sábado, 30 de agosto de 2014

Midiendo ángulos en el cielo

COORDENADAS CELESTES

Al igual que en la Tierra usamos los paralelos para medir la latitud y los meridianos para medir la longitud, el cielo tiene su propio sistema de coordenadas para referenciar posiciones en él: el sistema de coordenadas ecuatoriales. Al igual que el plano del ecuador terrestre divide por igual a los dos hemisferios, el sistema de coordenadas ecuatoriales también dispone de un plano ecuatorial pero esta vez referido a las estrellas. Este ecuador celeste es la proyección del ecuador terrestre a la esfera celeste.

Extraído de http://perso.wanadoo.es/pacolamoile/

En el cielo la latitud terrestre se correspondería con la Declinación y la longitud con la Ascensión Recta. La Declinación mide la altura sobre el ecuador celeste de una estrella y se representa por la letra griega Delta y también se escribe DEC. Si está por encima del ecuador celeste será positivo y si está por debajo negativo. Lógicamente la escala va desde Oº a 90º en el hemisferio norte celeste y de 0º a -90º en el hemisferio sur celeste.

El otro parámetro, la Ascensión Recta, equivaldría a la longitud terrestre pero no se mide en grados sino en horas, minutos y segundos y se representa por la letra griega Alfa o también por AR (RA en inglés). La conversión de horas a grados es fácil. Veamos. Como la Tierra gira completando sus 360 grados en 24 horas, 1 hora equivaldría a 360/24 = 15º aproximadamente. Así pues, ya sabemos que cualquier estrella está posicionada en el cielo con unas coordenadas bien definidas. El origen de la coordenada Ascensión Recta se da en un punto llamado Punto Vernal o de Aries y es el punto en el que el Sol pasa del hemisferio sur terrestre al norte lo cual ocurre en el equinoccio de primavera el 21 de marzo. En dicho punto también es cero la declinación.

Por ejemplo, aquí os pongo algunas coordenadas de estrellas brillantes propias del cielo visible en otoño e invierno:

Vega: AR: 18h 36m 56s - DEC: +38º 47´01" 
Deneb: AR: 20h 41m 25s - DEC: +45º 16´ 49"
Polar: AR: 02h 35m 34s - DEC: +89º16´49"
Rigel: AR: 05h 14m 02s - DEC: -08º 12´ 06" 


En cualquier carta estelar o mapa de algún libro siempre veremos referenciadas estas coordenadas en una cuadrícula, normalmente la Ascensión Recta en el eje de de abcisas y la Declinación en el de ordenadas, junto a un número que suele ser 2000.0 Pese a que las estrellas no varían durante largos períodos de tiempo de posición, los movimientos de precesión de los equinoccios y la nutación pueden variar las coordenadas ligeramente. De manera que las coordenadas se muestran referidas a algún equinoccio, en la actualidad todas las coordenadas se refieren al Equinoccio 2000 (también conocido como Época).

CON LOS DEDOS DE UNA MANO

En la Astronomía la medición de distancias aparentes en el cielo se hace en grados. De ésta forma la distancia existente entre el horizonte y el punto más alto del cielo (cenit) es de 90º. También, la distancia entre un punto del horizonte y el diametralmente opuesto es de 180º.  Por ejemplo: La Luna, al igual que el Sol, mide de promedio, medio grado (treinta minutos de arco) y el asterismo conocido como “El Carro” de la constelación de la Osa Mayor mide unos 25 grados aproximadamente. El ojo humano puede resolver (discernir) un minuto de arco como mínimo. Debemos saber que significa que un objeto celeste esté a 3 grados y 30 minutos al este de otro o que dos estrellas estén separadas 40 segundos de arco. Es importante hacer notar que no existe ninguna equivalencia entre ángulos y distancias en el cielo. Todo son posiciones aparentes.

Los aficionados a la Astronomía pueden medir  distancias angulares de una manera algo tosca pero sin duda aproximada y que nos servirá para aprender a reconocer el cielo. El método es muy sencillo. Consiste en extender nuestro brazo hacia el cielo. Pues bien, una vez así, si abrimos la mano entera, la extensión de cielo que ocupamos con la mano de dedo pulgar  a meñique sería de unos 20 grados y la extensión cubierta por el puño unos 10 grados.

