viernes, 11 de agosto de 2017

Un triángulo en una medianoche de verano



No hay nada más bonito que observar el cielo estrellado en un lugar oscuro. Si lo compartimos con quienes queremos es, además, maravilloso. A veces no es posible estar acompañado de quien deseas pero no te faltará acordarte de esa o esas personas con quien te gustaría disfrutar de lo que estas viendo. La Astronomía tiene esa virtud. No sólo es una Ciencia romántica (quizá la que más) sino que además es cautivadora y aglutina a las personas que, de cualquiera de las formas, nos dedicamos a ella. La Astronomía genera pasión.

Imagínate un lugar oscuro en cualquier noche de verano. El Sol se puso y las luces crepusculares han desaparecido. Ya has cenado, es medianoche y sales fuera de la casa, hay buena temperatura y no pierdes la ocasión de disfrutarla que luego llena el invierno. Miras arriba. Lo que ves es todo un espectáculo. Ves una banda nubosa que cruza el cielo de lado a lado. La distingues con precisión, lo sabes, es la Vía Láctea, "el camino de Santiago". Ves estrellas débiles y brillantes, algunas bastante brillantes. La Luna ya se puso (o aún no ha salido, no lo sabes) y el cielo está oscuro y sin una sola nube. Ves como las estrellas forman entre ellas distintas configuraciones y tratas de reconocer alguna constelación pero no recuerdas sus formas o no las conoces. De pronto caes en la cuenta que hay tres muy brillantes en el cielo que forman un triángulo. ¿Qué serán? ¿Forman parte de una constelación? Tienen varias estrellas alrededor que también son brillantes, una de ellas parece cortejada por dos estrellas, la otra parece formar parte de una gran cruz y, ¡qué curioso! de la más brillante de las tres parece colgarle un rectángulo. ¡Es fascinante! Te vas a la cama con la visión de ese triángulo que parece pintado en el cielo para que tu lo admires. 

A la mañana siguiente recuerdas tu observación y decides que, cuando estés tranquilo buscarás información sobre ese triángulo en el cielo. Y te sorprendes cuando encuentras que son las tres estrellas más importantes de tres constelaciones diferentes y que a ese asterismo se le conoce como "El Triángulo de Verano".



La primera persona que hizo mención de ese nombre fue un astrónomo poco conocido llamado Owald Thomas en el primer cuarto del pasado siglo XX. El Triángulo de Verano se alza alto sobre el horizonte en la medianoche de los cielos de agosto para los habitantes del hemisferio norte. Es visible hasta bien entrado noviembre y vuelve a aparecer en los momentos previos a los amaneceres primaverales en el mismo hemisferio. Está formado por tres estrellas que por orden de brillo son Vega (la más brillante), Altair y Deneb, estas tres estrellas son, respectivamente, las principales de las constelaciones de la Lira, el Águila y el Cisne. Vega y Deneb formarían la imaginaria base del triángulo y Altair el vértice opuesto. Todo ello con el fondo majestuoso que siempre ofrece la Vía Láctea

El brillo de las estrellas se mide en magnitudes. Cuanto mayor es el brillo menor es la magnitud. Así, Vega, la más brillante del triángulo es de magnitud 0, Altair brilla con magnitud  0.8 y Deneb, la más débil de las tres, lo hace con magnitud 1.2. Las estrellas más débiles que puedes ver a simple vista desde un cielo oscuro alejado de las ciudades son de magnitud 6. También existen magnitudes negativas, Venus por ejemplo tiene magnitud -4.4, la Luna, -12 y el Sol -27. Aquí puedes encontrar más información sobre el brillo de las estrellas.

