domingo, 23 de septiembre de 2018

Equinoccio


Equinoccio, palabra que procede del latín y que significa "noche igual". Hoy día 23 de septiembre, a las 01h54 en Tiempo Universal (03h54 en el horario peninsular español) es la fecha para el  equinoccio de otoño. El día tendrá, matemáticamente, la misma duración que la noche, el Sol sale exactamente por el Este y se pone exactamente por el Oeste. Tendremos otoño durante 89 días y 20 horas.

Hay que hacer una matización al respecto de la igual duración del día y la noche cuando se ha indicado en el párrafo anterior matemáticamente. Debido al diámetro aparente del Sol, treinta minutos de arco, la luz solar se prolonga como mínimo un minuto en los equinoccios que sería, aproximadamente el tiempo que habría de diferencia entre que sale el limbo solar y el centro del Sol. Por otra parte la refracción atmosférica actuando como una lente, hace posible que la luz se expanda en todas las direcciones cuando el Sol aún no ha salido. Este último efecto supondría unos 3 o 4 minutos de diferencia. En España el día en el que la duración de la noche y el día es la misma es el 26 de septiembre.

Precisamente hoy, los observadores situados en el ecuador terrestre verán el Sol en el punto más alto del cielo, justo encima de sus cabezas, lo que conocemos como el cenit. Los equinoccios ocurren dos veces al año: una entre el 20 y el 21 de marzo y la otra, en otoño, entre el 22 y el 23 de septiembre. En el hemisferio norte, el equinoccio de septiembre supone el paso de la estación veraniega al otoño, mientras que en el hemisferio sur se pasa de invierno a primavera.

Como aparece en la figura, en el equinoccio, se produce la intersección del ecuador celeste y el plano de la eclíptica. En primavera el equinoccio coincide con un punto bastante importante desde el punto de vista astronómico y que se denomina Primer Punto de Aries (¡situado en Piscis!), mientras que en otoño la posición del Sol es el Primer Punto de Libra (¡situado en Virgo!). En éste último caso, el de hoy, el Sol parece pasar de la posición norte al sur del ecuador celeste y, desde el punto de vista de las coordenadas astronómicas, su declinación pasa de ser positiva a negativa. En el punto de Libra, en el equinoccio de otoño, la ascensión recta del Sol es 12 horas y la declinación 0 grados.

Para un observador situado en el ecuador celeste, el Sol describirá una trayectoria vertical desde que amanece por el Este hasta que se pone por el Oeste, alcanzando al mediodía el cenit. Desde los polos, en cambio, el Sol no se levanta sobre el horizonte. Desde cualquier otro lugar la altura a la que culminará el Sol será el resultado de restar 90º a la latitud de lugar.

Lo que si está claro es que ahora podremos disfrutar también de magníficas constelaciones con objetos astronómicos preciosos que servirán de antesala al espectacular cielo de invierno. Nada mejor para ambientarlo que disfrutar de la música que Jean Michel Jarre creara en 1978 publicada en un trabajo denominado Equinoxe.





domingo, 19 de agosto de 2018

¿Qué es Astronomía? ¿Y tú me lo preguntas?

El planeta Saturno inmerso en una zona espectacular de la constelación de Sagitario


A veces te encuentras cuadros en el cielo que de repente te vuelven a recordar la razón por la cual te sientes fascinado por la Astronomía.  Estas bajo un cielo realmente oscuro, tus ojos se han adecuado a la oscuridad de la noche hace rato, la temperatura es buena y el silencio solo está roto por los sonidos de aves y ladridos lejanos que protegen sus rebaños de quienes puedan acecharle. De repente, al Sur, aparece Saturno, exultante, caminando entre unas pinturas maravillosas que ha creado el Universo en la constelación de Sagitario para que nosotros las veamos. Entonces, enfocas tus prismáticos a la zona y pierdes la noción de todo. La vista es maravillosa. Saturno visita un lugar del cielo cuyos anfitriones ya de por sí son realmente bellos. Estoy convencido que si a mi paisano Bécquer le hubiera preguntado ¿Qué es la Astronomía?, su repuesta hubiese sido la misma que la de su rima acerca de la Poesía. Y es que cuando observas cuadros así, sin prisas, detenidamente, descubres que no existe diferencia entre Poesía y Astronomía. Es fascinante.