En el gráfico inferior pueden observarse en distintas posiciones de la mano y la extensión del cielo que ocupan aproximadamente. La medida no es exacta pero sí aproximada y útil para los fines requeridos en la observación visual del cielo.



Puedes probar a hacer tus propias pruebas y mediciones empleando algunos pares de estrellas. Propongo algunas mediciones que en ésta época del año son fáciles de realizar:

- Entre Alfa Lyr (Vega) y Alfa Cyg (Deneb): 24 grados aprox.
- Entre Alfa Tau (Aldebarán) y Alfa Aur (Capella): 31 grados aprox.
- Entre Alpha Ori (Betelgeuse) y Alfa Tau (Aldebarán): 21 grados aprox.
- Entre la Polar y el horizonte: 37 grados aprox.


CON UNOS BINOCULARES O UN TELESCOPIO

Normalmente los binoculares (o prismáticos) incorporan una cifra junto a uno de los oculares en la que también se dan sus especificaciones. Así en los prismáticos de la figura el campo es de 7.3 grados: casi 15 veces el diámetro de la Luna . En el caso de un telescopio, dependiendo del ocular que le pongamos al mismo tendremos más o menos campo de visión. Si le incorporamos un ocular de pequeña distancia focal, por ejemplo de 4 mm (muy útil para estrellas dobles y planetas) el campo será menor que si usamos uno de 40 mm (idóneo para objetos de cielo profundo). A mi particularmente me encantan los instrumentos que ofrecen grandes campos.

Una manera no exacta pero si aproximada para saber qué campo angular nos ofrece nuestro instrumento es medir el tiempo en que una estrella recorre todo el "diámetro" de nuestro ocular. Para ello elegiremos una estrella que tenga una declinación cercana a los 0º, por ejemplo Betelgeuse, la estrella Alfa Orionis. Pues bien la situamos en el borde del ocular y cronometramos el tiempo que tarda en cruzarlo. Una vez obtenido el tiempo en segundos lo dividiremos entre cuatro y obtendremos el resultado en minutos de campo. Por ejemplo, si usamos un pequeño refractor de 70 mm con un ocular de 10 mm y medimos que la estrella tarda en pasar 100 segundos, entonces ralizaremos: 100/4 = 25 minutos de arco de campo angular visual.

Es interesante saber qué campo de observación vamos a disponer pues los objetos celestes tienen tamaños diferentes y en función de ellos podremos elegir el instrumental más adecuado para observarlos.

Ya sabemos medir ángulos en el cielo y el brillo de las estrellas aunque sea de forma aproximada. Ya es momento de ir explorando el cielo con más detalle, y ese es el verdadero objetivo de este blog. ¡No perdamos la oportunidad de disfrutar del maravillo espectáculo que nos ofrece el firmamento!


viernes, 29 de agosto de 2014

Midiendo el brillo de las estrellas

LA MAGNITUD DE LAS ESTRELLAS

Hiparco de Nicea
Si algo empieza por llamarnos la atención cuando nos iniciamos en la observación del cielo es el brillo y el color de las estrellas. Evidentemente una primera visión del cielo nos muestra que hay unas estrellas más brillantes que otras, algo que ya cuantificaron primeramente los griegos en la persona del astrónomo Hiparco de Nicea hacia el 150 a.C. Éste espléndido sabio griego clasificó el brillo de las estrellas en seis grados o magnitudes como se conoce al término en Astronomía. El brillo de las estrellas se mide en magnitudes. De modo que las primeras estrellas que aparecían tras la puesta del Sol las clasificó como de primera magnitud, aquellas que brillaran como la mitad de estas de segunda magnitud y las estrellas que estaban en el límite de la percepción visual las asignó como de sexta magnitud.

