jueves, 13 de junio de 2019

Un buen verano para observar Júpiter



Cada cuatrocientos días aproximadamente la distancia entre Júpiter y la Tierra llega a su mínimo, y por esos días, es visible durante toda la noche. Esta configuración planetaria recibe el nombre de OPOSICIÓN del planeta. 

A lo largo de todo éste verano la distancia entre Júpiter y la Tierra irá disminuyendo paulatinamente pero Júpiter seguirá siendo visible en la constelación de Ofíuco en las primeras horas de las noches veraniegas. Se situará cerca de la estrella Antares, la anaranjada estrella que domina la constelación del Escorpión. Sus satélites también serán visibles sin más ayuda óptica que unos simples prismáticos por pequeños que estos sean. La prensa se hizo eco de la noticia, no sin cierto aire sensacionalista, pero al menos consiguió que al público le llamara la atención. Así que a disfrutar de Júpiter durante todo el verano y, si tienes unos prismáticos pequeñitos, ¡no los desaproveches! y observa como cambian de posición sus satélites. Puedes encontrar más información sobre los fenómenos que se dan entre ellos aquí: Satélites de Júpiter.

(Crédito: NASA)

Pasemos ahora de la goma de borrar de mi hijo pequeño a esta fantástica imagen formada por fotografías tomadas por la sonda Voyager I hace 40 años.
Obsérvala. Abajo a la izquierda aparece el satélite Europa, un mundo helado increíble que nos tiene mucho que ofrecer aún. En el centro, la magnífica Gran Mancha Roja de Júpiter, un sistema tormentoso del tamaño de nuestro planeta. Y justo arriba de ella la sombra del satélite Io, un cuerpo con una gran actividad volcánica. Todo ello parece pintado en una genial acuarela ¿verdad?, pero no, es Júpiter. Cuando caiga la noche mira hacia el horizonte Sureste y allí lo tendrás: un planeta en el que cabrían 1300 Tierras y que gira alrededor de sí mismo en poco menos de 10 horas. ¡Fantástico!





domingo, 20 de enero de 2019

21 de enero: Un eclipse de Luna para madrugadores



Totalidad del eclipse lunar del 3 de marzo de 2007
En la madrugada del lunes 21 de enero será visible desde Europa, América, África pero no desde Asia y Oceanía un eclipse total de Luna. Durante el fenómeno, la sombra de la Tierra oscurecerá el disco de nuestro satélite durante una hora y dos minutos ofreciendo un maravilloso espectáculo digno de no perdernos. La Luna comenzará a oscurecerse de madrugada, hacia las cuatro de la madrugada ya se irá notando, y así sucesivamente hasta las 6:12 minutos, hora peninsular española, en la que se producirá el máximo del eclipse. Desde ese momento, y hasta el amanecer, la Luna irá volviendo a la normalidad la cual coincidirá con los primeros rayos de Sol.  ¿Será un eclipse oscuro o brillante? ¿Quieres medirlo tú?  ¡Comparte estas mediciones con los niños! Aquí te lo explicamos.

¿QUÉ ES UN ECLIPSE DE LUNA? 

Comencemos por saber qué es un eclipse de Luna, cuántos tipos existen y, por supuesto, cómo se producen.
Un eclipse de Luna es un fenómeno astronómico que se produce debido a la interposición de la Tierra entre la Luna y el Sol cuando los tres cuerpos están alineados o muy cerca de la línea virtual que los uniría. Cuando la Tierra ocupa la posición central, la luz enviada desde el Sol provoca un cono de sombra terrestre cuya proyección se divide en dos partes: la umbra (la zona más oscura) y la penumbra (la zona más clara). 

TIPOS DE ECLIPSES

En función de que zona atraviese la Luna podremos caracterizar diferentes tipos de eclipses:

Eclipse Penumbral: Aquél que se produce cuando la Luna atraviesa la zona de penumbra, ya sea todo el disco lunar (eclipse penumbral total) o parte (eclipse penumbral parcial).

Eclipse Total: La Luna atraviesa completamente la zona de umbra terrestre. Será el caso del eclipse del  que trataremos.

Eclipse Parcial: Una parte del disco lunar atraviesa la zona de umbra y el resto es ocultada por la penumbra.

CONTACTOS

El tiempo total de un eclipse de Luna está dividido en una serie de partes iniciadas por los momentos en que el disco lunar entra o sale de la penumbra y/o umbra. Estos momentos reciben el nombre de contactos. Pasamos a explicar cada uno de estos contactos simulándolos en un gráfico del eclipse que nos ocupa.


P1: (Primer contacto). El disco lunar toca (por su limbo) la penumbra terrestre. Es un momento muy difícil de observar.