UNA SONRISA EN EL CIELO

Carta del cielo donde se encuentra Saturno

Nos encontramos en la constelación de Sagitario una medianoche de verano. Donde la Vía Láctea se muestra en todo su esplendor y destaca por su brillo. Allí en el suroeste, aparece un objeto blanquecino bien brillante. Es el planeta Saturno. Si nos encontramos bajo un cielo oscuro, podemos observar, incluso a simple vista, como el planeta está atravesando en estas semanas una zona del cielo realmente bonita. Hacia el suroeste del planeta, podremos apreciar una zona difusa y blanquecina. ¿Qué es? Es la Nebulosa de la Laguna. Si ahora tomamos unos prismáticos por pequeños que sean veremos como un buen conjunto de estrellas se aglutinan tomando por fondo una nebulosidad. Es precioso. Ahora, siempre con nuestros prismáticos, veremos como hacia el norte de la Nebulosa de la Laguna aparece otra nebulosidad, esta vez más pequeña pero también fascinante, es la Nebulosa Trífida. Recorremos la zona y encontramos cúmulos de estrellas, globulares y abiertos, y bandas oscuras que parecen definir una sonrisa en esa zona del cielo.

Imagen de la zona realizada con el programa Stellarium

Saturno se irá acercando a esas dos nebulosas conforme pasen los días hasta mediados de septiembre donde cambiará su movimiento, volviendo hacia atrás y alejándose, con esos movimientos planetarios que tanto fascinaron a esos grandes astrónomos sonámbulos como Tycho Brahe y Johannes Kepler. Con unos prismáticos apoyados sobre trípode o con un pequeño telescopio puedes ver a su satélite más importante, Titán, el segundo más grande del Sistema Solar y que fuera descubierto por Christiaan Huygens en marzo de 1655. Es increíble ver como gira en torno al maravilloso Saturno a lo largo de poco más de dos semanas. Su magnitud en estos días está en la 8.6 luego puedes observar con instrumentos modestos sus movimientos alrededor de su planeta. ¡Síguelo! Anota sus posiciones diariamente sobre una misma cuadrícula. ¡Te sorprenderá! El único satélite del que conocemos atmósfera intuída por el astrónomo español Josep Comas y Sola allá por los primeros años del siglo XX y del que estoy seguro que dará grandes satisfacciones.


LOS OBJETOS DE LA ZONA

La Nebulosa de la Laguna y el cúmulo NGC 6544
Aunque algunos de estos objetos requerirían de un post para ellos solos, vamos a intentar definir, de manera sencilla, que es lo que estamos observando. Inicialmente, y tras observar Saturno, nos podremos detener en la Nebulosa de la Laguna, un objeto de magnitud 4.6, visible a simple vista, y también conocido como M8 (Messier 8). Se trata de una nebulosa que brilla por la excitación de sus gases debido a una o varias estrellas inmersas en ella, es lo que, a grandes rasgos, se conoce como nebulosa de emisión. Curiosamente es más ancha que la Luna Llena y tan larga como tres. Aunque esas dimensiones no las podremos ver salvo en fotografías su aspecto es considerable y de fácil observación con instrumentos de aficionado. La nebulosa está situada a 5000 años luz de nosotros, cuando la luz que acompaña esta fotografía partió de allí, los antiguos egipcios fabricaban sus primeros pigmentos. La parte de la nebulosa compuesta por estrellas aglutinadas es conocida como el cúmulo del Reloj de Arena (NGC 6530) y es un lugar donde están naciendo y están creciendo las estrellas. Estamos observando la cuna de las estrellas.

A sureste de la nebulosa de la Laguna podemos observar un anaranjado cúmulo globular, NGC 6544, conocido en algunos lugares como el cúmulo de las estrellas de mar pero, dada su bajo brillo (su magnitud es 8.0) su observación puede llegar a requerir de un telescopio, aunque yo, que no gozo de buena vista, lo he observado varias veces con prismáticos. Se encuentra situado a 9500 años luz de nuestro Sol y siempre me llamó la atención su color. Otra perla que, en otra parte del cielo, hubiese disfrutado de la atención de los observadores del cielo.