Comencemos fijándonos en Vega. Es la estrella más brillante de la constelación que conocemos con el nombre de Lira. Si te fijas, Vega parece estar acompañada de un rectángulo inclinado. Los antiguos griegos se basaban en su mitología para inventar constelaciones y ponerle nombre a sus estrellas (algo que también harían los árabes siglos después). Pensaron que Vega y ese rectángulo (junto con algunas estrellas más de sus alrededores) parecía la Lira que llevaba Orfeo, uno de los Argonautas que acompañó a Jason en busca del Vellocino de Oro, y cuyo sonido dejaba extasiado a toda criatura que lo escuchase. La mitología de las constelaciones está llena de historias encantadoras pero, obviamente, no tienen nada que ver con la realidad. La realidad que muestra la Ciencia nos dice que Vega se sitúa a 25 años luz de nosotros, que es una estrella casi 40 veces más luminosa que nuestro Sol. Curiosamente fue la primera estrella fotografiada (después de nuestro Sol) hecho que consiguieron enl 17 de julio de 1850 William Bond y Jhon Adams Whiple desde Harvard. También fue la primera estrella (insisto, después de nuestro Sol) de la que obtuvimos su espectro. Y si has visto la película de ciencia ficción, "Contact" (estrenada hace ahora 20 años), Vega es la "estrella" principal del argumento.


Si viajamos ahora a la otra estrella que forma la base del triángulo nos encontraremos con Deneb. Esta estrella es la más brillante de la constelación del Cisne, una constelación que también se le conoce como Cruz del Norte por su marcada forma. No es fácil ver la forma pero los árabes le dieron el nombre de Deneb que significa "la cola del ave". Deneb es una estrella blanca realmente inmensa, es una supergigante. Está situada a más de 1400 años luz de nosotros, es decir, la luz que ves ahora partió de allí en la época de los visigodos. A pesar de la distancia la observamos como una estrella de primera magnitud siendo casi 55.000 veces más luminosa que nuestro Sol y más de 100 veces más grande. Si estuviese a la distancia del Sol llegaría hasta la órbita de la Tierra y evidentemente no existiríamos. Dentro de unos 10.000 años Deneb estará muy cerquita del polo norte, a una distancia equivalente a 14 Lunas llenas del polo cardinal.

Y finalizamos nuestro viaje por el triángulo de verano con la estrella Altair, la más brillante de la constelación del Águila y la más cercana a nuestro Sol de las tres, se sitúa "tan solo" 16 años luz de distancia. Es unas 11 veces más luminosa que nuestro Sol y se caracteriza por rotar muy rápidamente, en seis horas y media realiza un giro completo, en el tiempo que la Tierra da una vuelta asímisma, Altair casi da cuatro. Parece asombroso que todos estas inmensas esferas de gas caliente y con violentos movimientos resulten realmente preciosas en nuestro cielo estrellado. ¡Pero es así!


Ya aprendiste que era ese bonito triángulo que observaste la pasada medianoche. Desde ese lugar oscuro has reconocido las constelaciones a las que pertenecen las estrellas que lo componen. Es reconfortante aprender y más aún del firmamento. Aunque cuando regreses de esa bonito lugar donde el cielo es oscuro, las estrellas parecerán haberse perdido por la contaminación lumínica de tu ciudad, te asomarás a la ventana de casa y mirarás hacia lo más alto del cielo esta otra medianoche de verano. Y ahí estará el triángulo de verano, tu triángulo. Apenas verás la mayoría de las estrellas de cada constelación pero sí tu triángulo. El que te abrió las puertas a profundizar en los secretos del Cosmos y te enamoró de la Astronomía para siempre en una medianoche cualquiera del verano.



martes, 8 de agosto de 2017

Perseidas 2017: Una lluvia que "calará" poco este año.