U1: (Segundo contacto). El disco lunar toca la umbra terrestre. Comienza el eclipse parcial dejando, a partir de este momento de ocupar la zona penumbral. Este momento es relativamente fácil de observar.

U2: (Tercer contacto). Se inicia la totalidad del eclipse. El borde más externo de la Luna abandona la penumbra quedando el disco completamente en la umbra.

Máximo del Eclipse: Se produce cuando la superficie lunar se sitúa en el punto más cercano al centro de la umbra terrestre. En este momento se producirá la máxima ocultación del disco lunar. Obsérvese que en esta ocasión el centro del disco lunar recorre se aproxima mucho al diámetro de la sombra terrestre lo que conferirá una mayor duración al momento del máximo.

U3: (Cuarto contacto). Acaba de terminar el eclipse total y la Luna invierte los pasos anteriores. El borde más externo del disco lunar abandona la umbra. Este contacto es observable sin dificultad.

U4: (Quinto contacto). La Luna sale de la umbra terrestre y queda inmersa por completo en la penumbra. Acaba la fase parcial del eclipse. No es complicado determinar visualmente este contacto.

P4 (o P2): (Sexto y último contacto).  Fin del eclipse. La Luna sale de la penumbra y, por consiguiente, de todo el cono de sombra proyectado por la Tierra. Como el P1 es difícil de distinguir ese momento en que se produce.

La máxima duración de un eclipse total de Luna se produce cuando el centro de la superficie lunar coincide con el de la umbra terrestre. Entonces, el eclipse lunar puede durar más de seis horas desde el primer contacto hasta el último, aunque este tipo de eclipses son extremadamente raros, en el caso que nos ocupa la duración total será 5 horas y 11 minutos, una hora menos que el eclipse del pasado julio en la que se dio la máxima del siglo De ellas 3 horas y 16 minutos permanecerá la Luna en la zona de umbra. Los tiempos de contacto pueden verse en el diagrama anerior teniendo en cuenta que las horas están expresadas en Tiempo Universal y para el horario peninsular español hay que sumarle una hora (ninguna en Canarias).



Al contrario que los eclipses de Sol, un eclipse lunar puede verse desde una zona geográfica extensa y su duración, como hemos visto, es mucho mayor. Como se ha comentado al principio, el fenómeno será visible en Europa, América, África pero no en l a mayoría de Asia y toda Oceanía.



CÓMO Y QUÉ PODEMOS OBSERVAR

En primer lugar para la observación de un eclipse lunar no es necesario ningún instrumento óptico. A simple vista podemos disfrutar de este gran espectáculo que nos ofrece el cielo nocturno. Pero si queremos apreciar más detalles o hacer algunas observaciones de interés deberemos usar unos simples prismáticos o un telescopio con bajos aumentos.

Si queremos realizar algunas observaciones útiles, estas consisten en medir los tiempos de contacto reseñados anteriormente, el paso de la sombra terrestre por los cráteres y el aspecto y luminosidad de la Luna en el momento del máximo del eclipse.

¿Y para qué sirven estas observaciones? Sirven para calcular el tamaño de la sombra terrestre el cual varía de un eclipse a otro, normalmente un 2 % mayor que lo que debería ser y este valor es usado en los programas y simuladores que confeccionan efemérides de eclipses lunares. La explicación actual a este fenómeno es la aparición de capas de material absorbente en la zona superior de la atmósfera de la Tierra. Esto provocaría que existiese una correlación con las lluvias de meteoros (las cuales alimentan con su material esas mismas capas de la atmósfera) y el tamaño de la sombra. Pero parece ser que dicha correlación, sin alejarse de existir, no es del todo satisfactoria.

Tiempos de Contacto
Para todo ello, como para todas las observaciones astronómicas, debemos tener nuestro reloj sincronizado con señales horarias exactas y en Tiempo Universal. Un magnífico sitio para poner nuestro reloj "en hora" es el que ofrece el Observatorio Astronómico de San Fernando, en concreto en este enlace. Hay que empezar observando desde cinco minutos antes de los tiempos indicados, a ser posible con un pequeño telescopio (con bajos aumentos) o unos prismáticos sobre trípode. El objetivo es medir los cuatro contactos umbrales: U1 a U4. En el U1 estaremos pendientes de que aparece una primera zona oscura en el borde iluminado de la Luna; cuando no quede ningún punto brillante en el disco lunar estaremos presenciando el segundo contacto y de la misma forma, pero en sentido inverso, haremos con el tercer y cuarto contacto.

