viernes, 31 de julio de 2015

El Cielo de Agosto




"¿Y de qué te sirve poseer las estrellas?"
- Me sirve para ser más rico.
¿Y de qué te sirve ser rico?
- Me sirve para comprar más estrellas.

Antoine de Saint-Exupéry, autor de "El Principito" emprendió su viaje hacia las estrellas el 31 de julio de 1944. Sin duda, brillarán para él.





Como venimos haciendo cada mes, hacemos alusión al enlace que corresponde a la revista estadounidense Sky&TelescopeEn ésta ocasión deberemos imprimir, la página 7 que se corresponde con el cielo visible en el hemisferio Norte durante los meses de julio y agosto a medianoche de finales de julio y primeros de agosto. En cambio, los mapas incluidos en esta entrada pueden corresponderse con la situación del cielo hacia las 23 horas locales en la Península Ibérica a mediados del mes de agosto.

Las noches de verano invitan a observar el cielo. La buena temperatura, los cielos despejados y el tiempo del que podemos disponer si además estamos de vacaciones son factores que incrementan nuestra ilusión y nuestras ganas de aprender sobre el cielo. Precísamente estas noches, destaca el conocidísimo triángulo de verano formado por las estrellas Vega, Deneb y Altair. Por supuesto magistrales las constelaciones de Ofíuco, Escorpión y Sagitario con muchísima variedad y cantidad en objetos de cielo profundo. 


EL CIELO DE AGOSTO


Comencemos por las fases de la Luna durante el mes. Los mejores momentos para observar los objetos de cielo profundo mencionados antes se centran en el períódo comprendido entre los días 7 y 20 del mes aproximadamente. En ellos, la Luna no afectará demasiado a su observación o tendremos que esperar un poco a que se ponga o mucho a que salga.


Fases de la Luna



Cuarto menguante: Día 7 a las 02h04 TU (Tiempo Universal) en la constelación de Aries.

Luna Nueva: Día 14 1a las 14h55 TU en Leo.
Cuarto Creciente: Día 22 a las 19h32 TU en Libra.
Luna Llena: Día 29 a las 18h35 TU situada en la constelación de Acuario.







Norte y Cenit


El aspecto de la parte norte del cielo en agosto nos muestra a la Osa Menor con las guardas iniciando el descenso después de haber alcanzado su máxima altura los días atras. Al oeste de ellas podemos ver a la Osa Mayor con el "mango" apuntando hacia arriba mientras que alguna de sus estrellas rozan el horizonte por el otro lado de la constelación. Cefeo, por su parte, comienza a ganar altura y a medida que avance la noche podremos disfrutar de la observación de objetos como la variable Delta Cephei. Al noreste vemos aparecer la constelación de Casiopea, esta vez con forma de uve doble "W".





Si alzamos nuestra mirada hacia el cenit por el noreste nos encontramos antes de llegar a él con la impresionante constelación del Cisne, siempre abrazada por la Vía Láctea. Deneb es su estrella principal. A unos 20 grados de Deneb y casi en el cenit está Vega la brillantísima estrella de la constelación de la Lyra que inspiró a Carl Sagan para hacer su novela "Contacto". La Lyra es un precioso paralelogramo que contiene -en casi tan poco espacio- muchísimos objetos interesantes. Y finalmente, junto a la Lyra -y a menor altura- la constelación de Hércules que contiene uno de los objetos de cielo profundo más bonitos del cielo, el cúmulo globular M13.  Desde mi punto de vista el cenit del cielo de agosto es uno de los más preciosos que podemos observar en el año.

Aspecto del cenit y sus alrededores a mediados del mes de agosto


Oeste

La estrella más llamativa que podemos ver en el oeste es Arturo, la más brillante de la constelación del Boyero. Viajando hacia el cenit podremos ver la preciosa constelación de la Corona Boreal. Cerca del horizonte aún podemos ver el racimo de estrellas que componen la Cabellera de Berenice y a punto de ponerse veremos a Spica la más brillante de cuantas estrellas integran la constelación de Virgo. Acercándonos al suroeste veremos la constelación de Libra con el brillante planeta Saturno como objeto invitado en ella.