Si hay alguna actividad astronómica que no pasa desapercibida en cualquier verano esa es la lluvia de estrellas fugaces conocidas con el nombre de las Perseidas. Para este año la Luna en Cuarto Menguante dificultará las observaciones, no obstante, desde un cielo oscuro podremos ver algunos de los meteoros más brillantes que aparezcan. Según la International Meteor Organization  el máximo está previsto para este año 2017 entre las 14hTU del día 12 de agosto y las 02h30TU del domingo 13 (dos horas más tarde para el horario peninsular español). Conviene recordar que los meteoros pertenecientes a las Perseídas se observan de manera más acusada desde varios antes y después del máximo.En cuanto al número de meteoros por hora, a pesar de lo que suele decirse en muchos medios de comunicación (con cierto tono sensacionalista) en unas condiciones muy buenas de cielo y sin que la Luna molestara suelen detectarse unos 100 meteoros por hora en promedio, aunque el pasado año esta cifra se sobrepasó. También los bólidos (meteoros muy brillantes) se hacen presentes en estos días y suelen ser llamativos para el observador por su alto brillo. La Luna aparecerá en la medianoche del 12 al 13 de agosto iluminada un 70 por ciento lo que mermará bastante la oscuridad del cielo nocturno y por ende la observación de los meteoros no brillantes.

LAS PERSEIDAS

La lluvia de meteoros de las Perseidas está relacionada con el cometa 1862 III conocido también como 109/P Swift Tuttle. Cuando este cometa pasa por las cercanías del Sol su superficie se activa merced a la acción del viento solar, quien logra que se desprendan gases y partículas del cometa que suelen quedarse en una zona del espacio como si de un recuerdo del paso del cometa se tratara. Esa acumulación de polvo gira también alrededor del Sol a modo de nube formando lo que se llama un enjambre de meteoros.

La Tierra, a lo largo de su traslación anual alrededor del Sol, cruza en ocasiones esos enjambres de meteoros, residuos de material cometario, interaccionando con ellos y produciéndose lo que conocemos como lluvia de meteoros o lluvia de estrellas fugaces. Cuando uno de estos residuos de polvo (del tamaño de un grano de arena) toma contacto con la atmósfera terrestre la partícula produce un destello luminoso conocido como meteoro. Este fenómeno se produce a unos 100 kilómetros de altura, pero a veces las partículas son mayores y logran alcanzar la superficie terrestre en cuyo caso reciben el nombre de meteoritos.

Estas zonas de partículas que la Tierra cruza tienen su contrapartida en la esfera celeste. Así, en el caso de las Perseidas, cuando nuestro planeta atraviesa la zona residual dejada por el cometa Swift Tuttle los meteoros parecen salir de una zona situada entre las constelaciones de Perseo y Casiopea, esa zona es lo que se conoce como radiante. Cuando un radiante está en la constelación de León, por ejemplo, la lluvia originada por el mismo recibirá el nombre de Leónidas; otro situado en Géminis originará las Gemínidas y así de manera general.

Existe un parámetro que define la actividad de una lluvia de meteoros, es el conocido como THZTasa Horaria Zenital. Se trata del número de meteoros por hora que podría observarse en unas condiciones óptimas de cielo y con el radiante en el cenit. Normalmente se da el número de meteoros por hora para hacernos una idea de la actividad de la lluvia, dicho número abreviado como THZE es en el caso de las Perseidas de unos 100-120 meteoros por hora. Obviamente ese número variará -y mucho- si observamos desde el centro de una ciudad contaminada o desde la cima de una alta montaña. El pasado año 2016, se alcanzaron casi 200 meteoros por hora.


LA OBSERVACIÓN

Aunque el máximo se da la noche del 12 al 13 de agosto, los cuatro días previos y posteriores también suelen resultar muy interesantes como hemos mencionado en la entrada de este post Es más durante esos días también podremos observar la presencia de bólidos los cuales son unos meteoros muy brillantes y más consistentes físicamente. Partiendo del análisis de las observaciones de anteriores años, el máximo este año se daría, como hemos indicado, el 12 de agosto entre las 14:00 y las 02:30 horas del día 13 en Tiempo Universal (dos horas más para la península Ibérica y una más para las Islas Canarias). No obstante desde la medianoche podremos comenzar a realizar observaciones de interés. 