Ya avanzado el siglo XIX se trató de medir más seriamente el brillo de las estrellas,  se revisó el concepto de magnitud y se establecieron algunas estrellas de referencia a partir de las cuales se pudieran medir el brillo de las demás. Se comprobó que las estrellas de primera magnitud eran unas 100 veces más brillantes que las de sexta, o dicho de otra forma, las de primera magnitud brillaban como 2,5 veces más que las de segunda; las de segunda otras 2,5 veces más que las de tercera y así sucesivamente. 

Si nos fijamos, a medida que el brillo de una estrella aumenta, la magnitud disminuye. En el campo, en una noche clara y dependiendo del lugar, las estrellas más débiles visibles a simple vista son de la magnitud quinta o sexta, mientras que siempre observaremos las de primera o segunda magnitud incluso desde la ciudad. Pero llega un momento en que algunas estrellas, planetas u otros cuerpos celestes adquieren magnitudes negativas. Por ejemplo, el planeta Venus alcanza la magnitud -4,4; Júpiter  -2,6 o la estrella más brillante que podemos observar en el firmamento, Sirius, alcanza la magnitud -1,5. Esto es, las magnitudes son términos cuantitativos que también incorporan decimales de forma que con instrumentos adecuados se consigue una precisión de 0,01 magnitudes (una centésima) y el ojo humano bien entrenado puede llegar a observar diferencias de magnitud en torno a 0,1 (una décima de magnitud). Como vemos la magnitud no tiene unidades.

El concepto de magnitud lo entendemos como magnitud aparente lo que significa que es el brillo que muestra la estrella en el cielo pero no es su magnitud absoluta. Esta última, sería  con la que brillaría la estrella desde una distancia fija. En concreto desde 32,6 añosluz  pero esto, como el color de las estrellas, es otra historia.

También los registros actuales de magnitud se refieren al obtenido tras colocar a un fotómetro un filtro amarillo conocido como V que deja pasar la longitud de onda parecida a la que se percibe visualmente. Existen también la magnitud de las estrellas en azul y rojo e incluso en ultravioleta o infrarrojo. Pero para los propósitos prácticos cuando consultemos en los catálogos, la magnitud ofrecida en V podremos estimarla como la correspondiente a la que podemos observar en el rango del espectro visual.

LOS OBJETOS MÁS BRILLANTES DEL CIELO

La lista que se expone a continuación muestra los objetos más brillantes del cielo. Obviamente todos ellos son visibles desde la ciudad. En gris claro están las estrellas que no son visibles desde el hemisferio norte.


Aquellos objetos a los que le acompaña la palabra "var" a la magnitud es porque son estrellas variables de las que ya hablaremos más adelante.

CÓMO PODEMOS MEDIR LA MAGNITUD APARENTE DE UNA ESTRELLA

Existe un método a través del cual los aficionados suelen medir visualmente la magnitud de las estrellas. Es actualmente muy usado por los observadores de estrellas variables y a pesar de contener una moderada dosis de subjetividad ha dado muy buenos resultados durante años. De hecho, hasta la aparición de los fotómetros y los sensores CCD la estimación de las magnitud de las estrellas -en especial los trabajos realizados con estrellas variables- se hacían usando solo el método conocido como método de Argelander. Actualmente se sigue usando pero debemos ser conscientes que no se adquiere la precisión que se obtiene con un instrumental adecuado, de cualquier forma suele ser validado por entidades dedicadas a la observación de estrellas variables.

Curva de luz de la variable T Cephei obtenida por observadores de la Asociación Americana de Observadores de Estrellas Variables (AAVSO) usando el método de Argelander. (AAVSO)

Éste método fue desarrollado por el astrónomo alemán Friedrich Wilhelm August Argelander (1799-1875) hacia 1843 y lo usó para un catálogo de 22 estrellas variables que publicó en 1850. (Las estrellas variables son aquellas estrellas cuyo brillo no se mantiene constante con el tiempo y de ella vamos a hablar muy pronto en éste blog). El método es muy fácil y consiste básicamente en una interpolación. Consiste en los siguiente:


Seleccionamos dos estrellas de magnitud conocida, una de mayor brillo que la que queramos medir (estrella A) y otra de menor brillo que ella (estrella B). Una vez tenemos el par seleccionado, a continuación compararemos la más brillante con la estrella cuyo brillo desconocemos, y posteriormente, haremos lo mismo con la de menor brillo. Las comparaciones se harán asignándole unos grados definidos de la siguiente forma:

  • GRADO 1: Aparentemente las estrellas son iguales de brillo. Tras una observación exhaustiva no vemos diferencia alguna pero por unos instantes observamos que una estrella es más brillante que la otra.
  • GRADO 2: Al primer golpe de vista las dos estrellas resultan iguales pero cuando proseguimos la observación vemos claramente que una estrella es más brillante que otra.
  • GRADO 3: Una estrella es ligeramente más brillante que otra desde el primer golpe de vista.
  • GRADO 4: La diferencia de brillo entre las dos estrellas a comparar resulta notable.
  • GRADO 5: La diferencia de brillo entre las dos estrellas es exagerada o muy exagerada.
A esta relación podría añadirse el grado 0 que se aplicaría en el momento en el que no apreciáramos NINGUNA diferencia de brillo entre las estrellas a comparar pese a haberlo observado a las estrellas tras un detenido examen. Muchos observadores también aplican grados intermedios (a excepción del 0,5) pero para nuestros propósitos básicos la observación la haremos, ahora, usando grados enteros.

Ejemplo del Cálculo de la Magnitud

En una medición cualquiera podríamos tener una expresión así: A(3) V (2) B que significaría que la estrella A es tres grados más brillantes que la estrella de la que queremos obtener el brillo quien, a su vez, es dos grados más brillante que la estrella más débil elegida. Esta expresión recibe el nombre de comparación.


A continuación, llamaremos ma a la magnitud conocida de la estrella más brillante (que vamos a suponer de magnitud 3,2) y mb a la de magnitud más débil (supongamos de magnitud 3,8) y aplicaremos la sencilla expresión matemática siguiente:

Ejemplo y fórmula para calcular la magnitud  (FRB)

Si aplicamos los cálculos obtendremos que: mV = 3.2 + (3.8 - 3.2) · (3/5) = 3,56 = 3.6. Según la comparación entre estrellas que hemos observado, la magnitud que le hemos encontrado a la estrella es de 3.6.

¡Una propuesta de observación!


En estas fechas de finales de otoño la constelación de Casiopea brilla alta sobre el horizonte norte. Adopta un aspecto semejante al del número 3 dejándose caer hasta parecer una "M". Intentemos determinar la magnitud de la estrella señalada como V a través de las estrellas A y B (en amarillo) cuyas magnitudes son conocidas y tienen como 2.2 y 3.4 respectívamente. ¿Serías capaz de escribir un comentario con la magnitud calculada?





Si no localizas a la constelación, siempre puedes usar las cartas mensuales en pdf que he colocado varias entradas atrás y que nos servirán durante mucho tiempo. ¡Observemos el cielo, no nos defraudará!

jueves, 28 de agosto de 2014

El Sol y sus manchas solares

El Sol es nuestra fuente de vida y la estrella más cercana. Esconde muchísimos encantos que desvelarnos. Precísamente en estos días El Sol no está quieto. Se encuentra activo como corresponde al año en que nos encontramos de máximo solar. Estos cambios los podemos observar en muchos momentos y desde muchos lugares favorables. Eso sí, su observación no es tan fría como la de la del cielo nocturno...

OBSERVACIÓN DEL SOL

Lo primero que debemos hacer para observarlo es hacerlo con protección. A simple vista no es posible observar apenas nada de modo que usaremos un simple telescopio o unos prismáticos para intentar localizar esas pequeñas regiones oscuras que son las manchas solares y que son el motivo de esta entrada. Existen diversos métodos para ello, uno que repito una y otra vez que no debe usarse por mucho que se indique es el de colocar un filtro solar en la entrada del ocular. La altísima temperatura que puede registrarse cuando la luz del Sol llega al ocular puede romper el ocular y por tanto provocar un daño inminente en los ojos. Un ojo expuesto sin protección a la luz del Sol puede considerarse perdido para siempre.