Sur

La zona sur del cielo es la más bonita del encantador cielo de verano. Lo dominan las constelaciones del Escorpión -cada vez más baja sobre el horizonte- y  Sagitario, repleta de cúmulos, nebulosas, ... Tampoco se libra de objetos interesantes la constelación de Ofíuco. Al sureste, la constelación del Águila con su brillante estrella Altair, una de las tres que componen el triángulo de verano.

A medio camino del Águila y Sagitario se encuentra la pequeña (pero espléndida) constelación del Escudo. Una zona impresionante esta última donde la Vía Láctea parece crear una blanquecina mancha en el cielo. Un recorrido con unos prismáticos por toda esta zona es realmente espectacular. Si puedes, ¡aprovéchalo!



Este

Y por el este la antesala del cielo de otoño. Al menos así la considero siempre. Empieza a subir por el cielo la constelación de Acuario y la de Piscis, a la vez que va apareciendo el gran cuadrado de la constelación de Pegaso. A mayor altura dos pequeñas constelaciones, el Caballito, (Equuleus) y la romántica constelación del Delfín. Que nombre tan delicado para una constelación tan exquisita. 

Si ganamos altura sobre el horizonte aparece en todo su esplendor el Cisne, que a medida que avanza la noche muestra como está rodeado por la parte del cuerpo del Cisne por la Vía Láctea. Si disponemos de una pequeña cámara que permita la posición "Bulb", apuntemos a esta constelación y con un objetivo normal demos un minuto de exposición, obtendremos una curiosa imagen de esta constelación con la Vía Láctea en ella y alguna que otra sorpresa como la rojiza nebulosa Norteamérica. 







VISIBILIDAD DE LOS PLANETAS EN JUNIO



Durante este mes solo Saturno podrá ser visible cómodamente. El resto de planetas alcanzarán una altura muy baja sobre el horizonte.

Mercurio: Prácticamente invisible durante todo el mes. Solo los días 23 y 26 de agosto puede brillar por el horizonte oeste subiendo un grado sobre el mismo.

Venus: Llegando a la conjunción con el Sol, el planeta no es visible como lo hizo el mes pasado. Eso sí, a finales de mes aparece por el horizonte Este al amanecer brillando con magnitud -4.3 como Lucero del Alba.


Marte: Visible durante el mes al amanecer brillando con magnitud 1.7 por el horizonte Este pero también a escasa altura sobre el horizonte.

Júpiter: Tras la impresionante conjunción con Venus a finales del pasado mes de junio va perdiendo la poca altura que tiene en el horizonte Oeste llegando a estar en conjunción con el Sol a finales de mes.

Saturno: Se observa hasta pasada la medianoche en la constelación de Libra encontrándose estacionario en la primera semana de agosto. Su magnitud es de 0.5 y el día 22 de agosto, al atardecer, se encontrará a tan solo dos grados de distancia de la Luna.


La Luna y Saturno al atardecer del día 22 de agosto


Urano: Visible en la madrugada en la constelación de Piscis brillando con magnitud 6. A lo largo de todo el mes su localización será muy fácil pues se situará a menos de un grado de la estrella Zeta Piscium de magnitud 5.2 Ya en noviembre del pasado año escribí una entrada sobre la observación de Urano para aquel que quiera observarlo este verano.



Localización de Urano a mediados de mes


Neptuno: También visible la mayor parte de la noche en la constelación de Acuario brillando con magnitud 7.6. Se adjunta también una imagen por si queremos aprovechar a ver este "débil" planeta.


Localización de Nepturno en la constelación de Acuario




En cuanto a las lluvias de meteoros destacarán por encima de todo Las Perseidas que se mostrarán con mayor actividad entre los días 10 y 15 siendo en la madrugada del día 13 cuando tendrá su máximo. Las circunstancias de observación serán inmejorables pues la Luna no molestará en absoluto. En una próxima entrada se dará cuenta de esta lluvia y de como observarla.