Paso de la sombra por los cráteres


Consiste en ir tomando los tiempos en los que la sombra terrestre toca el centro de cráteres lunares grandes como Aristarco, Tycho, Copérnico... y, lógicamente, cuando la sombra sale de dicho punto intermedio. Es importante insistir que el objetivo es medir sobre una línea imaginaria que dividiera el cráter en dos en los momentos de inmersión y emersión, no sobre los bordes del cráter (aunque muchos observadores lo incorporan en sus observaciones para precisar más)

La Asociación Americana de Observadores Lunares y Planetarios (ALPO) da una lista de 20 cráteres que pueden ser utilizados para ello y que figuran en el margen izquierdo de este párrafo. Éste enlace puede ayudarnos para la localización de los cráteres o en el mapa que se muestra al final de estas líneas.

Es importante familiarizarnos con la localización de los cráteres. Para ello podríamos ir buscándolo los días previos al eclipse. Además de irnos preparando para la observación del eclipse, aprenderemos nuevas zonas de nuestra vecina la Luna. Aunque aparentemente puede resultar difícil, si elegimos varios cráteres a nuestro antojo y usamos un pequeño telescopio (insisto, con bajos aumentos) podemos realizar un buen trabajo.




Luminosidad de la Luna en la Totalidad: Número de Danjon


Andrei Danjon
Aquel que haya observado un eclipse total de Luna habrá comprobado que, en su máximo, nuestro satélite adquiero un color rojizo-anaranjado. Los que han observado más de un eclipse total de Luna, habrán comprobado que esa coloración no es la misma en todos los eclipses. El color roijzo que adquiere la Luna cuando se encuentra totalmente eclipsada por la umbra terrestre se debe a la refracción de nuestra atmósfera.

Al tratarse de un efecto atmosférico depende de lo limpia que estén las capas altas de nuestra atmósfera y de las condiciones en que ésta se encuentre en los lugares geográficos en los que la luz roja se refracta en el  amanecer o en el ocaso.

A finales del primer cuarto del siglo XX, el astrónomo francés André-Louis Danjon (1890-1967) ideó una escala para medir el "brillo" de la Tierra en los eclipses totales de Luna muy usada por los aficionados y profesionales y que trata de cuantificar de alguna forma lo que observamos en la totalidad del eclipse. En virtud de las apreciaciones cromáticas que hagamos, asignaremos un número simbolizado por la letra L y que se determina entre el 0 y el 4 aunque pueden usarse grados medios como 1.5, 2.5, etc.. Estas mediciones se suelen realizar a simple vista, sin la ayuda de instrumental, aunque mediciones con prismáticos o pequeños telescopios son bien recibidas. La escala de Danjon, como se le denomina, es la siguiente:






Sistemas nubosos amplios, grandes acumulaciones de polvo en suspensión, especialmente procedente de volcanes, harán que el grado de Danjon varíe de un eclipse hacia otro. La erupción del volcán Pinatubo a mediados de 1991 parece ser que fue la responsable del oscuro eclipse producido en diciembre de 1992. Más característico fue la oscuridad del eclipse lunar del 16 de junio de 1816 donde la Luna prácticamente desapareció por completo como consecuencia de la extraordinaria erupción del volcán Támbora un año antes. Otros estudios también indican la posibilidad de cierta correlación entre la oscuridad del eclipse y la actividad solar.

En el eclipse lunar de septiembre de 2015, mi medición para el grado de Danjon fue de 1.5 (se corresponde con la imagen que figura en el apartado de fotografía en este post) y el del pasado julio, grado 2.

Precísamente a través de las redes sociales, queremos que observes con nosotros el grado de oscuridad del eclipse. A través de la página que este blog dispone en Facebook, https://www.facebook.com/elojoenelcielo/, queremos que nos escribas y nos indiques que número le das en la escala Danjon así como un comentario sobre el mismo. Para ello tendremos que observar la Luna en su fase de totalidad. Sólo tendrás que escribir el número, la hora, y tu apreciación. Anímate, imprime la tabla y las fotografías de las "lunas" con los números y participa.

¿Y AHORA QUÉ HAGO CON LAS OBSERVACIONES?

Los tiempos de contacto del eclipse así como los de los cráteres explicados anteriormente pueden ser de utilidad si se envía a un lugar que procese esos datos correctamente. Anteriormente hemos mencionado a la Asociación Americana de Observadores Lunares y Planetarios (ALPO), pues bien, a través de su sección de Eclipses ofrece la oportunidad de enviar los datos a su coordinador, Mike Reynolds, a través de una hoja de reporte en pdf prácticamente autoexplicativa (en inglés) en la que podremos poner todos los datos que hemos observado.