El método más fácil y económico de todos es el de proyección. Consiste en hacer coincidir la imagen del Sol con el foco del telescopio para que cuando la imagen se forme salga del ocular y sea proyectada en una cartulina o madera blanca. Os dejo una figura para que os hagáis una idea.



Este sistema es muy usado y generalmente da buenos resultados pues permite fotografiar la imagen formada sin peligro e incluso dibujar sobre ella. Pero el continuado uso de éste sistema puede provocar daños en los telescopios y por consiguiente su deterioro. De cualquier forma yo recomiendo quizá el método más seguro y también más eficaz. Consiste en la utilización de una lámina de Mylar que se coloca justo delante del objetivo del telescopio y que bloquea el 99,9% de la luz solar con lo cual no solo impedimos que nos dañe la visión sino que también impedimos que el telescopio sufra deterioro. Podemos observar y fotografiar con comodidad. Eso sí, yo aconsejo que se guarden bien y se revisen cada vez que se usan pues a veces aparecen poros que pueden provocar problemas. Yo suelo usar una lámina Baader que suele tener un tamaño de un A4 y su precio no suele llegar a los 30 euros. Aunque parezca caro no es así pues puede recortarse para ser adaptada a nuestros instrumentos y protegerlos todos. 
Os dejo una fotografía de como la tengo acoplada a un sencillo refractor de 70 mm y a una cámara fotográfica.



Cámara y telescopio preparado para la observación del Eclipse Parcial de Sol del 3 de noviembre de 2013

Una vez que tenemos preparado nuestro método seguro de observación del Sol, podemos empezar por observar sus manchas solares. Estas manchas son zonas oscuras que aparecen en la superficie del Sol con una temperatura inferior a la del resto de la zona que le rodea, normalmente unos 2000 grados menos. Estas manchas modifican su aspecto conforme pasan los días y tienen un tamaño variable y suelen durar unos 20 días (una rotación solar es de 28 días). La observación del Sol por parte de los aficionados es una tarea que llevan a cabo muchos de ellos y ha sido esencial en el conocimiento de nuestra estrella. Si quieres ampliar más información sobre las manchas solares y su observación por parte de los aficionados puedes ver este pdf.

MANCHAS EN EL SOL

En el lateral os muestro una imagen del Sol del día 14 de noviembre de 2014 a las 13h15 TU. Aparece en el oeste del Sol una mancha solar (a la que también se le llama región activa) catalogada con el nombre de AR 11899 que ha aparecido estos días atrás y que tiene un tamaño realmente impresionante, del orden de varias veces el diámetro del planeta Tierra. (Puede verse también en la imagen del SOHO (Solar and Heliospheric Observatory) que está en el lateral del blog). La fotografía está realizada con una "antigua" cámara digital Canon EOS300D acoplada a un sencillo refractor de 70 mm de abertura, el llamado ETX 70 de Meade. En la imagen también aparecen otros grupos de manchas que irán moviéndose hasta el este del Sol y justo en el borde este una zona más brillante que antecede a una mancha (también brillante los días atrás) que se oculta por el limbo solar. Esa zona brillante son enormes masas de gases más calientes -y por tanto más brillantes- llamadas fáculas. Se observan mejor por el limbo solar por el oscurecimiento del borde y suelen acompañar a las manchas solares aunque no necesariamente. Acompaño una ampliación de la fotografía anterior en la que se aprecia mejor la fácula, en éste acompaña a la mancha (región activa) AR 11890.

Detalle de la fácula
Todas estas observaciones pueden realizarse con un pequeño telescopio con protección garantizada, a cualquier hora del día y desde cualquier lugar. Y es que, como he dicho al principio, el Sol tiene muchos encantos. Eso sí, recuerda que NUNCA DEBES MIRAR DIRECTAMENTE AL SOL. 

miércoles, 27 de agosto de 2014

Preparando la Observación Astronómica

PREPARANDO LA OBSERVACIÓN

Iniciarse en la exploración de la bóveda celeste y preparar una sesión de observación astronómica no es un asunto baladí. La ventaja de estar observando desde la ciudad es que, al poder subir a la azotea o salir a nuestro patio, haremos más noches de Astronomía, podremos llevar a cabo más programas de observación  y podemos hacer más eficiente a nuestro pequeño telescopio o a nuestros prismáticos por un mayor uso de los mismos pero, claramente, en contrapartida, perderemos mucha calidad del cielo que si estuviésemos observando desde el campo, la montaña o cualquier zona alejada de los núcleos residenciales. De cualquier forma hay detalles logísticos que no debemos dejar atrás. Ya observemos en casa o en el campo.

