es la que nos llega a nuestros ojos. Apoyémonos a continuación en el siguiente gráfico que expresa el brillo de un objeto frente a la longitud de onda.
Supongamos que estamos observando una estrella cuya temperatura en su superficie es de 6000 K la cual es una temperatura muy aproximada a la de nuestro Sol. El máximo puede comprobarse que se vería en la zona verde. ¿Y entonces? ¿Por qué no vemos al Sol con dicho color? Aquí deberemos detenernos en el hecho de que observamos el Sol en un máximo en el color verde pero también emite en otras longitudes de onda que se corresponden con colores como el rojo, el amarillo o el violeta y no en poca cantidad precísamente. Pero nuestros ojos se encargan de mezclar todos esos colores y mostrarnos el Sol de color blanco (¡y no amarillo!) Luego la primera parte de la explicación consiste en que las estrellas no solo emiten en un único color verde pero la segunda parte depende de nuestros ojos.
Nuestra retina es una capa muy sensible a la luz, se trata de una pequeña estructura compuesta por dos tipos de células muy sensibles a la luz, son las denominadas conos y bastones. Los bastones no son sensibles al color pero son los responsables de que veamos cuando hay niveles muy bajos de iluminación. Los conos, por el contrario, si son sensibles a los colores y se dividen en tres tipos, los que distinguen el verde, el azul y el rojo. Por ejemplo, si observamos un cielo azul los conos azules se estimularían completamente pero no lo harían ni los verdes ni los rojos y el cerebro lo interpreta correctamente como color azul. Si observáramos algo con una parte roja y otra verde pero nada azul se activarán los conos rojos y verdes y el cerebro interpretará el color como amarillo.
Esto es,si una estrella no puede emitir SOLAMENTE en color verde sino que lo hace también, en menor medida, en otros colores, los conos de nuestros ojos interpretarán que lo que estamos viendo NO es verde. La mezcla entre las propiedades de las estrellas y la estructura de nuestros ojos hacen que mis hijos, que también los son de las estrellas, no puedan ver ni dibujar estrellas verdes. A pesar de todo siempre es importante dibujar bien el cielo y darles color a las estrellas porque de nosotros dependerá como hagan su primera observación. Lo bueno de no percibir estrellas verdes es que ese color esperanzador está reservado a los niños y además es el color preferido de mi hijo mayor.
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| Conos y Bastones |
Esto es,si una estrella no puede emitir SOLAMENTE en color verde sino que lo hace también, en menor medida, en otros colores, los conos de nuestros ojos interpretarán que lo que estamos viendo NO es verde. La mezcla entre las propiedades de las estrellas y la estructura de nuestros ojos hacen que mis hijos, que también los son de las estrellas, no puedan ver ni dibujar estrellas verdes. A pesar de todo siempre es importante dibujar bien el cielo y darles color a las estrellas porque de nosotros dependerá como hagan su primera observación. Lo bueno de no percibir estrellas verdes es que ese color esperanzador está reservado a los niños y además es el color preferido de mi hijo mayor.
viernes, 11 de agosto de 2017
Un triángulo en una medianoche de verano
No hay nada más bonito que observar el cielo estrellado en un lugar oscuro. Si lo compartimos con quienes queremos es, además, maravilloso. A veces no es posible estar acompañado de quien deseas pero no te faltará acordarte de esa o esas personas con quien te gustaría disfrutar de lo que estas viendo. La Astronomía tiene esa virtud. No sólo es una Ciencia romántica (quizá la que más) sino que además es cautivadora y aglutina a las personas que, de cualquiera de las formas, nos dedicamos a ella. La Astronomía genera pasión.
Imagínate un lugar oscuro en cualquier noche de verano. El Sol se puso y las luces crepusculares han desaparecido. Ya has cenado, es medianoche y sales fuera de la casa, hay buena temperatura y no pierdes la ocasión de disfrutarla que luego llena el invierno. Miras arriba. Lo que ves es todo un espectáculo. Ves una banda nubosa que cruza el cielo de lado a lado. La distingues con precisión, lo sabes, es la Vía Láctea, "el camino de Santiago". Ves estrellas débiles y brillantes, algunas bastante brillantes. La Luna ya se puso (o aún no ha salido, no lo sabes) y el cielo está oscuro y sin una sola nube. Ves como las estrellas forman entre ellas distintas configuraciones y tratas de reconocer alguna constelación pero no recuerdas sus formas o no las conoces. De pronto caes en la cuenta que hay tres muy brillantes en el cielo que forman un triángulo. ¿Qué serán? ¿Forman parte de una constelación? Tienen varias estrellas alrededor que también son brillantes, una de ellas parece cortejada por dos estrellas, la otra parece formar parte de una gran cruz y, ¡qué curioso! de la más brillante de las tres parece colgarle un rectángulo. ¡Es fascinante! Te vas a la cama con la visión de ese triángulo que parece pintado en el cielo para que tu lo admires.