Este es un ejemplo de donde enviar nuestras observaciones. También podremos ponernos en contacto con el investigador el Dr. Richard A. Keen al que podemos enviarle el grado de Danjon observado en este eclipse. Y por supuesto, el blog está a vuestra disposición para compartir esas observaciones.



FOTOGRAFIAR EL ECLIPSE

Eclipse de septiembre de 2015
Algo que sin duda nos llenará de satisfacción es disponer de una secuencia fotográfica del desarrollo del eclipse completo. No es difícil conseguirla, no necesitamos lugares oscuros para ello ni es obligatorio el uso de un telescopio (aunque su uso proporcionará mejores imágenes). Vamos a centrarnos en la fotografía del eclipse con una cámara reflex normal y, si es con un teleobjetivo, aún mejor.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que necesitamos un trípode sobre el que situar la cámara y un cable disparador para activarla. Son dos elementos de los que no podemos prescindir. Si no usamos teleobjetivo yo aconsejo buscar un encuadre bonito sobre el que aparezca la Luna eclipsada en cada uno de los momentos,: árboles, montañas, monumentos, zonas nubosas... Si tenemos teleobjetivo apuntar directamente a nuestro satélite.

Lo más importante ahora es acertar con los tiempos de exposición y la ISO. Como experiencia personal suelo usar una ISO de 400 (o incluso 800) pues si uso sensibilidades menores puedo obtener la imagen de la Luna movida en los instantes cercanos a la totalidad, cuando la imagen necesite de mayor exposición. No tengo muy claro si realmente los tiempos de exposición que aparecen en algunas tablas de algunas publicaciones aciertan. Normalmente uso el siguiente sistema, algo simple pero que me da buenos resultados: En intervalos de unos 5-6 minutos, voy aplicando distintas exposiciones pues la luminosidad lunar va a ser muy variable, y luego me voy quedando con la mejor. Indudablemente esa un sistema personal basado en la prueba y el error pero a la larga suele dar buenos resultados. Pero, insisto, dada la variabilidad de la imagen lunar de un eclipse a otro, al menos en mi caso, no he encontrado otro sistema más práctico.


PRÓXIMOS ECLIPSES LUNARES

El próximo eclipse que podrá observarse íntegramente será también en la madrugada, esta vez  del 16 de mayo del año 2022. De manera que, como he comentado al principio, vale la pena hacer el esfuerzo y compartir nuestras observaciones. ¡Queda mucho tiempo para el próximo!

domingo, 23 de diciembre de 2018

10 Objetos para observar con prismáticos en Navidad







La Navidad es una época donde, en el hemisferio Norte, los cielos son muy limpios. Hace frío sí, pero la belleza del cielo de invierno supera las inclemencias del tiempo. Si a eso le unimos que podemos observar a una hora más temprana que en verano y durante más tiempo, que quizá tengamos la posibilidad de disfrutar de vacaciones, nos encontramos con muchas posibilidades de disfrutar del firmamento. Entonces, ¿para qué vamos a desperdiciar la oportunidad? ¿Tienes unos prismáticos? Pues bien, sácalos, desempólvalos y pasa a tu jardín, sube a tu azotea o disfruta en medio del campo. Vamos a observar diez objetos durante esta Navidad que puedes ver desde cualquier lugar, ya sea de la ciudad, desde el campo o la montaña. 





Existe un punto en la Luna cuyo brillo se distingue del resto. Recibe el nombre de uno de los astrónomos más grandes de todos los tiempos: Aristarco. Un sabio griego que intuyó los verdaderos movimientos del Sistema Solar. 

El cráter es la zona más brillante de todo el disco lunar y puede observarse incluso a simple vista. Aparece como un diamante en la oscura tierra del Océano Procellarum, el Océano de las Tormentas.  Qué nombre tan tenebroso pero a la vez tan bello. El cráter Aristarco tiene unos 42 kilómetros de diámetro con paredes que casi llegan a los 4000 metros de altura y un pico central de 500 metros de altura. Su brillantez hace que sea conocido como  "el faro de la Luna"

El mejor momento para su observacíón es la undécima noche en la edad lunar, y destaca perfectamente cuando se observa con prismáticos, incluso puedes observarlo a simple vista. Busca la Luna y encuentra su faro. ¡Te encantará descubrirlo!


Puedes encontrar más información en este enlace del blog.









El cielo está lleno de curiosidades y de asterismos a los que nuestra imaginación les ha ido poniendo nombre a lo largo de toda la existencia humana. Hemos imaginado cazadores, osas, flechas, leones, balanzas...e incluso personajes del cine como el cariñoso extraterrestre de la película de la década de los 80 "E.T." Es el caso del cúmulo NGC 457 (objeto 457 del New General Catalogue), también llamada "cúmulo de la libélula" o "cúmulo del Búho" pero conocido más cariñosamente por los aficionados como "Cúmulo E.T."