La Nebulosa Trífida y M21
Al norte de la Nebulosa de la Laguna se encuentra un objeto realmente precioso: la Nebulosa Trífida. Es una nebulosa más débil en brillo que la anterior, magnitud 6.3, y también más pequeña (20 minutos de arco, dos terceras parte del diámetro de la Luna Llena) pero no por ello resulta menos encantadora. Curiosamente, como la anterior, se descubrió a mediados del siglo XVIII aunque, personalmente, cada vez tengo más dudas sobre ello. ¡No se pueden pasar por alto tantas bellezas juntas! Situada a 5500 años luz de nuestro Sol se trata de una nebulosa que emite (como la de la Laguna) pero que también refleja radiación del exterior. Esto puede observarse en la fotografía. La zona exterior azulada es consecuencia de la reflexión de la luz de las estrellas cercanas y la rojiza (e interior) es la zona de emisión producida por la excitación de los átomos de los gases que la componen por las estrellas allí situadas. ¡Es otra cuna de las estrellas, una región de nacimiento estelar,  importantísima! Al telescopio puede verse dividida en tres partes merced a una región de polvo que impide el paso de la luz (una nebulosidad oscura). La observación, con detenimiento, sin prisas y con un telescopio por pequeño que sea sugiere un encanto realmente especial.

Al noreste de la Nebulosa Trífida nos encontramos con un cúmulo abierto de estrellas: M21 (Messier 21). El cúmulo, descubierto por Charles Messier en 1754, no resulta muy cuantioso en estrellas pese a tener un buen tamaño, 17 minutos de arco. Su brillo, magnitud 6.5, también le convierte en un cúmulo brillante y llamativo. Se encuentra a algo más de 4000 años luz de nosotros y siempre me pareció un cúmulo cuya parte central me ha resultado muy llamativa a través del telescopio. También creo que si estuviese en otra parte del cielo menos espectacular sería más reconocido.


UN CUADRO EN EL CIELO

Esta zona es un maravilloso cuadro en el cielo. De los de verdad. Fíjate bien. Después de observarlo detenidamente entiendes por qué te has enamorado de la Astronomía. Pero has de observarlo sin prisas, tengas el instrumento que tengas, relajadamente y con tranquilidad. De vez en cuando aparece un planeta por la zona, como en este caso Saturno, la joya del Sistema Solar que, en lugar de manchar el cuadro lo engrandece. Después de ver este cuadro en el cielo convertido en sonrisa, alejas tus ojos de tu instrumento, míralo a simple vista, vuelve a observarlo. Te ha contagiado la sonrisa, entonces, la Astronomía te habrá enamorado y su diferencia con la Poesía, no la encontrarás. 

Una sonrisa en el cielo



jueves, 9 de agosto de 2018

Como disfrutar observando a las Perseidas 2018

(Archives Gallimard)


Si hay alguna actividad astronómica que no pasa desapercibida en cualquier verano esa es la lluvia de estrellas fugaces conocidas con el nombre de las Perseidas. Para este año, la Luna Nueva el día 11 de agosto facilitará muchísimo la observación. Deberíamos aprovechar un cielo oscuro para disfrutar de esta lluvia de meteoros que puede superar, en promedio, los 80 meteoros por hora (si el cielo es muy bueno aún más). Según la International Meteor Organization  el máximo está previsto para este año 2018 entre las 20hTU del domingo 12 de agosto y las 08h00TU del lunes 13 (dos horas más tarde para el horario peninsular español). Conviene recordar que los meteoros pertenecientes a las Perseídas se observan de manera más acusada desde varios días antes y después del máximo. En cuanto al número de meteoros por hora, a pesar de lo que suele decirse en muchos medios de comunicación (con cierto tono sensacionalista) en unas condiciones óptimas de cielo y sin que la Luna molestara suelen detectarse unos 100 meteoros por hora en promedio. También los bólidos (meteoros muy brillantes) se hacen presentes en estos días y suelen ser llamativos para el observador por su alto brillo. Las condiciones de observación este año son muy buenas y pueden resultar muy agradables cuando se disfrutan en compañía. Si tenemos oportunidad, ¡no nos la perdamos! ¡No todos los años llueve a gusto de todos, pero este sí!

LAS PERSEIDAS

La lluvia de meteoros de las Perseidas está relacionada con el cometa 1862 III conocido también como 109/P Swift Tuttle. Cuando este cometa pasa por las cercanías del Sol su superficie se activa merced a la acción del viento solar quien logra que se desprendan gases y partículas del cometa que suelen quedarse en una zona del espacio como si de un recuerdo del paso del cometa se tratara. Esa acumulación de polvo gira también alrededor del Sol, a modo de nube, formando lo que se llama un enjambre de meteoros.