Noches claras y buen tiempo ¡Disfrutemos mucho del cielo del verano!

domingo, 26 de julio de 2015

Aristarco, un Faro en la Luna

Existe un punto en la Luna cuyo brillo se distingue del resto. Una zona preciosa que puede observarse a simple  vista. Recibe el nombre de uno de los astrónomos más grandes de todos los tiempos: Aristarco, un sabio que intuyó los verdaderos movimientos del Sistema Solar.

El cráter Aristarco en el terminador lunar el pasado 14 de noviembre. (Canon EOS300D  - 1/320 segundos ISO100 250mm.)

Como se ha indicado, es la zona más brillante de todo el disco lunar. Un diamante en la oscura tierra del Océano Procellarum. Su capacidad para reflejar la luz que recibe (lo que se conoce como albedo) es muy superior a la del resto de accidentes selenográficos. Es un cráter de impacto jóven (se estima su edad en 450 millones de años) que no se ha visto afectado aún por procesos de erosión que permitan oscurecerlo. Esta poca edad explica la brillantez de éste cráter de unos 42 kilómetros de diámetro con paredes que casi llegan a los 4000 metros de altura. Contiene un pico central de 500 metros de altura. Su brillantez hace que sea conocido como  el faro de la Luna. Un astrónomo tan observador como William Herschel creyó que era un volcán con erupciones contínuas.

Casi en Luna Llena, no aparece desapercibido
Puede observarse a simple vista pero el mejor momento para su observacíón es la undécima noche en la edad lunar. Es muy llamativo, hasta tal punto que en las típicas exposiciones de la luz cenicienta aparece destacado. La región de Aristarco parece ser geológicamente activa, de hecho muchos observadores lunares la vigilan con frecuencia por tratarse de una zona donde se observaban oscurecimientos o cambios de brillo, estos controvertidos fenómenos conocidos como TLP, Transient Lunar Phenomenon, (Fenómenos Transitorios Lunares). Aunque siempre existe cierta duda acerca de la observación de estos fenómenos no es menos cierto que la sonda Lunar Prospector detectó grandes cantidades del gas noble radón que podrían ser el origen de dichos cambios, algo que ya hiciese la sonda Apollo XV.

Otra "vista" del cráer Aristarco
Aristarco también tiene una estructura de bandas radiales como Tycho y Copérnico, aunque más oscuras. Proceden del material depositado tras el impacto que provocó el cráter. Con un pequeño telescopio de 6 centímetros de diámetro puedo observar 2 bandas, pero con un refractor de 12 centímetros se pueden llegar a ver hasta nueve (sólo las he observado dos veces, normalmente me quedo en siete). Estas bandas fueron dibujadas por primera vez por el gran observador Lord Rosse en la segunda parte del siglo XIX pero curiosamente se les pasó por alto a otros astrónomos de conocido renombre y observadores lunares. Aún se desconoce la razón de ello.

El telescopio espacial Hubble hizo, en 2005, un estudio fotográfico del cráter y parece probable que encontrara en él titanio y óxido de hierro. Con las fotografías realizadas recreó un "acercamiento virtual" al cráter que aparece en éste curioso vídeo.


viernes, 24 de julio de 2015

Midiendo el brillo de las estrellas

LA MAGNITUD DE LAS ESTRELLAS

Hiparco de Nicea
Si algo empieza por llamarnos la atención cuando nos iniciamos en la observación del cielo es el brillo y el color de las estrellas. Evidentemente una primera visión del cielo nos muestra que hay unas estrellas más brillantes que otras, algo que ya cuantificaron primeramente los griegos en la persona del astrónomo Hiparco de Nicea hacia el 150 a.C. Éste espléndido sabio griego clasificó el brillo de las estrellas en seis grados o magnitudes como se conoce al término en Astronomía. El brillo de las estrellas se mide en magnitudes. De modo que las primeras estrellas que aparecían tras la puesta del Sol las clasificó como de primera magnitud, aquellas que brillaran como la mitad de estas de segunda magnitud y las estrellas que estaban en el límite de la percepción visual las asignó como de sexta magnitud.