La primera recomendación de todas es ir con ilusión a un lugar que sea oscuro. De lo contrario perderemos muchísimo de lo que puede dar de sí esta lluvia. La segunda es proveerse de abrigo y de comida porque la noche puede ser larga y las condiciones ambientales y fisiológicas variarán. La tercera, y no menos importante, es poner nuestro reloj en hora desde la tarde antes coincidente con alguna emisora de radio o a través de alguna web que nos lo permita. Yo aconsejo las señales horarias indicadas por Radio Nacional de España o las ofrecidas por alguna web como las del Observatorio Naval de los Estados Unidos. La última recomendación es situar el radiante en el cielo. En la siguiente imagen, procedente de la International Meteor Organization todo un referente mundial en el estudio de meteoros, podremos ver como se va desplazando a lo largo de todo el período de observación de las Perseidas.

Desplazamiento del radiante de las Perseidas (IMO)

Pues bien, ya tenemos localizado el radiante en el cielo. Ahora seleccionaremos una zona situada a unos treinta grados del radiante, lugar desde donde parecen provenir los meteoros y como mínimo a una distancia igual de altura sobre el horizonte. (Para recordar como medir ángulos en el cielo podemos visitar esta entrada). Los meteoros que parezcan provenir del radiante serán perseidas y los denominaremos PER, los que no, les llamaremos esporádicos (SPO). Muchos observadores se centran en la constelación de Pegaso o de Cefeo para la observación de esta lluvia, personalmente, lo haré en la segunda.

Simulación del radiante de las Perseidas con Stellarium
Se trata de contar el número de meteoros que observemos. Para ello observaremos la zona del cielo a intervalos de 5 minutos. Registraremos el meteoro indicando la magnitud del meteoro en una libreta o, mejor aún, en una grabadora. 

Pero antes de todo eso tendremos que saber la magnitud límite que podremos observar en el cielo que tenemos, la cobertura nubosa y por supuesto el centro de visión que hemos elegido, en el caso del ejemplo Pegaso o Cefeo. Pero, ¿cómo se hace todo eso?




- MALE

MALE es el acrónimo de Areas de Magnitud Límite Estelar. Se trata de zonas determinadas que nos permiten conocer la magnitud más débil de las estrellas que podemos observar en el cielo. Es fundamental el conocimiento de MALE si queremos hacer un trabajo serio. Esta estimación la realizaremos al comienzo de la noche de observación.

Seleccionaremos una carta de la zona del cielo que vamos a observar de las ofrecidas por la International Meteor Organization y que componen el Atlas Brno, aquí. En dicho enlace veremos fotos en jpg y que también cartas que pueden descargarse en pdf. Vamos a tomar como ejemplo la zona de Cefeo que se corresponde con la carta 7 y que triangula la zona entre las estrellas Alfa, Beta y Delta de Cefeo:



Contaremos ahora las estrellas que podremos ver dentro de ese triángulo y le sumamos las tres más brillantes que lo componen. Podemos repetir esta operación varias veces y hacer la media.  Por ejemplo, si hemos observado 13 estrellas en la tabla, anotaremos "Triángulo 7, 13 estrellas" Al día siguiente podremos comprobar en las tablas que siguen en esa página la magnitud límite estelar que hemos podido observar será 5.95 lo cual no está nada mal si prestamos atención al hecho de que las estrellas más débiles que podemos observar a simple vista son de la sexta magnitud.


No hay que ceñirse a un solo triángulo, es conveniente iniciar la noche con la estimación del MALE en varios triángulos para tomar una medida más exacta y científica. Siguiendo con los ejemplos de zonas de observación dados anteriormente, la carta 6 equivaldría a la zona de Pegaso.

- Cobertura Nubosa

La estimación de la cobertura nubosa del cielo consiste en saber el porcentaje de cielo que está cubierto de nubes. Personalmente empleo el método de las octas. Es decir, divido el cielo en ocho partes y calculo cuantas partes -entre ocho- estan cubiertas. Así, si estimo dos octas, el cielo estará cubierto un 25%, si lo está cuatro octas un 50%, etc. 