LOCALIZACIÓN Y OBSERVACIÓN



El cúmulo localizado dentro de la constelación de Cassiopea




El cúmulo se sitúa en la constelación de Casiopea, a dos grados al sur-sureste de la estrella Delta (Ksora) que forma parte del asterismo quebrado de la constelación y que brilla con magnitud 2.7.
Su observación es muy asequible con cualquier prismático o con cualquier pequeño telescopio, incluso, como he señalado antes, desde las ciudades. Eso sí, si vamos a trabajar con prismáticos necesitaremos un trípode para que la observación resulte lo más cómoda posible. Con unos prismáticos 10x50 he podido ver desde Sevilla una docena de estrellas de este cúmulo. Viajemos por el cúmulo observando su forma.



NGC 457 - Fotografía del autor
Los "ojos" lo forman las estrellas Phi Cassiopeia (de magnitud 5.0) y la estrella HP 6229 (de magnitud 7.0) separadas algo más de dos minutos de arco pero, curiosamente, estas dos estrellas no pertenecen realmente al cúmulo y su situación en él no es más que un efecto de perspectiva.

Podemos ver los "brazos", el izquierdo (tal y como lo vemos en la foto) puede observarse como una pequeña hilera de estrellas de novena y décima magnitud con la "mano" levantada. De la misma forma, el derecho parece ligeramente más corto y formada por estrellas también un poco más débiles (en torno a la décima magnitud). Destaca aquí una preciosa estrella anaranjada desde donde arranca la hilera de este brazo. 

El "torso" de "E.T." es más difuso pero no por ello no discernible. Una decena de estrellas de la décima magnitud le dan la forma y en la que destaca un par cerrado de estrellas débiles en el centro más apropiado para instrumental mediano. Una zona oscura da paso directamente a los "pies", destacados sobre tres estrellas de la novena y la décima magnitud.

Puedes encontrar más información en este mismo enlace en el blog.







Si hay un objeto que me gusta del cielo, ese es el cúmulo abierto de Las Pléyades. Son un conocido grupo de estrellas situado en la constelación de Tauro, del Toro. Se sitúan a doce grados al norte de la estrella principal de la constelación, la roja Aldebarán. En estas fechas, si miras al cielo del Este las encontrarás como una pequeña nubecilla de la que cuesta discernir las estrellas pero perfectamente visibles en el campo y en las ciudades.


Localización de Las Pléyades. Hemos de situarnos mirando al Este





¿Qué son Las Pléyades? Se trata de un grupo de unas 500 estrellas muy jóvenes concentradas en 11 años luz de diámetro que viajan unidas por el espacio y están situadas a unos 425 años luz de la Tierra. Recordemos que la luz viaja a 300.000 kilómetros por segundo; un año luz es la inmensa distancia que recorrería la luz, a esa velocidad, durante un año. Las Pléyades conforman lo que se llama un Cúmulo Abierto y prácticamente podría ser el prototipo de todos ellos.


Las Pléyades en el Sidereus Nuncius de Galileo
Tomemos ahora los prismáticos o un pequeño telescopio. Su parecido con la Osa Menor o Mayor es notable. ¿Cuántas estrellas observamos ahora con nuestro instrumento? Galileo en su magistral obra Sidereus Nuncius contó y dibujó 36 estrellas con su rudimentario telescopio. Alineaciones, brillos dispares,... Normalmente desde la ciudad, con unos prismáticos 10x50 suelo contar unas 20 estrellas. Las Pléyades constituyen un objeto celeste para llevarse un buen rato observándolo. Disfrutándolo. Es un objeto realmente bello al que merece la pena dedicarle tiempo. Las Pléyades son una joya perteneciente al romanticismo que tiene la Astronomía.



Más información puedes encontrarla en este enlace del blog.









El "Doble Cúmulo de Perseo" puede localizarse fácilmente desde el hemisferio norte. Su tamaño es destacado, casi dos veces el tamaño de la Luna Llena. Si a eso le sumamos que se sitúa inmerso en una preciosa zona del cielo atravesada por la Vía Láctea, el Doble Cúmulo se convierte en uno de los objetos celestes más bellos para ser observado con unos prismáticos.

Con una magnitud conjunta de 4.3, está compuesto por dos cúmulos abiertos. Uno denominado NGC 869 (al que se le conoce con el nombre de "h") de magnitud 5.3 y el otro es NGC 884 (al que el astrónomo Bayer asignó como Xi Perseii) de magnitud 6.1. Son objetos fácilmente asequibles a instrumentos de poco diámetro. Se supone que ambos objetos están situados a una distancia media de unos 7500 años luz (7000 y 8000 años luz respectivamente).