Ya avanzado el siglo XIX se trató de medir más seriamente el brillo de las estrellas. Se revisó el concepto de magnitud y se establecieron algunas estrellas de referencia a partir de las cuales se pudieran medir el brillo de las demás. Se comprobó que las estrellas de primera magnitud eran unas 100 veces más brillantes que las de sexta, o dicho de otra forma, las de primera magnitud brillaban como 2,5 veces más que las de segunda; las de segunda otras 2,5 veces más que las de tercera y así sucesivamente. 

Si nos fijamos, a medida que el brillo de una estrella aumenta, la magnitud disminuye. En el campo, en una noche clara y dependiendo del lugar, las estrellas más débiles visibles a simple vista son de la magnitud quinta o sexta, mientras que desde la ciudad, siempre observaremos las de primera o segunda magnitud. Pero llega un momento en que algunas estrellas, planetas u otros cuerpos celestes adquieren magnitudes negativas. Por ejemplo, el planeta Venus alcanza la magnitud -4,4; Júpiter  -2,6 o la estrella más brillante que podemos observar en el firmamento, Sirius, alcanza la magnitud -1,5. Esto es, las magnitudes son términos cuantitativos que también incorporan decimales de forma que con instrumentos adecuados se consigue una precisión de 0,01 magnitudes (una centésima) y el ojo humano bien entrenado puede llegar a observar diferencias de magnitud en torno a 0,1 (una décima de magnitud). Como vemos la magnitud no tiene unidades.

El concepto de magnitud lo entendemos como magnitud aparente lo que significa que es el brillo que muestra la estrella en el cielo pero no es su magnitud absoluta. Esta última, sería  con la que brillaría la estrella desde una distancia fija. En concreto desde 32,6 años luz  pero esto, como el color de las estrellas, es otra historia.

También los registros actuales de magnitud se refieren al obtenido tras colocar a un fotómetro un filtro amarillo conocido como V que deja pasar la longitud de onda parecida a la que se percibe visualmente. Existen también la magnitud de las estrellas en azul y rojo e incluso en ultravioleta o infrarrojo. Pero para los propósitos prácticos cuando consultemos en los catálogos, la magnitud ofrecida en V podremos estimarla como la correspondiente a la que podemos observar en el rango del espectro visual.

LOS OBJETOS MÁS BRILLANTES DEL CIELO

La lista que se expone a continuación muestra los objetos más brillantes del cielo. Obviamente todos ellos son visibles desde la ciudad. En gris claro están las estrellas que no son visibles desde el hemisferio norte.


Aquellos objetos a los que le acompaña la palabra "var" a la magnitud es porque son estrellas variables de las que ya hablaremos más adelante.

CÓMO PODEMOS MEDIR LA MAGNITUD APARENTE DE UNA ESTRELLA

Existe un método a través del cual los aficionados suelen medir visualmente la magnitud de las estrellas. Es actualmente muy usado por los observadores de estrellas variables y a pesar de contener una moderada dosis de subjetividad ha dado muy buenos resultados durante décadas. De hecho, hasta la aparición de los fotómetros y los sensores CCD la estimación de las magnitud de las estrellas -en especial los trabajos realizados con estrellas variables- se hacían usando solo el método conocido como método de Argelander. Actualmente se sigue usando pero debemos ser conscientes que no se adquiere la precisión que se obtiene con un instrumental adecuado, de cualquier forma suele ser validado por entidades dedicadas a la observación de estrellas variables.