A la mañana siguiente recuerdas tu observación y decides que, cuando estés tranquilo buscarás información sobre ese triángulo en el cielo. Y te sorprendes cuando encuentras que son las tres estrellas más importantes de tres constelaciones diferentes y que a ese asterismo se le conoce como "El Triángulo de Verano".
La primera persona que hizo mención de ese nombre fue un astrónomo poco conocido llamado Owald Thomas en el primer cuarto del pasado siglo XX. El Triángulo de Verano se alza alto sobre el horizonte en la medianoche de los cielos de agosto para los habitantes del hemisferio norte. Es visible hasta bien entrado noviembre y vuelve a aparecer en los momentos previos a los amaneceres primaverales en el mismo hemisferio. Está formado por tres estrellas que por orden de brillo son Vega (la más brillante), Altair y Deneb, estas tres estrellas son, respectivamente, las principales de las constelaciones de la Lira, el Águila y el Cisne. Vega y Deneb formarían la imaginaria base del triángulo y Altair el vértice opuesto. Todo ello con el fondo majestuoso que siempre ofrece la Vía Láctea
El brillo de las estrellas se mide en magnitudes. Cuanto mayor es el brillo menor es la magnitud. Así, Vega, la más brillante del triángulo es de magnitud 0, Altair brilla con magnitud 0.8 y Deneb, la más débil de las tres, lo hace con magnitud 1.2. Las estrellas más débiles que puedes ver a simple vista desde un cielo oscuro alejado de las ciudades son de magnitud 6. También existen magnitudes negativas, Venus por ejemplo tiene magnitud -4.4, la Luna, -12 y el Sol -27. Aquí puedes encontrar más información sobre el brillo de las estrellas.
Comencemos fijándonos en Vega. Es la estrella más brillante de la constelación que conocemos con el nombre de Lira. Si te fijas, Vega parece estar acompañada de un rectángulo inclinado. Los antiguos griegos se basaban en su mitología para inventar constelaciones y ponerle nombre a sus estrellas (algo que también harían los árabes siglos después). Pensaron que Vega y ese rectángulo (junto con algunas estrellas más de sus alrededores) parecía la Lira que llevaba Orfeo, uno de los Argonautas que acompañó a Jason en busca del Vellocino de Oro, y cuyo sonido dejaba extasiado a toda criatura que lo escuchase. La mitología de las constelaciones está llena de historias encantadoras pero, obviamente, no tienen nada que ver con la realidad. La realidad que muestra la Ciencia nos dice que Vega se sitúa a 25 años luz de nosotros, que es una estrella casi 40 veces más luminosa que nuestro Sol. Curiosamente fue la primera estrella fotografiada (después de nuestro Sol) hecho que consiguieron enl 17 de julio de 1850 William Bond y Jhon Adams Whiple desde Harvard. También fue la primera estrella (insisto, después de nuestro Sol) de la que obtuvimos su espectro. Y si has visto la película de ciencia ficción, "Contact" (estrenada hace ahora 20 años), Vega es la "estrella" principal del argumento.
Si viajamos ahora a la otra estrella que forma la base del triángulo nos encontraremos con Deneb. Esta estrella es la más brillante de la constelación del Cisne, una constelación que también se le conoce como Cruz del Norte por su marcada forma. No es fácil ver la forma pero los árabes le dieron el nombre de Deneb que significa "la cola del ave". Deneb es una estrella blanca realmente inmensa, es una supergigante. Está situada a más de 1400 años luz de nosotros, es decir, la luz que ves ahora partió de allí en la época de los visigodos. A pesar de la distancia la observamos como una estrella de primera magnitud siendo casi 55.000 veces más luminosa que nuestro Sol y más de 100 veces más grande. Si estuviese a la distancia del Sol llegaría hasta la órbita de la Tierra y evidentemente no existiríamos. Dentro de unos 10.000 años Deneb estará muy cerquita del polo norte, a una distancia equivalente a 14 Lunas llenas del polo cardinal.