Desde un lugar con cielo oscuro el Doble Cúmulo se ve a simple vista recorriendo una línea imaginaria entre Alfa de Perseo y Delta Casiopea. A medio camino entre ambas estrellas puede encontrarse con facilidad. Ya el astrónomo griego Hiparco de Nicea (c. 190 a.C. - c. 120 a.C.) lo incorporó en su catalogo de estrellas en el año 130 a.C. Su visión con prismáticos es excelente, fantástica, con ambos cúmulos dentro del campo de visión. Incluso empleando un telescopio con pocos aumentos pueden entrar ambos cúmulos en el campo y disfrutar de la altísima concentración estelar de ambos cúmulos.



Si, por el contrario, estamos observando desde lugares contaminados lumínicamente podemos recorrer la línea imaginaria indicada en el párrafo anterior con los prismáticos. Nos detendremos en un "asterismo" con forma de T en el que estarán situados los dos cúmulos: uno en el punto de intersección de las dos líneas de la letra y el otro en la punta este de la línea superior. La observación con unos simples prismáticos de 7x50 ó 10x50 nos revelará su estructura como si fuera una estrella "hinchada".

Sin duda el Doble Cúmulo nos ofrece espectáculo garantizado , si nos adentramos seriamente en su observación, cada vez nos seducirá más. Puedes probarlo en estas noches de invierno. Te sorprenderá.



Puedes encontrar más información en el blog en este enlace.


Algol es una estrella que varía su brillo y cuyos cambios pueden observarse perfectamente a simple vista y, por supuesto, con prismáticos. Es el prototipo de las estrellas que se conocen como binarias eclipsantes. Precísamente hoy día 28 de diciembre tendrá lugar un eclipse que puede observarse a simple vista, iniciándose al ponerse el Sol (en España) y alcanzando su máximo en la medianoche. También habrá otro en el último día del año momentos antes de la cena de Nochevieja.

Las causas de su variación son extrínsecas a ella. Se trata de un sistema de dos estrellas cercanas entre sí en el cual una estrella gira alrededor de la otra, de tal suerte que nuestra línea visual coincide con el plano de traslación de una estrella alrededor de la otra, lo que permite que sea observado desde la Tierra un eclipse cada vez que una pasa delante de la otra. Es la única forma de saber que el sistema está compuesto por dos estrellas pues su distancia es tan pequeña, observada desde la Tierra, que no podemos separarlas visualmente o con fotografías (aunque con espectroscopía si). 

Algol sufre un eclipse de luz cada 2 días y 21 horas aproximadamente. Transcurrido ese tiempo, su luz baja desde la magnitud 2,1 (magnitud con la que la solemos ver habitualmente en los cielos) hasta la 3,4 en algo menos de cinco horas, empleando otras tantas en recuperar su brillo normal. Desde núcleos urbanos poco contaminados estos cambios son perfectamente visibles convirtiéndose en una curiosa observación. Estamos acostumbrados a los eclipses de Luna y de Sol pero en el cielo también las estrellas se eclipsan entre sí.

Durante estas navidades tendremos dos oportunidades "cómodas" de ver un eclipse Algol. La primera será el dia 28 de diciembre, el eclipse comenzará hacia las 19h17 hora local peninsular española (18h15 Tiempo Universal), el máximo, es decir, cuando la estrella esté lo menos brillante posible se producirá a las 00h06 y acabará muy entrada la madrugada. No obstante, no será necesario, ni mucho menos, quedarse hasta la medianoche para observar la caída de brillo.

El segundo eclipse podremos observalo el último día del año, el 31 de diciembre. Comenzará a las 16h06 hora peninsular española luego aún de día, en cambio el máximo tendrá lugar a las nueve de la noche, momentos antes de iniciar la cena de Nochevieja. El eclipse acabará enla segunda hora del recién estrenado año 2019.

Todas las instrucciones de cómo observarlo, los métodos, la localización y muchos más datos de este interesante sistema, puede encontrarse en este enlace del blog.

Uno de esos fantásticos objetos que impregnan nuestro firmamento en general y los cielos de otoño e invierno en particular, es la Galaxia de Andrómeda. Desde núcleos urbanos poco contaminados puede verse a simple simpla vista, con prismáticos prácticamente desde cualquier lugar  y nos devuelve una maravillosa imagen cuando se observa con un pequeño telescopio desde el campo. La luz que recibimos de ella partió hace dos millones y medio de años, cuando sobre nuestro planeta no había seres humanos y el salvaje Smilodon hacía estragos con sus dientes de sable. Una preciosa galaxia, paisana en nuestra ciudad del Universo y con la que nos encontraremos dentro de muchos millones de años. No debemos dejar pasar la oportunidad de observar nuestra galaxia vecina, incluso desde la ciudad, ¡quien sabe si una noche cualquiera nos depara la sorpresa de encontrar una supernova en ella!