- El Centro de Visión

Para la zona de observación indicaremos alguna estrella de referencia o algún triángulo como el de Cefeo o el de Pegaso, o si queremos elegir alguna zona del Cisne. Solo se trata de hacer referencia a la zona. Recordemos que tiene que estar alejado unos treinta grados del radiante y una distancia igual o superior a la altura sobre el horizonte.

Ya está ahora tenemos determinados los parámetros básicos al inicio de la observación. Continuemos.

¡A CONTAR PERSEIDAS!

Ya estamos listos. Ahora vamos a ponernos cómodos, dirigir nuestra vista al centro de visión que hemos elegido y a intervalos de cinco minutos iremos anotando,o mejor, grabando los meteoros que vemos. Insisto, si se ve un meteoro procedente de la zona del radiante indicaremos PER de Perseidas, de lo contrario (o ante la duda) SPO de esporádico. 

La magnitud del meteoro la podremos comparar con alguna estrella brillante del cielo que pueda servirnos de guía, si no sabemos su magnitud en ese momento, ya la consultaremos a la mañana siguiente, lo importante es la referencia. No es necesario afinar mucho con decimales, podemos hacer un cálculo de media en media magnitud a la hora de elegir las estrellas. Por ejemplo:




VEGA - (Alfa Lyrae) - 0.0; 
CAPELLA - (Alfa Aurigae) - 0.7; 
ALTAIR - (Alfa Aquilae) - 0.8; 
DENEB - (Alfa Cygni) - 1.2; 
Beta Tauri - 1.7; 
Alpha Persei - 1.8; 
Alpha Arietis - 2.0; 
Alpha Cassiopeiae, - 2.3; 
Alpha Cephei - 2.4
Alpha Pegasii - 2.5

Podemos conseguir más estrellas de referencia en la red o en cualquier libro básico de Astronomía como los que expongo aquí

Si no tenemos experiencia no es necesario indicar la magnitud pero sí cuántos meteoros hemos observados y la estimación de la MALE y de la cobertura nubosa. También indicaremos si el paso del meteoro deja un rastro nebuloso que conocemos como estela. Todo eso en cinco minutos, anotaremos el tiempo, descansaremos y vuelta a empezar. Son importantes los períodos de descanso pues afrontaremos un nuevo período de observación con mejor intensidad.

Podremos estar así dos o tres horas o toda la noche pero ¿qué hacemos con nuestras observaciones? Pues en primer lugar no abandonarlas. Si hemos tenido en cuenta el valor de la MALE, la cobertura nubosa, el centro de visión y hemos contado el número de meteoros en los períodos de observación que hemos establecido, ya tenemos el trabajo bien hecho. Si además hemos perfilado nuestras observaciones incluyendo la magnitud o si era visible o no estela en ellos, mucho mejor. Os sugiero que entreguéis vuestras observaciones a la IMO referida antes y entrar en este enlace o también que os pongáis en contacto con SOMYCE una entidad española realmente buena dedicada al estudio de los meteoros y cometas que he seguido durante toda mi afición desde su creación y que me transmite la máxima seriedad. 


FOTOGRAFIAR PERSEIDAS

Pues tampoco es mala idea fotografiar perseídas. Se puede usar cualquier cámara digital reflex que disponga de posición B y al menos permita disparar con una ISO800 o superior. Lo idóneo son exposiciones de 15-20 segundos a ISO1600, incluso aumentar el tiempo de exposición si podemos disfrutar de un buen cielo.

Es aconsejable usar un objetivo que de el mayor campo posible y con la menor focal posible. Por ejemplo un objetivo básico de 50mm a 2.8 dará buenos resultados. Cuánto menor sea la focal mejores resultados obtendremos.  Podemos hacer un buen seguimiento de la lluvia si dejamos a la cámara fotografiar continuamente. Aunque requeriremos una buena batería cargada y algunas tarjetas de memoria. Es siempre aconsejable fotografiar en el formato de archivo RAW  si no podemos, al menos en JPG a la máxima resolución. Luego podremos usar el programa Startrails para superponer las imágenes y hacer preciosas y útiles composiciones de nuestra noche de seguimiento.