Curva de luz de la variable T Cephei obtenida por observadores de la Asociación Americana de Observadores de Estrellas Variables (AAVSO) usando el método de Argelander. (AAVSO)

Éste método fue desarrollado por el astrónomo alemán Friedrich Wilhelm August Argelander (1799-1875) hacia 1843 y lo usó para un catálogo de 22 estrellas variables que publicó en 1850. (Las estrellas variables son aquellas estrellas cuyo brillo no se mantiene constante con el tiempo). El método es muy fácil y consiste básicamente en una interpolación. Consiste en los siguiente:


Seleccionamos dos estrellas de magnitud conocida, una de mayor brillo que la que queramos medir (estrella A) y otra de menor brillo que ella (estrella B). Una vez tenemos el par seleccionado, a continuación compararemos la más brillante con la estrella cuyo brillo desconocemos, y posteriormente, haremos lo mismo con la de menor brillo. Las comparaciones se harán asignándole unos grados definidos de la siguiente forma:

  • GRADO 1: Aparentemente las estrellas son iguales de brillo. Tras una observación exhaustiva no vemos diferencia alguna pero por unos instantes observamos que una estrella es más brillante que la otra.
  • GRADO 2: Al primer golpe de vista las dos estrellas resultan iguales pero cuando proseguimos la observación vemos claramente que una estrella es más brillante que otra.
  • GRADO 3: Una estrella es ligeramente más brillante que otra desde el primer golpe de vista.
  • GRADO 4: La diferencia de brillo entre las dos estrellas a comparar resulta notable.
  • GRADO 5: La diferencia de brillo entre las dos estrellas es exagerada o muy exagerada.
A esta relación podría añadirse el grado 0 que se aplicaría en el momento en el que no apreciáramos NINGUNA diferencia de brillo entre las estrellas a comparar pese a haberlo observado a las estrellas tras un detenido examen. Muchos observadores también aplican grados intermedios (a excepción del 0,5) pero para nuestros propósitos básicos la observación la haremos, ahora, usando grados enteros.

Ejemplo del Cálculo de la Magnitud

En una medición cualquiera podríamos tener una expresión así: A(3) V (2) B que significaría que la estrella A es tres grados más brillantes que la estrella de la que queremos obtener el brillo quien, a su vez, es dos grados más brillante que la estrella más débil elegida. Esta expresión recibe el nombre de comparación.


A continuación, llamaremos ma a la magnitud conocida de la estrella más brillante (que vamos a suponer de magnitud 3,2) y mb a la de magnitud más débil (supongamos de magnitud 3,8) y aplicaremos la sencilla expresión matemática siguiente:

Ejemplo y fórmula para calcular la magnitud  (FRB)

Si aplicamos los cálculos obtendremos que: mV = 3.2 + (3.8 - 3.2) · (3/5) = 3,56 = 3.6. Según la comparación entre estrellas que hemos observado, la magnitud que le hemos encontrado a la estrella es de 3.6.



PROPUESTA DE OBSERVACIÓN

Para los observadores del hemisferio Norte la constelación de Cefeo está adquiriendo altura poco a poco durante el verano. Podemos seguir las evoluciones de brillo de la prototipo de las estrellas variables conocidas como cefeidas. Puede encontrarse información sobre ella en la entrada Delta Cephei: Un faro en el cielo
Si observamos diariamente, podremos comprobar como cambia su brillo a lo largo de una semana. Es una forma muy didáctica de aprender a medir, de manera aproximada, el brillo de las estrella.


NOTA: Si algún lector del hemisferio Sur desea seguir alguna estrella variable asequible puede revisar este interesante enlace.

lunes, 20 de julio de 2015

Mare Crisium

En el día que publico esta entrada se cumplen 46 años de la mayor proeza de la Humanidad: dos hombres pisaban la Luna mientras otro les esperaba. Habíamos visitado la Luna, nuestra compañera de siempre. 