El salir a cielo raso comporta que debamos ir preparados para proteger nuestro cuerpo del frío o la humedad del invierno, o de los insectos en verano, o incluso del viento. Existen una serie de de elementos básicos que no debemos olvidar. El primero de ellos es la ropa. Incluso en verano la temperatura puede bajar hasta el punto de sentirnos incómodos, por lo tanto debemos ir bien abrigados. Algo esencial es prepararse bien los pies y la cabeza pues por ambos sitios la pérdida de calor es importante, esta protección es fundamental  durante las noches invernales. En ocasiones el frío, unido al viento, es intenso y si vamos a pasar algunas horas al raso el ir protegidos nos evitará cualquier problema de salud posterior. Si la noche de observación va a ser larga siempre podremos preparar, previamente, nuestros caldos o café para hacer más soportable la noche tratando de evitar el alcohol.

Si vamos a irnos al campo a observar, durante el día debemos buscar un lugar apropiado para la observación buscando lugares oscuros pero si lo hacemos desde la ciudad procuraremos que esté alejado de fuentes de luz indirectas : farolas, ventanas iluminadas, etc. Desde la ciudad es recomendable esperar  a que la noche sea bien oscura. Yo suelo esperar también a que se apaguen las luces de los monumentos y en ocasiones observo antes del amanecer donde el cielo está más limpio y oscuro pero entiendo que no siempre se puede hacer así ni siempre es útil. Sea cual sea el lugar de observación debemos llevar nuestras cartas estelares, un cuaderno de observaciones donde anotar nuestros registros, lápiz y goma si queremos dibujar y reloj para anotar la hora en la que hacemos nuestras observaciones.

Antes de iniciar nuestras observaciones deberemos permanecer unos 20 minutos adaptándonos a la oscuridad, evitando reflejos y luces parásitas. Durante ese tiempo nuestra pupila se dilatará hasta lo máximo posible (dependiendo de la edad y de la oscuridad del lugar). Si encendiéramos alguna luz nuestra pupila se contraería y habríamos perdido dicha adaptación. Por todo esto, para anotar nuestras observaciones o para guiarnos usaremos una linterna que ofrezca una luz tenue de color  ROJO. Esta coloración además de evitar que perdamos la adaptación a la oscuridad evitará molestias en caso de que estemos realizando fotografía del cielo. Puede hacerse fácilmente poniendo papel de celofán rojo sobre la linterna que dispongamos.

Ya con todo preparado empecemos contemplando el cielo y disfrutando de él. ¡Anote todo lo que vea en un cuaderno de observaciones! Al cabo del tiempo le será muy útil además de un extraordinario recuerdo.


CARTAS DEL CIELO, ¿POR DÓNDE EMPIEZO?

Existen magníficos programas gratuitos como Cartes du Ciel o el ya nombrado en estas páginas Stellarium que nos ayudarán a organizar y planificar nuestras observaciones. Ya los iremos comentando. Pero si subimos a nuestra azotea o salimos a nuestro patio siempre necesitaremos alguna carta o planisferio celeste que nos ayude a reconocer las constelaciones en el cielo. Hay muchos y variados en el mercado y son instrumentos que nos muestran el cielo visible cualquier día y hora del año. Realmente son útiles para todos los astrónomos aficionados. También existen muchas publicaciones en la red, libros, revistas especializadas en las que se publican estos planisferios o cartas estelares pero a efectos prácticos, y para que comencéis a observar, si no tenéis nada a mano os voy a recomendar éste enlace procedente de la prestigiosa revista americana Sky & Telescope que puede resultarnos práctico, en líneas generales. durante todo el año. Para este mes podremos imprimir la página 9 del enlace.