NOTA FINAL

En esta entrada se han dado los aspectos básicos para que la observación contenga utilidad científica. No debemos dejar la oportunidad de colaborar. No creamos que todo está descubierto, nuestra afición puede ayudar a conocer más una lluvia de meteoros que necesita ser estudiada. Su estudio, de hecho, ha sido más intenso desde la década de lo setenta del pasado siglo XX. Pero si no quieres participar tan "activamente", no importa, disfruta del cielo, de los buenos momentos que te dará y de la ilusión que genera su observación, y si quieres, te animo a que compartamos tus impresiones, observaciones o fotografías en este blog. El cielo te muestra el espectáculo, ¡disfrútalo!

viernes, 4 de agosto de 2017

Un paseo alrededor de Antares.

La magnífica zona del cielo ocupada por Antares en el Escorpión


El siempre agradable cielo de verano nos permite contemplar multitud de objetos con bastante tranquilidad. El firmamento nos ofrece constelaciones realmente preciosas en esta época del año que, al recorrerlas, nos dejan una sensación de placidez. Una de ellas es la constelación de Scorpio (El Escorpión). Su característica forma, muy similar a la del arácnido, esconde algunos rincones dignos de ser observados con unos simples prismáticos. Su estrella principal, Antares, ("Anti-Marte") ya destaca por su particularidad pero sus alrededores no dejan de ser menos interesantes. En este post, daremos un breve paseo alrededor de Antares. y te animo a hacerlo con unos pristmáticos en una de estas cálidas noches veraniegas.



ANTARES

Antares. Su nombre proviene de Anti Ares y hace referencia al "rival de Marte" por su color y brillo y porque tanto la estrella como el planeta se encuentran en el cielo cada dos años aproximadamente. Se conoce que los egipcios la tuvieron muy en cuenta a la hora de construir sus templos estando, algunos de ellos, preparados para que la luz de esta supergigante roja pudiera verse desde ellos.

Es visible desde ciudades con mucha polución con un color anaranjado centrando la constelación del Escorpión. Brilla como una estrella de primera magnitud pero realmente su brillo es variable en tres décimas (de la 0.9 a la 1.2), hecho en ocasiones se ha mostrado más débil que estos tiempos como ya se publicó en este post del blog. Es una estrella casi 900 veces mayor que el Sol (en nuestro Sistema Solar sobrepasaría la órbita de Júpiter), con 15 veces su masa y 10000 veces más luminosa. Se encuentra situada a unos 550 años luz de nosotros. Es posible que un futuro lejano Antares explote como una supernova.

Antares y Marte



CÚMULOS GLOBULARES EN LOS ALREDEDORES DE ANTARES

Tomemos ahora unos prismáticos o un pequeño telescopio y demos un paseo por sus alrededores. Podremos observar tres cúmulos globulares, dos de ellos muy asequibles y el tercero puede convertirse en un reto para ser observarlo con pequeño instrumental. Se tratan de los cúmulos M4, M80 y el más débil del trío, NGC 6144.

Pero, ¿qué es un cúmulo globular? A grandes rasgos es una concentración esférica de cientos de miles de estrellas en la parte final de sus vidas que se encuentran unidas entre sí gravitacionalmente y que orbitan en torno a las galaxias.Detallemos, uno por uno, los tres cúmulos globulares que queremos observar en las cercanías de la estrella Antares.