LOCALIZACIÓN

Aunque puede localizarse desde cielos poco contaminados sin ayuda óptica, intentaremos llegar a ella primero haciendo un reconocimiento general de la zona y luego usaremos unos binoculares de cualquier tamaño para verla con más detalle..

Localización de la Nebulosa de Andrómeda (M31). (Carta extraída de http://freestarcharts.com/)

Localicemos primero el gran cuadrado de la constelación de Pegaso, claramente visible las noches otoñales e invernales, situándonos en la estrella que ocupa el vértice noroeste del cuadrado. Esta estrella, denominada Alpheratz ("el ombligo del caballo") es la estrella Alfa de la constelación de Andrómeda que brilla con magnitud 2.1 y forma parte del cuadrado de Pegaso.  Si continuamos ahora hacia el este veremos como  nos encontramos a tres estrellas más formando una hilera, la Delta de Andromeda (de magnitud 3.3 y más débil de la hilera), Beta (Mirach) y Gamma Andromedae (Almach) ambas de segunda magnitud. Bien, ya hemos reconocido la hilera. Ahora es el momento de coger los prismáticos y de situarnos en su punto central, en la estrella Beta Andromedae. Centrados en ella subiremos unos ocho grados al noroeste encontrándonos primero una estrella y luego otra (ambas de la cuarta megnitud) y finalmente ¡ahí está! Una nubecilla compuesta por millones de soles a lo largo de sus 110.000 años luz de diámetro.

La Galaxia de Andrómeda brilla con una magnitud de 4,4 y tiene un tamaño aparente de 3 x 1 grado. Es decir, es seis veces mayor que la Luna Llena en un eje,  y dos veces en el otro. Lamentablemente ese tamaño solo se aprecia en las fotografías de alta resolución y, desde nuestros lugares de observación, se observa con un tamaño menor aunque nada desdeñable.

Ahora podremos dedicarle el tiempo que queramos. Si observamos con unos prismáticos apoyados en un trípode podremos distinguir una mancha elíptica con un centro brillante que se hace cada vez más difuso hasta llegar a los límites de la elipse. Obviamente no distinguimos estrellas en su interior. Y si afinamos bien la vista desde un cielo bien oscuro o empleamos un telescopio mediano podremos ver que la Galaxia de Andrómeda está acompañada por dos galaxias satélites bien visibles a ambos lados de la galaxia. 

Lo que si está claro es que, mires desde donde mires, la observación de la Galaxia de Andrómeda no nos defraudará.

Más información en este enlace del blog.





Si bien esta entrada está destinada para objetos que puedan ser observados con prismáticos, he decidido incluir a la estrella Sirio que puede observarse desde cualquier lugar ya sea con o sin instrumental. Sirio es preciosa, si la observas un rato con prismáticos te deleitará ante el silencio de la noche. Y si la observas desde la ciudad, vengas desde donde vengas, te parecerá apasionante solo por el hecho de mirarla. No en vano, es la estrella más brillante de cuantas podamos observar en el cielo y es la estrella principal de la constelación invernal del Can Mayor. Una brillante luminaria de las noches navideñas en el cielo sureste.

Resulta visible en el horizonte Sur desde las latitudes medias alcanzando no demasiada altura sobre el horizonte. Desde España, Sirio suele ser visible durante buena parte del invierno y la primavera, siendo el período comprendido entre finales del mes de enero y mediados del mes de marzo el intervalo de tiempo más destacado para su observación.






Sirio se encuentra a 8.6 años luz de distancia de nuestro Sol y a lo largo de la historia, la estrella Sirio ha desarrollado un papel importante en el conocimiento básico de los seres humanos. Siempre he pensado que tras la Polar, la estrella que más ha aportado al desarrollo de los antiguos habitantes del planeta ha sido Sirio.

Los antiguos habitantes del Valle del Nilo encontraron una relación entre las oportunas crecidas del río Nilo y la primera aparición en el horizonte de la estrella Sirio poco antes del amanecer (lo que se conoce como orto helíaco). De hecho, en la elaboración de su calendario, los egipcios intercalaron un mes más llamado Thoth cuando la estrella Sirio -a la que ellos llamaban Sotis- tenía su orto helíaco en el doceavo mes de su calendario común. Los griegos también hicieron uso de la observaciones de las apariciones de Sirio para la elaboración de calendarios, muy probablemente, eso sí, inspirados por esas primeras observaciones comentadas.