Si se observa desde la ciudad observaremos más fácilmente algunas constelaciones al reducirse el número de estrellas pero bien es cierto que algunas otras o partes de ellas desaparecerán y no serán reconocibles a simple vista. Comencemos por localizar a la estrella Polar la cual no sólo será necesaria para reconocer el norte sino que también puede servirnos como punto de partida para reconocer el resto de constelaciones. Obviamente es imprescindible saber donde está si queremos poner un telescopio en estación y hacer seguimiento con nuestra montura.


LOCALIZANDO LA ESTRELLA POLAR

Un truco muy conocido es empezar buscando la siempre presente Osa Mayor, con su conocido asterismo en forma de cuchara conocido como el Gran Carro. Pues bien una vez la tenemos localizada, prolongaremos cinco veces la distancia entre las dos estrellas superiores de la Osa Mayor hacia la izquierda en invierno (o inferiores y hacia la derecha en verano) y llegaremos a la Polar, una estrella brillante aunque no demasiado. Comprobaremos si hemos acertado si vemos una constelación gemela pero más débil a la Osa Mayor, se trata de la Osa Menor. La Osa Menor es visible completamente en el campo en la ciudad se perciben y las dos estrellas finales de su carro llamada "guardas". Una vez que sabemos donde está la estrella Polar tendremos localizado perfectamente el Norte y a partir de ahí podremos ir localizando las constelaciones en cualquier época del año.

Otro método si el cielo es realmente pésimo es el uso de una pequeña brújula para localizar el Norte y una vez determinado dicho punto la estrella Polar se encontrará a unos 40 grados de altura sobre el horizonte, unos dos palmos de la mano proyectados con el brazo extendido. Pero creo que en esas condiciones la observación astronómica no es viable...

Una vez que conocemos la Polar podemos usar nuestras cartas celestes para ir descubriendo otras constelaciones e ir adentrándonos en el conocimiento del cielo.


viernes, 6 de septiembre de 2013

Tres semanas con la Nova Del 2013

Reconozco que estoy disfrutando muchísimo con la nova aparecida en la constelación del Delfín el pasado 14 de agosto. Desde que hace 20 años no apareciese la Nova Cas 1993 (V705  Cas), allá por los primeros días de diciembre de aquel año,  no he vuelto a pasarlo tan bien con los encantos de una nova. En realidad no recuerdo si he seguido alguna vez una variable durante 22 días de manera ininterrumpida.  Ha contribuido do el buen tiempo y el comportamiento tan interesante de la nova. Por cierto, ya está bautizada, su nombre es V339 Del.


Como puede verse en la curva de luz, la magnitud máxima que obtuve fue de 4.7 el día 18, cuatro noches después de su aparición y tras unos días de estabilidad en su brillo máximo. A partir de ahí fue bajando paulatinamente con episodios de caídas de brillo relativamente bruscas. En función de como se desarrolle su curva de luz podremos determinar el tipo de nova que estamos observando.¿Cómo se determina el tipo de nova?

Las novas se dividen en cuatro tipos de acuerdo al comportamiento de sus fluctuaciones de brillo. La división se establece según el siguiente orden:

Na: Novas caracterizadas por un rápido aumento de brillo seguidas por una disminución de unas tres magnitudes en unos 100 días. El descenso puede ser muy rápido o rápido. La representante principal de este tipo de estrellas es GK Persei que llegó a brillar con magnitud 0,2 cuando explotó en febrero de 1901.

Nb: Son más lentas. Para descender su brillo tres magnitudes necesitan más de 100 días.

Nc: Novas con desarrollo muy lento, pueden tardar en bajar tres magnitudes unos 1000 días. 

Nr: Son novas recurrentes en sus explosiones. Pueden repetirse cada 30 o 40 años. Estas estrellas son muy interesantes de seguir por los aficionados. Sus explosiones pueden darse de imprevisto por lo cual necesitan una vigilancia rutinaria, ¡noche tras noche!. Ejemplos: RS Ophiuchi y T Pyxidis.