La Tierra, a lo largo de su traslación anual alrededor del Sol, cruza en ocasiones esos enjambres de meteoros, residuos de material cometario, interaccionando con ellos y produciéndose lo que conocemos como lluvia de meteoros o lluvia de estrellas fugaces. Cuando uno de estos residuos de polvo (del tamaño de un grano de arena) toma contacto con la atmósfera terrestre la partícula produce un destello luminoso conocido como meteoro. Este fenómeno se produce a unos 100 kilómetros de altura, pero a veces las partículas son mayores y logran alcanzar la superficie terrestre en cuyo caso reciben el nombre de meteoritos. Por tanto, una cosa es un meteoro y otra, un meteorito.

Estas zonas de partículas que la Tierra cruza tienen su contrapartida en la esfera celeste. Así, en el caso de las Perseidas, cuando nuestro planeta atraviesa la zona residual dejada por el cometa Swift Tuttle los meteoros parecen salir de una zona situada entre las constelaciones de Perseo y Casiopea, esa zona es lo que se conoce como radiante. Cuando un radiante está en la constelación de León, por ejemplo, la lluvia originada por el mismo recibirá el nombre de Leónidas; otro situado en Géminis originará las Gemínidas y así de manera general.

Existe un parámetro que define la actividad de una lluvia de meteoros, es el conocido como THZ o Tasa Horaria Zenital. Se trata del número de meteoros por hora que podría observarse en unas condiciones óptimas de cielo y con el radiante en el cenit. Normalmente se da el número de meteoros por hora para hacernos una idea de la actividad de la lluvia, dicho número abreviado como THZE es en el caso de las Perseidas de unos 100-120 meteoros por hora. Obviamente ese número variará -y mucho- si observamos desde el centro de una ciudad contaminada o desde la cima de una alta montaña. En el año 2016 se alcanzaron casi 200 meteoros por hora y el pasado 2017, pese a haber Luna Llena en las fechas del pico de actividad se llegaron a contabilizar 80 meteoros por hora.


LA OBSERVACIÓN

Aunque el máximo se da la noche del 12 al 13 de agosto, los cuatro días previos y posteriores también suelen resultar muy interesantes como hemos mencionado en la entrada de este post Es más, durante esos días también podremos observar la presencia de bólidos los cuales son unos meteoros muy brillantes y más consistentes físicamente. Partiendo del análisis de las observaciones de anteriores años, el máximo este año se daría, como hemos indicado, el 12 de agosto entre las 20:00 y las 08:00 horas del día 13 en Tiempo Universal (dos horas más para la península Ibérica y una más para las Islas Canarias). Por tanto, desde la medianoche podremos comenzar a realizar observaciones de interés, antes, también pero el número de meteoros se verá mermado.

La primera recomendación de todas es ir con ilusión a un lugar que sea oscuro acompañado de buen ambiente. De lo contrario perderemos muchísimo de lo que puede dar de sí esta lluvia. La segunda es proveerse de abrigo y de comida porque la noche puede ser larga y las condiciones ambientales y fisiológicas variarán. La tercera, y no menos importante, es poner nuestro reloj en hora desde la tarde antes coincidente con alguna emisora de radio o a través de alguna web que nos lo permita. Yo aconsejo las señales horarias indicadas por Radio Nacional de España o las ofrecidas por alguna web como las del Observatorio Naval de los Estados Unidos. La última recomendación es situar el radiante en el cielo. En la siguiente imagen, procedente de la International Meteor Organization todo un referente mundial en el estudio de meteoros, podremos ver como se va desplazando a lo largo de todo el período de observación de las Perseidas.

Desplazamiento del radiante de las Perseidas (IMO)

Pues bien, ya tenemos localizado el radiante en el cielo. Ahora seleccionaremos una zona situada a unos treinta grados del radiante, lugar desde donde parecen provenir los meteoros y como mínimo a una distancia igual de altura sobre el horizonte. (Para recordar como medir ángulos en el cielo podemos visitar esta entrada). Los meteoros que parezcan provenir del radiante serán perseidas y los denominaremos PER, los que no, les llamaremos esporádicos (SPO). Muchos observadores se centran en la constelación de Pegaso o de Cefeo para la observación de esta lluvia, personalmente, lo haré en la segunda.

Simulación del radiante de las Perseidas con Stellarium
Se trata de contar el número de meteoros que observemos. Para ello observaremos la zona del cielo a intervalos de 5 minutos. Registraremos el meteoro indicando la magnitud del meteoro en una libreta o, mejor aún, en una grabadora. Si la del móvil aguanta, pues más fácil aún.