Recuerdo las primeras veces que iba reconociendo las zonas de la Luna con un telescopio muy pequeño de 60 mm. de diámetro cuando salía aquellas tardes de otoño del instituto, inspirado por esas naves Apolo. Repasaba las regiones de nuestro satélite una y otra vez hasta que conseguía aprenderme nuevos mares y cráteres. Me hacía una ilusión tremenda diferenciar nuevos lugares de otro mundo. Hubo uno que siempre me gustó más que los demás: El Mar de las Crisis, Mare Crisium.



El Mare Crisium es visible desde la tercera noche de la fase lunar creciente pero los momentos mejores para su observación se sitúan entre esta y la sexta. Llega a distinguirse a simple vista como un óvalo oscuro. Su tamaño es de 570 kilómetros de Norte a Sur y algo mayor de Este a Oeste, 620 kilómetros. Es el típico ejemplo de la demostración de que un Mare no es más que un gigantes cráter que ha sido inundado por la lava. De hecho, está rodeado por la pared de ese antiguo cráter con montañas de hasta 3000 metros de altura. La lava que fluyó por él llegó a cubrir algunos cráteres que hay en su interior y para cuya observación se necesita un telescopio mediano, se trata de los cráteres Yerkes y Lick (nombres de observatorios). No así ocurre con otros dos cráteres que si podemos resolver con un pequeño telescopio, los cráteres Picard (24 kms.) y Peirce (19 kms.)

Tras una visita al Mare Crisium no pasa desapercibido un gran cráter de 129 kilómetros de profundidad y con vertientes escarpadas de hasta 3000 metros de altura situado al norte del Mare. Se trata del cráter bautizado con el nombre de Cléomedes en honor al astrónomo griego que escribiera, en el siglo II, un tratado sobre El movimiento circular de los cuerpos celestes. 

También resulta llamativao la alineación de tres cráteres que se inicia al norte de Cléomedes cuyos tamaños van creciendo conforme subimos más hacia el norte de la Luna. El primero de ellos es el cráter Burckhardt de 60 kilómetros de diámetro denominado con el apellido del historiador suizo del siglo XIX, Jacob Burckhardt. Cuando el juego de sombras creado por el Sol le alcanza, podemos ver que es un cráter con paredes altas (4800 metros) y con un aumento medio puede distinguirse un pico central. El segundo cráter de esta alineación es el cráter Geminus (también en honor de un astrónomo griego, Geminus de Rodas) claramente mayor que el anterior, 88 kilómetros, y también con altas paredes incluso superando al de su vecino, 5400 metros. Pueden distinguirse -con medianos aumentos- algunas colinas en él y un característico pico central. Y por último llegamos a Messala, precioso nombre para un cráter de 128 kilómetros cuya observación nos revela, a primera vista, que se trata de una formación plana, también rellena de lava.

No quiero terminar este breve paseo por esta fantástica zona de la Luna sin visitar una pareja de cráteres interesantes. Situado al oeste del Mare Crisium -y más cerca del terminador- aparece el cráter Macrobius (en honor del escritor romano) de 66 kms de diámetro y montañas de hasta 3700 metros de altura. En su interior hay un pico central cuya observación no resulta demasiado difícil. Macrobius forma un bonito dúo con un cráter más pequeño de 37 kilómetros denominado Tisserand (como el astrónomo francés del siglo XIX) cuya característica más destacada es su fondo plano.



La fantástica exploración lunar de los años 70 acabó aquí. El 15 de agosto de 1976 la sonda "soviética" Luna 24 realizó unas excavaciones que llegaron a los dos metros de profundidad para obtener muestras de la tierra lunar que llegaron a la Tierra con éxito. Entretanto, ahí tenemos a este oscuro Mare. Bello y delicado a la vez en nuestra querida Luna.


Nota: Todas las imágenes han sido realizadas por el autor y obtenidas con una cámara Canon 450D a la que se le ha acoplado un refractor apocromático Borg de 36mm de apertura. Las imágenes no están procesadas y han sido realizadas con una ISO200 y un tiempo de exposición de 1/80 segundos.