También Sirio fue la protagonista de la primera determinación de la distancia de una estrella, aunque tosca, pero primera al fin y al cabo. Como primera y más brillante estrella hay en los cielos para que podamos disfrutar de ella.

Más información sobre Sirio aquí y sobre su compañera aquí.





















En esta ocasión volvemos a los prismáticos para localizar al primer planeta descubierto con telescopio por William Herschel en 1781. Desde cielos realmente limpios Urano puede verse a simple vista aunque situado en la frontera límite de la observación visual. Durante estos días podrá observarse en la constelación de Piscis cerca de la estrella omicrón. Su aspecto con prismáticos es un pequeñísimo disco verdoso, delicadamente cián diría yo. Lamentablemente, salvo el aspecto cromático, Urano no muestra ningún detalle cuando se observa con instrumental modesto. Lo que si puede resultar llamativo es su posición cambiante en el cielo en virtud de su movimiento aparente a lo largo de las semanas. Desde su descubrimiento estamos observando ¡su tercera revolución alrededor del Sol!, traslación que realiza cada 84 años.

Ubicación general de Urano en la constelación de Piscis


Localización más detallada de Urano

Más información sobre Urano, su observación y su descubrimiento puede encontrarse aquí.



Si la constelación de Orión es reconocida como la catedral del cielo, la Nebulosa de Orión es, indiscutiblemente, su joya más preciada. Incluso desde la ciudad la nebulosa puede observarse sin problemas en noches limpias y desde fuera de las ciudades a simple vista. Su observación con medios modestos es totalmente asequible. Sea cual sea el instrumento que usemos vamos a disfrutar muchísimo con la observación de este precioso criadero de estrellas.


LA OBSERVACIÓN

La Nebulosa de Orión fotografiada desde el centro de Sevilla
La Nebulosa de Orión podemos observarla con cualquier instrumento. Rodea a la estrella Theta Orionis con una intrigante apariencia neblinosa y aparece entre medio de la doble 42-45 Orionis (al Norte de la imagen) y de Iota Orionis (al Sur de la imagen). Su visión es fantástica con unos prismáticos, aún desde la ciudad, al entrar en el campo de visión toda la "espada" de Orión. Nada más usemos un pequeño telescopio podremos ver muchos detalles de la nebulosa con multiples tonalidades grisáceas y diversos claroscuros. 

Cuando la observamos comprobamos como desde su parte central, aparece una cuña oscura que parece entrar en la nebulosa y a la que se le denomina Sinus Magnus. Además la nebulosa parece disponer de "alas" a ambos lados de esa cuña, una dirigida hacia el noroeste y otra al sudeste y que reciben el nombre de Proboscis Maior y Proboscis Minor.

Con un refractor de 70mm desde Sevilla
En cuanto a las estrellas inmersas en ella llaman la atención un grupo de tres estrellas colocadas en línea y decrecientes en magnitud, se trata de Theta 2 Orionis. A su lado se encuentra Theta 1 Orionis que en realidad son cuatro estrellas y que se le conoce con el nombre de El Trapecio de Orión. Hacia el sur de la nebulosa, tras pasar por una zona más oscura, aparece otra hilera de tres estrellas de octava magnitud. Intentemos ahora sacar del campo de nuestros prismáticos o pequeño telescopio la zona central de la nebulosa. Con un poco de práctica y de paciencia y con ayuda de un cielo limpio podremos observarn los penachos que aparecen en los bordes de las alas. La visión con un telescopio mediano de estas zonas de la Nebulosa de Orión es realmente fantástica.

Más información sobre ella en este blog aquí.





Hoy solo os deseo que disfrutéis. Es un magnífico día para mi, el mejor del año y he querido cerrarlo con el Cinturón de Orión. Lo componen tres estrellas visibles desde cualquier lugar. En países centroamericanos, caribeños y algún que otro sudamericano son conocidas como los "Tres Reyes Magos" pues aparecen en los anocheceres de estos países justo en estos días próximos a la Epifanía. En España son visibles desde el atardecer en el horizonte sureste, son tres tres estrellas, Alnilam, Mintaka y Alnitak nombres árabes todos ellos que hacen referencia al cinturón del cazador que en sí simula la constelación de Orión. El Cinturón de Orión ofrece un extenso post por sí solo y tendrá cabida en el blog, pero si hoy localizáis estas tres estrellas en el cielo, recordad que nuestros hermanos americanos le llaman los Tres Reyes Magos aquellos que traen ilusión, felicidad y esperanza, algo tan imprescindible para mirar y disfrutar del cielo.