Pero antes de todo eso tendremos que saber la magnitud límite que podremos observar en el cielo que tenemos, la cobertura nubosa y por supuesto el centro de visión que hemos elegido, en el caso del ejemplo Pegaso o Cefeo. Pero, ¿cómo se hace todo eso?




- MALE

MALE es el acrónimo de Areas de Magnitud Límite Estelar. Se trata de zonas determinadas que nos permiten conocer la magnitud más débil de las estrellas que podemos observar en el cielo. Es fundamental el conocimiento de MALE si queremos hacer un trabajo serio. Esta estimación la realizaremos al comienzo de la noche de observación.

Seleccionaremos una carta de la zona del cielo que vamos a observar de las ofrecidas por la International Meteor Organization y que componen el Atlas Brno, o usando esta aplicación aquí. . Vamos a tomar como ejemplo la zona de Cefeo, la cual puede ser muy útil y es la que mas uso y que triangula la zona entre las estrellas Alfa, Beta y Delta de Cefeo:



Contaremos ahora las estrellas que podremos ver dentro de ese triángulo y le sumamos las tres más brillantes que lo componen. Podemos repetir esta operación varias veces y hacer la media.  Por ejemplo, si hemos observado 13 estrellas en la tabla, anotaremos "Triángulo 7, 13 estrellas" Al día siguiente podremos comprobar en las tablas que siguen en esa página la magnitud límite estelar que hemos podido observar será 5.95 lo cual no está nada mal si prestamos atención al hecho de que las estrellas más débiles que podemos observar a simple vista son de la sexta magnitud.


No hay que ceñirse a un solo triángulo, es conveniente iniciar la noche con la estimación del MALE en varios triángulos para tomar una medida más exacta y científica. Siguiendo con los ejemplos de zonas de observación dados anteriormente, la carta 6 equivaldría a la zona de Pegaso.

- Cobertura Nubosa

La estimación de la cobertura nubosa del cielo consiste en saber el porcentaje de cielo que está cubierto de nubes. Personalmente empleo el método de las octas. Es decir, divido el cielo en ocho partes y calculo cuantas partes -entre ocho- estan cubiertas. Así, si estimo dos octas, el cielo estará cubierto un 25%, si lo está cuatro octas un 50%, etc. 

- El Centro de Visión

Para la zona de observación indicaremos alguna estrella de referencia o algún triángulo como el de Cefeo o el de Pegaso, o si queremos elegir alguna zona del Cisne. Solo se trata de hacer referencia a la zona. Recordemos que tiene que estar alejado unos treinta grados del radiante y una distancia igual o superior a la altura sobre el horizonte.

Ya está ahora tenemos determinados los parámetros básicos al inicio de la observación. Continuemos.



¡VAMOS A CONTAR PERSEIDAS!

¡Ya estamos listos! Ahora vamos a ponernos cómodos, dirigir nuestra vista al centro de visión que hemos elegido y a intervalos de cinco minutos iremos anotando,o mejor, grabando los meteoros que vemos. Insisto, si se ve un meteoro procedente de la zona del radiante indicaremos PER de Perseidas, de lo contrario (o ante la duda) SPO de esporádico. 

La magnitud del meteoro la podremos comparar con alguna estrella brillante del cielo que pueda servirnos de guía, si no sabemos su magnitud en ese momento, ya la consultaremos a la mañana siguiente, lo importante es la referencia. No es necesario afinar mucho con decimales, podemos hacer un cálculo de media en media magnitud a la hora de elegir las estrellas. Por ejemplo:




VEGA - (Alfa Lyrae) - 0.0; 
CAPELLA - (Alfa Aurigae) - 0.7; 
ALTAIR - (Alfa Aquilae) - 0.8; 
DENEB - (Alfa Cygni) - 1.2; 
Beta Tauri - 1.7; 
Alpha Persei - 1.8; 
Alpha Arietis - 2.0; 
Alpha Cassiopeiae, - 2.3; 
Alpha Cephei - 2.4
Alpha Pegasii - 2.5

Podemos conseguir más estrellas de referencia en la red o en cualquier libro básico de Astronomía como los que expongo aquí

Si no tenemos experiencia no es necesario indicar la magnitud pero sí cuántos meteoros hemos observados y la estimación de la MALE y de la cobertura nubosa. También indicaremos si el paso del meteoro deja un rastro nebuloso que conocemos como estela. Todo eso en cinco minutos, anotaremos el tiempo, descansaremos y vuelta a empezar. Son importantes los períodos de descanso pues afrontaremos un nuevo período de observación con mejor intensidad.

