miércoles, 18 de septiembre de 2019

La Galaxia de Andrómeda y el Otoño



Si algo anuncia el otoño para mi es la Galaxia de Andrómeda. La luz que llegó a mi cámara ha tardado más de dos millones de año en llegar: no existíamos ni como especie. Si te fijas, arriba hay una galaxia satélite de ella, también espiral, y abajo hay otra con forma elíptica. Todo el conjunto puede disfrutarse las noches de otoño con un pequeño telescopio desde cielos oscuros. Es nuestra vecina en el Cosmos y se acerca a 300 kilómetros por segundo a nosotros. Una preciosa parte de la historia de la Astronomía la tiene como protagonista y es que, no es para menos, ¿verdad?

sábado, 20 de julio de 2019

Tres semanas por nacer

El astronauta Buzz Aldrin en la Luna


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Me faltaban tres semanas por nacer. Mi padre me contaba que en la casa del barrio humilde donde vivían, se aglutinaban muchos vecinos en torno al primer televisor que había comprado con mucho esfuerzo para ver la llegada del hombre a la Luna aquella madrugada del 21 de julio de 1969 en Sevilla. Era un televisor Vanguard, en blanco y negro, curiosamente Vanguard es el nombre del satélite más antiguo que permanece en órbita (en concreto desde 1958). Mi padre jamás puso en duda tal hazaña y me hablaba cuando yo era pequeño de la cantidad de cosas nuevas que habíamos conseguido con "la Conquista del Espacio". Yo hubiese dado algo por vivir ese momento, y por supuesto, con mi padre.

He querido buscar como sería el cielo nocturno que, horas antes de que el hombre llegara a la Luna, pudo ver mi familia y sus vecinos en aquella tórrida y reunida noche de julio. La Luna se encontraba creciendo, iluminada algo más de un 30 por ciento de su disco. A poca distancia, hacia el oeste, Júpiter brillaba destacado y justo un poco al sur del planeta gigante, se situaba muy cerca, el planeta Urano, un planeta que visitaríamos con las sondas Voyager 2 a finales de enero de 1986 y que, esta vez sí, pude ver en directo. Para identificar Urano se necesitarían unos prismáticos que no siempre se tenían en aquellas casas.  Este sería el cielo que hubiesen visto mis padres:




No sabría calcular cuantas veces he visto las imágenes en vídeo del alunizaje, y tampoco se cuantas veces las veré más pero lo que si está claro es que para mi constituyó una grandísima hazaña y el comienzo de una fascinación permanente por la Luna. Recuerdo que llegó a mis manos un libro de una colección de divulgación científica de la Biblioteca PEPSI, si de la Pepsi-Cola, sin ir más lejos. El libro era "novedoso" en tanto en cuanto se había publicado un año y medio después del alunizaje, en 1971. Lo vi sentado en uno de los balcones de mi casa cuando tendría 8 o 9 años, no recuerdo. Pero varios años después lo recuperé y lo leí por primera vez. Me resultó fascinante. Fueron tiempos donde le preguntaba a mi padre, una y otra vez, qué se decía en la calle, en la televisión, qué comentaban en la calle o en los bares, como había vivido todo aquello él mismo. Y lo había vivido con interés e ilusión. Sin lugar a dudas. La misma ilusión con la que yo me sentaba en una escalera metálica en la azotea de casa para observar a la Luna con un telescopio de cartón y la misma con la que estoy disfrutando estos días a los cincuenta años de esa gran proeza.



Con un trasfondo político sin precedentes, la llegada del hombre a la Luna repercutió de manera destacada en como vivimos hoy día, como nos comunicamos o como hemos ganado en comodidad por citar algunos ejemplos. Y es que, para conseguir ese objetivo, hubo de aplicarse mucho en Ciencia y en Técnica. Precísamente hoy, en un mundo donde parece ser "interesante" ir en contra de la verdad científica (la única coherente), abanderarse de criterios conspiranoicos y absurdas creencias en pleno siglo XXI, la educación y la enseñanza son los baluartes más claros que tenemos para seguir progresando y llegar tan lejos como lo estamos haciendo con la exploración del Espacio. Debemos enseñarle la Luna a nuestros hijos y contarle cosas sobre ella, puede que algún día les interese y puede ser que queden fascinados por la Ciencia e incluso puedan volver a ver una nueva llegada del hombre a la Luna. ¿Quién sabe? Eso sí, a aquellos que lo vean les envidiaré sanamente, lo comprenderán, total, a mi aún me quedaban tres semanas por nacer.


Páginas interiores del libro "La Conquista del Universo"







viernes, 19 de julio de 2019

Eclipse Parcial de Luna, 16 de julio de 2019





Todos los eclipses, sean de Sol o de Luna, nunca dejan indiferentes. Nunca defraudan. Ya sean parciales o totales, aunque si son totales, resultan mucho más maravilloso. En pasado 16 de julio, justo cincuenta años después de que el Apollo 11 partiera hacia la Luna impulsado por el inmenso cohete Saturno V, el cielo nos brindó la oportunidad de disfrutar de un eclipse parcial de Luna. La próxima oportunidad que tendremos de observar a nuestra Luna eclipsada totalmente será en la madrugada del 16 de mayo de 2021, hasta entonces, nos queda mucho por disfrutar de nuestra compañera de viaje en el Cosmos.

jueves, 13 de junio de 2019

Un buen verano para observar Júpiter



Cada cuatrocientos días aproximadamente la distancia entre Júpiter y la Tierra llega a su mínimo, y por esos días, es visible durante toda la noche. Esta configuración planetaria recibe el nombre de OPOSICIÓN del planeta. 

A lo largo de todo éste verano la distancia entre Júpiter y la Tierra irá disminuyendo paulatinamente pero Júpiter seguirá siendo visible en la constelación de Ofíuco en las primeras horas de las noches veraniegas. Se situará cerca de la estrella Antares, la anaranjada estrella que domina la constelación del Escorpión. Sus satélites también serán visibles sin más ayuda óptica que unos simples prismáticos por pequeños que estos sean. La prensa se hizo eco de la noticia, no sin cierto aire sensacionalista, pero al menos consiguió que al público le llamara la atención. Así que a disfrutar de Júpiter durante todo el verano y, si tienes unos prismáticos pequeñitos, ¡no los desaproveches! y observa como cambian de posición sus satélites. Puedes encontrar más información sobre los fenómenos que se dan entre ellos aquí: Satélites de Júpiter.

(Crédito: NASA)

Pasemos ahora de la goma de borrar de mi hijo pequeño a esta fantástica imagen formada por fotografías tomadas por la sonda Voyager I hace 40 años.
Obsérvala. Abajo a la izquierda aparece el satélite Europa, un mundo helado increíble que nos tiene mucho que ofrecer aún. En el centro, la magnífica Gran Mancha Roja de Júpiter, un sistema tormentoso del tamaño de nuestro planeta. Y justo arriba de ella la sombra del satélite Io, un cuerpo con una gran actividad volcánica. Todo ello parece pintado en una genial acuarela ¿verdad?, pero no, es Júpiter. Cuando caiga la noche mira hacia el horizonte Sureste y allí lo tendrás: un planeta en el que cabrían 1300 Tierras y que gira alrededor de sí mismo en poco menos de 10 horas. ¡Fantástico!