Aunque las primeras luces y los primeros espectros daban la posibilidad de que se tratara de una nova del tipo b, lenta, en mi humilde opinión creo que podría tratarse de una nova del tipo a y no descarto algunos comportamientos erráticos con una bajada en forma de dientes de sierra. Su observación creo que va a ser muy interesante ahora que está empezando a estabilizarse en su descenso. ¡Me encantan estas estrellas! Os dejo la carta para su observación en las próximas semanas elaboradas por la AAVSO

Sigamos observándola, ¡seguro que nos depara alguna que otra sorpresa más!




jueves, 22 de agosto de 2013

NOVA DELPHINIS 2013


Fotografía de la Nova Delphinis desde los contaminados cielos de Sevilla

La pasada noche del 14 de agosto el astrónomo aficionado japonés Koichi Itagaki descubrió una nueva estrella en la constelación del Delfín con su telescopio de 18 centímetros de diámetro. Desde entonces muchos aficionados hemos seguido sus evoluciones de brillo. Tras un máximo en torno al día 18 en el que, en promedio ha llegado a la magnitud 4.5, actualmente ha comenzado su declinar lento. 

Se trata de una de las 30 novas más brillantes de la historia por lo que no debemos perder el momento de seguirla aprovechando los cielos despejados que nos ofrece el verano. Las observaciones son muy esperadas en la AAVSO por lo que, además de disfrutar de la visión de una estrella nueva en los cielos, podemos contribuir aportando datos sobre ella. Dejo una carta de  observación para aquel que quiera encontrarla y contribuir con sus datos. 

martes, 23 de agosto de 2011

Nuevo foro de la AAVSO en español

Desde hoy existe un nuevo foro en la AAVSO para la comunidad hispanoparlante dirigido por el experimentado observador y conocedor del mundo de las Estrellas Variables, el argentino Sebastián Otero y el responsable de la AAVSO Aaron Price. Transcribo la comunicación inicial para todos aquellos interesados en incorporarse al mismo.

A partir de hoy, la AAVSO inaugura un espacio de intercambio para la comunidad hispanoparlante donde intercambiar experiencias, preguntas, comentarios, información, observaciones y todo lo que tenga que ver con el estudio de las estrellas variables.


Si bien el foro tiene como objetivo ser un servicio más para los miembros de la institución, está abierto a la comunidad en general, por lo cual todos son bienvenidos.

Los foros y listas de correo de AAVSO en inglés tienen temas específicos y están divididos de acuerdo a intereses, debido a la mayor cantidad de miembros. Nuestro foro incluirá todos los temas que sus integrantes quieran tocar, desde observación visual (técnicas, programas, datos) hasta CCD, desde data-mining hasta discusiones sobre estrellas específicas.

Esperamos que todos se unan a este foro y que contemos en él con la presencia de expertos en los diferentes temas para poder evacuar todas las dudas que surjan. Y si eso no es posible, tenemos a nuestros foros y listas de discusión hermanas en inglés donde poder consultar y luego volcar las respuestas traducidas en el nuevo foro.

La idea no es separar sino justamente UNIR y que TODOS tengan la posibilidad de intercambiar y ser escuchados en el ámbito de la asociación. Que la barrera lingüística no genere que no se interactúe. Ese es el objetivo, que quienes se hayan sentido lejos por ese motivo, ya no lo sientan.

Sabemos que hay muchas agrupaciones en Latinoamérica y España que se dedican a la observación de variables y quizás por desconocimiento o falta de incentivo no se han dado a conocer.

Si conocen observadores, asociaciones o personas interesadas, no duden en avisarles de este nuevo medio.

En el marco de esta globalización de AAVSO también habrá tutoriales en español para VSX, la base de datos de variables más grande del mundo, para que así los usuarios latinos puedan comprender mejor el proceso de envío de nuevas variables (o de revisión de ya conocidas).

Esperamos contar con ustedes en este nuevo proyecto.

Estaremos moderando el foro Aaron Price y Sebastián Otero.