Podremos estar así dos o tres horas o toda la noche pero ¿qué hacemos con nuestras observaciones? Pues en primer lugar no abandonarlas. Si hemos tenido en cuenta el valor de la MALE, la cobertura nubosa, el centro de visión y hemos contado el número de meteoros en los períodos de observación que hemos establecido, ya tenemos el trabajo bien hecho. Si además hemos perfilado nuestras observaciones incluyendo la magnitud o si era visible o no estela en ellos, mucho mejor. Os sugiero que entreguéis vuestras observaciones a la IMO referida antes y entrar en este enlace o también que os pongáis en contacto con SOMYCE una entidad española realmente buena dedicada al estudio de los meteoros y cometas que he seguido durante toda mi afición desde su creación y que me transmite la máxima seriedad. 


FOTOGRAFIAR PERSEIDAS

Pues tampoco es mala idea fotografiar perseídas. Se puede usar cualquier cámara digital reflex que disponga de posición B y al menos permita disparar con una ISO800 o superior. Lo idóneo son exposiciones de 15-20 segundos a ISO1600, incluso aumentar el tiempo de exposición si podemos disfrutar de un buen cielo pero no sobrepasando los 40 segundos.

Es aconsejable usar un objetivo que de el mayor campo posible y con la menor focal posible. Por ejemplo un objetivo básico de 50mm a 2.8 dará buenos resultados. Cuánto menor sea la focal mejores resultados obtendremos. Podemos hacer un buen seguimiento de la lluvia si dejamos a la cámara fotografiar continuamente. Aunque requeriremos una buena batería cargada y algunas tarjetas de memoria. Es siempre aconsejable fotografiar en el formato de archivo RAW  si no podemos, al menos en JPG a la máxima resolución. Luego podremos usar el programa Startrails para superponer las imágenes y hacer preciosas y útiles composiciones de nuestra noche de seguimiento.





NOTA FINAL

En esta entrada se han dado los aspectos básicos para que la observación contenga utilidad científica. No debemos dejar la oportunidad de colaborar. No creamos que todo está descubierto, nuestra afición puede ayudar a conocer más una lluvia de meteoros que necesita ser estudiada. Su estudio, de hecho, ha sido más intenso desde la década de lo setenta del pasado siglo XX. Pero si no quieres participar tan "activamente", no importa, disfruta del cielo, de los buenos momentos que te dará y de la ilusión que genera su observación, y si quieres, te animo a que compartamos tus impresiones, observaciones o fotografías en este blog. El cielo te muestra el espectáculo, no lo desperdicies ¡disfrútalo!

viernes, 3 de agosto de 2018

Un verano lleno de planetas



Seguro que tras el eclipse de Luna del pasado viernes 27 de julio tuvimos oportunidad de recorrer el cielo mientras nos admirábamos con el espectáculo que nos ofrecía la Luna. Observaríamos objetos brillantes que no titilaban como lo hacen las estrellas. Los aficionados a la Astronomía saben identificar a los planetas pero quienes no lo son, pueden aprender a identificar a nuestros vecinos del Sistema Solar en estas noches de verano. No necesitas más que tus ojos para saber cual es cada uno. En tus paseos nocturnos, en tu lugar de vacaciones o en tu ciudad, los planetas formarán un bonito arco en el cielo que te servirá para aprender a identificarlos.


VENUS

En primer lugar vamos a comenzar por situarnos en el lugar donde se pone el Sol, el oeste. En esa zona, al anochecer, destacará sobremanera el objeto más brillante que podrás ver en el cielo tras el Sol y la Luna: el planeta Venus. Los astrónomos miden el brillo de los objetos celestes en una escala cuya unidad de medida se llama magnitud. De acuerdo con esta escala, cuanto menor sea el número de la magnitud más brillante será el astro. Así, las estrellas más débiles que puedes ver a simple vista en una zona alejada de las luces de las grandes ciudades son de magnitud 6; las más brillantes que ves en las ciudades son de magnitud 2, 1, 0 y hasta números negativos. La estrella Polar, por ejemplo, tiene magnitud 2 y Venus -4.3. ¡La Luna llena -12 y el Sol -27! 