Carta de Localización de los tres cúmulos globulares


M4


Zona del cielo de Antars, M4, a la izquierda de Antares y NGC 6144 arriba de la estrella


Comencemos con el cúmulo más brillante de la zona. M4 fue inicialmente observado con detenimiento por el francés Chéseaux en 1746 y 18 años después lo incorporó Messier a su romántico catálogo. También recibe la designación de NGC 6121. Se sitúa a un grado y medio al "sureste" de Antares. Brilla con magnitud 5.6 y en cielos realmente oscuros pueden verse a simple vista. Yo lo he conseguido ver sin ayuda instrumental en ocasiones. Aunque su tamaño (35´de arco) lo hace casi tan grande como el de la Luna Llena con nuestro instrumental lo veremos más reducido pero, aún así, es un objeto de cielo profundo destacado.

Cuando lo observas con unos prismáticos o un pequeño telescopio se distingue como una mancha borrosa sin detalles alguno y con cierto aspecto amarillento, pero si usas un telescopio de mayor diámetro se pueden distinguir estrellas individuales pertenecientes al cúmulo de magnitudes 11 y 12. De hecho M4 fue de los primeros cúmulos en distinguirse estrellas pertenecientes a él. La luz que observas de él partió hace más de 7000 años, cuando la agricultura empezaba a asentares en los valles del río Eúfrates.

Merece la pena observarlo porque no tiene pérdida, siendo visible desde cielos urbanos sin excesiva contaminación.



M80

M80 fotografiado desde el centro de la ciudad de Sevilla


El siguiente cúmulo globular tiene magnitud 7.2 y se sitúa a 33000 años luz de nuestro Sol. Fue descubierto por Charles Messier en 1781 (incluido en su catálogo con el número 80) y tiene un diámetro de unos 95 años luz. Se puede observar a unos cuatro y grado y medio al "noreste" de Antares. Es un cúmulo globular con alta densidad de estrellas que también recibe la designación de NGC 6093. Una de ellas se convirtió en nova en 1860 llegando a alcanzar la magnitud 7.0 Para su observación se requiere de unos prismáticos medianos o mejor aún, un pequeño telescopio, pero no es complicado verlo a pesar de no ser demasiado grande, ocupa unos 9 minutos de arco en fotografías.

Se sitúa a mitad de camino entre Antares y Graffias (Beta Scorpii), en concreto a casi cuatro grados y medio al noroeste de Antares. Nos podrá parecer un cúmulo globular pequeñito en comparación con M4 pero, pese a su tamaño, es un objeto brillante. Su núcleo es muy denso y luminoso, siendo la diferencia de luz entre el centro del cúmulo y el borde (lo que se conoce como gradiente luminoso) muy acusada. Este efecto puede verse usando un telescopio pequeño (de 80mm en adelante) y con medianos aumentos. El núcleo resulta muy brillante debido a la gran cercanía de las estrellas que lo componen. En este cúmulo se han observado dos novas. Una de ellas, en 1860, la llamada T Scorpii, alcanzó la magnitud 7.0 (más brillante que todo el cúmulo) y pudo ser observada durante casi un año.


NGC 6144

Situado a medio grado de Antares, el tercer cúmulo globular que vamos a observar es el más débil y pequeño de todos. Su magnitud es 9.6 y su diámetro no llega a dos minutos de arco. Esto supone que, aquí si, deberemos usar un telescopio. Aconsejaría uno de 80 mm de diámetro al menos para detectarlo y diámetros mayores para observarlo con detalle. Este cúmulo también se encuentra a una distancia "similar" al anterior, en torno a 30.000 años luz de nosotros y su diámetro es de unos 70 años luz. El observarlo con medios modestos es un reto no imposible y además, una vez que se consigue nos llenará de gratitud. Puede verse como una pequeña manchita casi estelar.

Zona ampliada de M4 y NGC 6144 en la parte superior de la fotografía


La constelación del Escorpión nos ofrece muchos objetos de interés que iremos tratando poco a poco en este blog pero no dejemos pasar la oportunidad de observarla en esos días de vacaciones en los que podamos disfrutar de un cielo limpio. ¡Nos sorprenderá!