Y finalizamos nuestro viaje por el triángulo de verano con la estrella Altair, la más brillante de la constelación del Águila y la más cercana a nuestro Sol de las tres, se sitúa "tan solo" 16 años luz de distancia. Es unas 11 veces más luminosa que nuestro Sol y se caracteriza por rotar muy rápidamente, en seis horas y media realiza un giro completo, en el tiempo que la Tierra da una vuelta asímisma, Altair casi da cuatro. Parece asombroso que todos estas inmensas esferas de gas caliente y con violentos movimientos resulten realmente preciosas en nuestro cielo estrellado. ¡Pero es así!
Ya aprendiste que era ese bonito triángulo que observaste la pasada medianoche. Desde ese lugar oscuro has reconocido las constelaciones a las que pertenecen las estrellas que lo componen. Es reconfortante aprender y más aún del firmamento. Aunque cuando regreses de esa bonito lugar donde el cielo es oscuro, las estrellas parecerán haberse perdido por la contaminación lumínica de tu ciudad, te asomarás a la ventana de casa y mirarás hacia lo más alto del cielo esta otra medianoche de verano. Y ahí estará el triángulo de verano, tu triángulo. Apenas verás la mayoría de las estrellas de cada constelación pero sí tu triángulo. El que te abrió las puertas a profundizar en los secretos del Cosmos y te enamoró de la Astronomía para siempre en una medianoche cualquiera del verano.
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miércoles, 8 de febrero de 2017
10 de febrero: Eclipse Penumbral de Luna
Durante la noche del viernes día 10 de febrero y la madrugada del sábado día 11 tendremos la oportunidad de observar un eclipse penumbral de Luna. Si bien es cierto que no es un fenómeno tan destacado como un eclipse total (yo diría que incluso parcial) no deja de tener su encanto el hecho de que podamos ver el disco lunar un poco oscurecido durante unos minutos. Eso sí, para eso tendremos que acostarnos algo tarde pues el máximo se dará a las 1h44m hora peninsular española (00h44 TU).
¿QUÉ ES UN ECLIPSE DE LUNA?
Comencemos por saber qué es un eclipse de Luna, cuántos tipos existen y, por supuesto, cómo se producen.
Un eclipse de Luna es un fenómeno astronómico que se produce debido a la interposición de la Tierra entre la Luna y el Sol cuando los tres cuerpos están alineados o muy cerca de la línea virtual que los uniría. Cuando la Tierra ocupa la posición central, la luz enviada desde el Sol provoca un cono de sombra terrestre cuya proyección se divide en dos partes: la umbra (la zona más oscura) y la penumbra (la zona más clara).
TIPOS DE ECLIPSES
En función de que zona atraviese la Luna podremos ver diferentes tipos de eclipses:
Eclipse Penumbral: Aquél que se produce cuando la Luna atraviesa la zona de penumbra, ya sea todo el disco lunar (eclipse penumbral total) o parte (eclipse penumbral parcial).
Eclipse Total: La Luna atraviesa completamente la zona de umbra terrestre. Será el caso del eclipse del 28 de septiembre.
Eclipse Parcial: Una parte del disco lunar atraviesa la zona de umbra y el resto es ocultada por la penumbra.
En nuestro caso lo que vamos a observar es un eclipse penumbral total y lo que observaremos será un ligero oscurecimiento del disco lunar.
EL ECLIPSE PENUMBRAL DEL DÍA 10
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| Magnífica fotografía de Paco Bellido durante el eclipse penumbral del pasado 16 de septiembre |
La penumbra de la Tierra oscurecerá el disco lunar un 99%, es decir casi completamente. El eclipse será visible en toda Europa, toda África, la zona occidental de Asia y la oriental de América. Comenzará a las 22h44m Tiempo Universal (una hora más en la península ibérica y la misma hora en las Islas Canarias), alcanzará su máximo a las 00h44m TU (01h44 hora peninsular española) y acabará hacia las 02h43 TU.
Lo que iremos observando será un oscurecimiento paulatino del disco lunar. Tenemos que tener en cuenta que en ningún momento tan destacado como cuando se produce un eclipse total de Luna. Llegado el máximo será el momento donde podamos observar y fotografiar mejor el oscurecimiento. Esperemos que las condiciones meteorológicas sean propicias. ¡Buena observación!
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