Fíjate en Venus. ¡Es espléndido! Su color blanco destaca sobre el fondo del cielo con su gran brillo, es un objeto precioso. Si viajamos hacia el este (hacia la izquierda) comprobaremos que hay una estrella brillante de primera magnitud. Se llama Spica y es la estrella más brillante de la constelación de Virgo. A final del mes de agosto, Venus y Spica estarán muy cerca, como tres veces el diámetro de la Luna Llena.


JÚPITER


Si continuamos nuestro camino hacia el este nos encontraremos con el brillante Júpiter (magnitud -2). Su color blanco también destaca en el cielo y lo encontraremos muy cerca de una estrella de tercera magnitud Alpha 2 Librae (también llamada Zubenelgenubi, la segunda más brillante de la constelación de la Libra). Si disponemos de unos prismáticos por pequeños que sean, los podemos enfocar hacia Júpiter. Veremos sus satélites más brillantes en línea con el planeta. Es muy interesante observar como cambian su posición cada noche. Pero si dirigimos nuestros prismáticos hacia la estrella que está a su lado, podremos ver que ¡es doble! A la estrella principal le acompaña otra estrella de quinta magnitud. Es una visión preciosa. Hacia mediados de mes, Júpiter y Alpha 2 Librae se encontrarán muy cerca en el cielo, apenas tres minutos de arco, la décima parte del tamaño de la Luna Llena.



SATURNO




Prosigamos ahora en nuestro viaje, siempre al este, ahora en busca del planeta de los anillos: Saturno. Es fácil de localizar casi en línea con Júpiter y teniendo en cuenta que entre ambos planetas, se sitúa una estrella anaranjada de primera magnitud. Esta estrella es Antares y pertenece a la preciosa constelación del Escorpión. Si se dispone de un lugar oscuro con buen horizonte, Antares sería la cabeza del Escorpíón, si seguimos una línea imaginaria hacia abajo veríamos la cola del escorpión con su aguijón y arriba de Antares las pinzas del arácnido. Quizá algún día Antares se convierta en supernova... Pero sigamos con Saturno. Brilla con magnitud 0.2 y con un pequeño telescopio o unos prismáticos con aumentos, podremos ver la forma oblonga del planeta debido a sus anillos, incluso si mantenemos el telescopio o los prismáticos estabilizados con un trípode, podremos ver a su mayor satélite, Titán, un mundo abierto a todos los estudios posibles y que darán mucho que hablar los próximos años. !Ya hemos visto tres planetas en un rato! Vayamos a por el último.



MARTE




Bajando hacia el sureste y poco elevado en el horizonte tras anochecer, ahí está Marte. Inmenso, rojo, mi planeta preferido, brillando con magnitud -2.7. El pasado 31 de julio Marte alcanzó la menor distancia a nuestro planeta y durante estas semanas así estará, a nada menos que a 57 millones de kilómetros. Aunque cada acercamiento a la Tierra se produce cada 2 años y 50 días, debido a que las órbitas elípticas de los planetas están sean más o menos cerradas, las distancias no son siempre las mismas. Así, en 2003 la distancia fue mínima, 55 millones de kilómetros, y en el 2035 se situará a los 56 millones de kilómetros. Para observar un detalle de la superficie marciana es necesario un telescopio. Incluso con un telescopio pequeño puede observarse, en una noche limpia, el casquete polar y poco más. Pero la visión con un telescopio mediano es espléndida. Pero si no dispones de él, no importa, piensa que acabamos de descubrir agua bajo su superficie. Marte es un planeta inspirador de amores, guerras, viajes interplanetarios y grandes novelas de Ciencia Ficción. Fíjate bien en su color rojo, genera pasión y ganas de observar el Universo. Gracias a las precisas observaciones de Tycho Brahe y al tesón matemático de Johannes Kepler, sabemos que los planetas giran alrededor del Sol en órbitas elípiticas siendo, este, uno de los grandes descubrimientos de la Astronomía y que dio un gran argumento al desarrollo de la dinámica física.



Disfruta estas noches de verano desde tu planeta de la visión de tus vecinos del Sistema Solar. Aprende a identificarlos. Sigue sus movimientos, la precisión en ellos y la preciosidad del cielo estrellado. Tenemos muchísima suerte de vivir donde vivimos y poder observarlos. Cuidemos nuestro planeta, nos dará mejores espectáculos.